En Cuba y en Revolución; una aproximación para comprender de una forma lo más integral posible: el cristianismo, la religiosidad y la espiritualidad del cubano bajo una dictadura prolongada. Inside Cuba and inside the Revolution: the closest possible approximation to understanding integrally the following: Christianity, the religious life, and spirituality of the Cuban people under a prolonged dictatorship. E-mail: cubareligion@yahoo.com
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abril 07, 2015
abril 10, 2014
Verdades ocultas.
Con
el tema: Síndrome
alarconiano, intente expresar mi urgente necesidad de que alguien pueda
explicarme el enredo que formó el señor Miguel Díaz-Canel, miembro del Buró
Político del Partido y primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de
Ministros en Cuba, cuando expresó y cito:
“En
nuestra prensa no hay mentiras”.
“Nuestra
prensa es sincera, lo que a veces no dice toda la verdad.”
Analizando
el ente social al que se refería el señor antes mencionado, comprendí algunas
verdades de aquellas que él personalmente omitió, por ejemplo:
•
La prensa cubana es una entidad con personalidad jurídica que se encuentra
–particularmente- relacionada con el estado,
•
La prensa cubana responde única y exclusivamente a los intereses de aquel con
quien está relacionada, y a quien representa “fielmente”,
•
La prensa cubana no es en manera alguna una ONG, no es una entidad autónoma y
mucho menos autofinanciada,
•
La prensa cubana no forma parte de los Línea
(y) mientos del congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) ni como Trabajadores por Cuenta Propia y menos
aún como Cooperativa No Agropecuaria,
•
La prensa cubana es una entidad o institución que, el ejercicio de sus
funciones están intervenidas de manera que se dificulta e impide su libertad de
acción y expresión,
Si
no se ha dado cuenta, el último punto es el ejemplo práctico de lo que el
Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española –según Encarta 2009-
establece como: ¡MEDIATIZAR! Y
pregunto: ¿Es o no la prensa cubana una prensa mediatizada?
![]() |
| Prensa escrita en Cuba |
Quizás
se le olvidaron otras cosas también y pudiese parecer lógico si existiese la
remota posibilidad de que Lilibet Enríquez Infante, la periodista que
entrevistó a este señor le hubiese tomado por sorpresa cuando le preguntó
acerca del barco norcoreano que salió de Cuba el año pasado con una mortífera
carga de armamentos de alto calibre y poder destructivo, escondido debajo de
toneladas de cruda azúcar cubana.
Por
ejemplo, se lo olvidó decir que cuando una prensa que posee personalidad
jurídica, que se encuentra relacionada directamente con el estado a cuyos
intereses ha respondido fielmente en los últimos 55 largos años, que dicha
prensa no es autónoma ni autofinanciada “a veces no dice toda la verdad”, está
dando por sentado que es el propio estado el que MIENTE cada vez que no dice toda la verdad.
No
decir toda la verdad, es sin lugar a dudas un sinvergüenza y hambriento lobo
vestido de oveja, es peor y más ruin y mezquino que decir una mentira.
Paradójicamente
otras verdades salen a relucir y créame que resulta vergonzoso el hecho que
durante los últimos 55 largos años la prensa cubana no se ha ganado el respeto
del propio gobierno a quien representa y sirve fielmente.
Los
hechos hablan por sí solos, porque de otra manera esa misma prensa tendría una
autonomía noticiosa extraordinaria, sería la “vanguardia de la revolución” y cumpliría práctica y fielmente el
Artículo 53 de la Constitución Cubana y cito: “se reconoce a los ciudadanos la libertad de palabra y prensa conforme a
los fines de la sociedad socialista… la prensa, la radio, la televisión, el
cine y otros medios de difusión masiva son de propiedad estatal o social Y NO
PUEDEN SER OBJETO, EN NINGÚN CASO DE PROPIEDAD PRIVADA,….” Fin de la cita.
¿Acaso
el propio estado no viola la Constitución Cubana al ejercer la propiedad
privada sobre todos los medios de prensa nacionales?
¿Quién
mejor que la gente de mi propia casa, aquellos que supuestamente creen en mis
ideales, comparten mi visión, se sienten identificados y parte fundamental del
proyecto social para decirme lo que no está funcionando bien?
¿Con
qué moral se puede criticar a la prensa privada de otros países de ser una
prensa mediatizada cuando el propio gobierno cubano ejerce arbitrariamente el
derecho y abusa de su poder en ejercicio de sus funciones al limitar el trabajo
de los órganos de prensa nacionales?
Ejercer
el dominio privado sobre todos los medios de prensa nacionales es una prueba
irrefutable del totalitarismo y autoritarismo del gobierno de un país que no
cree ni confía en sus ciudadanos porque sabe que de alguna manera los ha
traicionado.
