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septiembre 07, 2019

Acto de reparación por profanación de Iglesia habanera.


Por Jaime Leygonier
La Habana,   7 de septiembre, 2019. / Un acto de reparación, para pedir perdón al Señor, adorarlo y volver a utilizar como templo a la profanada Capilla de Ntra. Sra. de La Guardia, ocurrió a partir de las 7 de la noche del sábado 31 de octubre, dirigido por el párroco de Jesús del Monte, fray Gabriel Ávila, mercedario mexicano.
Porque desconocidos habían profanado las hostias, el sagrario y el templo, al robar el copón, en esta capilla de la calle Ntra. Sra. de Regla, esq. a Rodríguez, Luyanó, frontera al Hospital Materno Luyanó, “Hijas de Galicia”.
La profanación y robo ocurrieron en la noche del 24 al domingo 25 de agosto, con fractura de las tablas que cerraban el portón desde su destrucción por el tornado del 27 de enero pasado, cuyos vientos también derrumbaron el campanario.
Al acto de reparación a Jesucristo sacramentado asistieron unas cien personas y se congregaron los miembros de la Orden de la Merced en Cuba.
La ceremonia consistió en reunirse el público con el sacerdote cerca de la entrada, orar por el perdón de los pecados y el sacerdote asperger agua bendita por todo el templo.
Cumplido lo cual colocó en el sagrario el copón con las hostias consagradas: Sacramento en el cual los católicos creemos presente a Jesucristo. Y expuso el Santísimo Sacramento sobre el altar en una custodia, para honrarlo con las letanías acostumbradas.
Concluido este acto de adoración y reparación, el párroco fray Gabriel Ávila, ofició misa, durante la cual fray Jesús Santa María: cubano, de Esmeralda, Camagüey, recibió las Ordenes Menores (lectorado y acolitado).
Las Ordenes Menores son el paso que precede al otorgamiento del Diaconado, alcanzado el cual, el próximo paso sería la Ordenación como Presbítero.
La capilla, neogótica, construida en 1919, es conocida por los más ancianos como “las esclavas”, por la orden de monjas que radicaba allí y la abandonó al marcharse del país en 1959.
Los más jóvenes la conocen como “la iglesia de “Hijas de Galicia””.  



agosto 28, 2019

Robo y profanación en la Capilla de Nuestra Señora de la Guardia, en Luyanó, Ciudad de la Habana.


Según los fieles, el hecho lo facilitó la falta del portón  que destruyo el tornado en enero, de vigilancia policial en las calles y el que jamás la Policía atrapa a los ladrones y profanadores de templos y de tumbas.
Por Jaime Leygonier.
La Habana, 28 de agosto, 2018. /Del sagrario de la capilla de Nuestra Señora de la Guardia, robaron  el copón que contenía las hostias consagradas, las cuales echaron dentro de otro copón y algunas al suelo, según descubrieron los encargados del Templo en la mañana del domingo 25 de agosto.
Los profanadores forzaron para entrar las tablas clavadas al marco del portón desde que lo destruyera el tornado del 27 de enero pasado, cuando también derrumbó el campanario.
El templo se encuentra en la calle Nuestra Sra. de Regla esquina a Rodríguez, Luyanó, pertenece a la parroquia de El Buen Pastor de Jesús del Monte y es más conocida como “Las esclavas”, por la orden de monjas que radicaban allí y la abandonaron cuando la persecución de 1959.
Hace esquina y su portón, en la fachada de la calle frente al Hospital Materno de Luyanó, antiguo “Hijas de Galicia, es visible desde unos cien metros de esa calle y de la calle Rodríguez.
El párroco fray Gabriel Ávila, mercedario mexicano lo reportó a la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) cuyos técnicos acudieron, tomaron huellas y usaron un perro de rastreo.
Informó a los fieles que debido a la profanación no podrán celebrarse misas en ese templo hasta efectuar un acto de reparación a Jesucristo e invito para el mismo, a las 6 de la tarde del siguiente sábado, 31 de agosto.
Anunció que debido a la inseguridad de evitar la repetición de este sacrilegio, en lo adelante no conservará el Santísimo Sacramento (hostias consagradas) en las capillas a su cargo, de La Guardia y de la Caridad, sino que consagrará las que se consumirían en cada misa.
Capilla de Nuestra Señora de la Guardia
A fines de la década de 1990, similar robo y profanación ocurrió en la vecina Parroquia de la Medalla Milagrosa, de día, con el templo abierto, a la vista de una señora que oraba. Horas después vieron regresar al joven ladrón y devolver las hostias arrojándolas al sagrario y huir.
Las hostias son delgadas obleas de pan de forma circular y los católicos creemos en la presencia real de Jesucristo en el pan y el vino consagrados durante la misa, según sus palabras durante la Última Cena:
“Tomen y coman todos de él, este es mi cuerpo/… /tomen y beban todos de él, esta es mi sangre/…/ Hagan esto en memoria mía, hasta que vuelva”.
Estas hostias consagradas o Santísimo Sacramento, se conservan en el sagrario, semejanza del Santo de los Santos del Templo de Jerusalén.
Según opinan fieles, el hecho lo facilitó la falta del portón, de vigilancia policial en las calles y el que jamás la Policía atrapa a los ladrones y profanadores de templos y de tumbas.
Y el móvil pudo deberse a la leyenda popular de que los