Señor
Díaz-Canel, a usted y a todos los trabajadores de todos los medios de prensa
nacionales les regalo esta frase de Martí:
“Quien vea a su pueblo en desorden y agonía, sin
puerta visible para el bienestar y el honor, o le busca la puerta, o no es
hombre, o no es hombre honrado. El que se conforma con una situación de
villanía es su cómplice. Es cómplice el que considera insuficiente o imposible
el remedio que pregona, y con la mentira en el alma, continúa proclamando el
remedio insuficiente e imposible. La tiranía no se derriba con los que la
sirven con su miedo, o su indecisión, o su egoísmo” (Obras
Completas Tomo 3 Página 25)
Es
hora de cambiar lo que tiene que ser cambio porque, de cualquier manera llegará
el día, la noche no durará para siempre porque: no existe fuerza en el mundo
capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas, y esta es una convicción
profunda.
*Pastor
Alejandro Hernández Cepero. 48a. miembro
de la Liga Evangélica de Cuba; se desempeñó en una misión en El Henequén,
Mariel, Prov. De Artemisa, Cuba. Trabaja en la actualidad con el Mover
Apostólico, Movimiento Apostólico en Cuba.
abril 03, 2014
SÍNDROME ALARCONIANO
SÍNDROME ALARCONIANO.
Varios años han
pasado desde que un joven con la fuerza indestructible de la vedad, la razón y
la justicia, con la convicción profunda
de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la –valga la
redundancia- fuerza de la verdad y las
ideas, propinara un contundente derechazo a quien hibernó durante décadas
como Presidente de la Asamblea Nacional en Cuba.
Para él fue imposible
saber que le golpeó, cayó de rodillas balbuceando una sarta de palabras
incoherentes que demostraron una triste realidad, ni él mismo se creía ese
cuento, ¿a quién pretendía engañar entonces?
Años después, se
mantiene el mismo patrón de pensamiento. Tristemente siembra una idea y
cosecharas un pensamiento, siembra un pensamiento y cosecharás una acción,
siembra una acción y cosecharas un estilo de vida.
Recientemente en una entrevista que le hiciera Lilibet Enriquez Infante
a Miguel Díaz-Canel, miembro del Buró Político del Partido y primer vicepresidente de los
Consejos de Estado y de Ministros en Cuba, este señor, entre otras cosas; declaró lo siguiente y cito:
“En nuestra prensa no hay
mentiras”. “ Nuestra prensa es sincera, lo que a veces no dice toda la verdad.”
¿Habrase visto algo
tan inversamente proporcional, tan incongruente, tan alarconiano?
Creo que ni el mismo
se escuchaba cuando hablaba, quizás le tomaron por sorpresa con el tema del
barco norcoreano y las armas enviadas para ayudar y fomentar guerras asesinas
en otras partes del mundo donde, en buen cubano: tanta culpa tiene el que mata la vaca como el que le aguanta la pata, y
no tenía cerca, en las propias palabras de Martí: …”uno de esos cultos, para que piense y escriba, para que justifique,
atenúe y disfrace”…
Un rápido vistazo al
Diccionario[i]
nos puede ayudar a aclarar algunos conceptos veamos:
·
Si en la
prensa cubana no hay mentiras jamás
se debería decir o manifestar la contrario de lo que se sabe, se cree o se
piensa, induciendo al error a terceras personas, sembrando falsa y engañosas
esperanzas, fingiendo y falsificando los hechos para quebrantar, no solo las
promesas hechas sino, la confianza de aquellos que en algún momento confiaron
en nosotros.
·
Ahora
bien, si la prensa cubana es sincera,
entonces sólo se espera que actúe como tal, con pureza y libre de toda
levadura, entiéndase mezcla que la adúltera y la hace crecer aunque sea a favor
nuestro.
·
Otro
concepto que se le ha escapado a este señor y de suma importancia es el mediático que según el mismo diccionario
es la acción y efecto de intervenir dificultando o impidiendo la libertad de
acción de una persona o institución en el ejercicio de sus actividades o
funciones.
Considero que el
señor Díaz-Canel, en su cargo como miembro del Buró Político del Partido y
primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros en Cuba debería
comenzar dando el ejemplo con el pueblo que supuestamente representa y al que
le debe respeto.
Como cubano no me
siento representado por él y menos aún por un gobierno que envía un cargamento
de armas, fomentando el terror y la muerte, armas escondidas bajo toneladas de
azúcar, y que su accionar puso en peligro no sólo la seguridad del hermano
pueblo de Panamá sino también la seguridad de una vía tan importante para el
comercio mundial y con lo que estoy en total desacuerdo por considerarlo un acto
genocida, de traición a la confianza del pueblo cubano y de naciones vecinas
además de un acto totalmente terrorista.
¿Qué diferencia puede
existir entre este gobierno y cualquier otro que actúe igual?
¿Qué esperan entonces
luego de haber “reconocido el error” para resarcirlo?
¿Cuándo el gobierno
cubano dejará de ser un gobierno mediático decidiendo que decir, escribir,
proyectar en todos los medios de prensa que solamente responden a sus propios
intereses?
¿Cuál es la
diferencia entre un gobierno donde las instituciones y toda la infraestructura social
obedece solamente a un puñado de autoritarios arrellenados, reemplazados por
otro puñado de autoritarios hambrientos que hacen exactamente lo mismo detrás
de la fachada de “nombres hermosos y de hechos grandes”?
Señor Díaz-Canel,
algo que quizás no le enseñaron y por tanto no ha aprendido es que la mentira
tiene patas cortas y la verdad siempre le da alcance, que entre cielo y tierra
no hay nada oculto y que el proyecto que usted hoy defiende es, sin lugar a
dudas el mejor ejemplo de una utopía en
su frase crónica e irreversible: falacia.
Espero que para la
próxima sea más sincero con usted mismo, no se siga traicionando repitiendo
solo aquello que aporta música en el oído de quienes le dirigen, no se
arrellane mucho, usted podrá ser necesario, pero no es imprescindible como
tampoco lo fueron Lage ni Alarcón y nada manos a la obra, libere los grilletes
que oprimen a la prensa cubana que estamos en el siglo XXI.
*Pastor Alejandro
Hernández Cepero. 48a. miembro de la
Liga Evangélica de Cuba; se desempeñó en una misión en El Henequén, Mariel,
Prov. De Artemisa, Cuba. Trabaja en la actualidad con el Mover Apostólico,
Movimiento Apostólico en Cuba.
junio 01, 2013
La santería también es un arma de la revolución…, y uno de sus negocios.
Santería oficialista
Hace unos días, el vicepresidente Miguel Díaz-Canel visitó el palacete en el Paseo del Prado
donde radica la Asociación Cultural
Yoruba. Reunido con los representantes
de los Consejos de Babalaos Mayores, el número dos del gobierno les dijo:
“Ustedes han sido muy fieles a la revolución”.
Nadie lo duda. No hacía falta que lo dijese el vice. Solo hay que ver
las letras del año de la santería oficialista, apaciguadoras y en sintonía con
los Lineamientos del Partido Comunista, bien distintas de las de la santería
real que emiten los babalaos de la vieja casona de La Víbora.
La santería también es un arma de la revolución. Y uno de sus
negocios. Los babalaos
oficialistas, además de rogar a los
orishas por la salud de Fidel Castro, con cantos en lengua y toques de
tambores, recaudan bastantes dólares y euros para las arcas del régimen.
Cada vez son más los extranjeros que vienen para hacer iyabó en Cuba,
sin reparar en los gastos. Hacer santo en Cuba puede costar a un extranjero
entre 900 y 4 mil dólares. El precio depende del orisha escogido (Elegguá, por
ejemplo, cuesta el doble que cualquier otro santo), de la fama del babalao y de
la urgencia del cliente.
En Cuba resulta más caro hacerse iyabó, pero en el mundo prefieren la
Regla de Ocha de La Habana que la macumba brasileña, y los sacerdotes de
Ifá cubanos que los de Nigeria, la cuna
de la religión yoruba. No sólo por el aché más fuerte que pregona la Asociación
Cultural Yoruba, siempre atenta al marketing místico-folklórico, sino también
porque en La Habana ocupada por la
Policía Nacional Revolucionaria hay más
protección para los visitantes foráneos que en Lagos o Bahía.
Otra ventaja es que en Cuba no hay limitaciones en cuanto a la matanza
de animales para alimentar con sangre los santos y las prendas.
Durante la reunión con Díaz- Canel, el presidente de la santería
oficialista, Antonio Castañeda, afirmó que la Asociación cuenta con más de 30
mil miembros, de ellos 5 mil en el exterior.
Hace solo unos años eran mil
169 los asociados extranjeros. O sea, se ha más que duplicado la cifra de ahijados “yumas” vestidos de blanco, con collares
(generalmente traídos de Miami para ser “curralados” en Cuba) y guerreros, que
pagan bien, saludan a los orishas, chapurrean “maferefún, padrino” y
adicionalmente, propagandizan por el mundo las bondades del castrismo.
Así, gracias a los negocios de los babalaos y babalochas de utilería
de la Asociación Cultural Yoruba, los
turistas extranjeros se están llevando de Cuba, además de los tabacos, las obras de arte, las
langostas, el son, las cotorras y la crema y nata de las jineteras y los
pingueros, también el aché. Quiero decir, el poco que debe
quedar, si es que queda alguno porque
dicen los que saben –y no hay por qué
dudarlo- que cada vez estamos más ossobbo y con más muertos oscuros a
rastras.
*Luis Cino Álvarez (La Habana, 1956). Trabajó como
profesor de inglés, en la construcción y la agricultura. Se inició en la prensa
independiente en 1998. Entre 2002 y la primavera de 2003 perteneció al consejo
de redacción de la revista De Cuba. Es subdirector de Primavera Digital.
Colaborador habitual de CubaNet desde 2003. Reside en Arroyo Naranjo. Sueña con
poder dedicarse por entero y libre a escribir narrativa. Le apasionan los
buenos libros, el mar, el jazz y los blues.
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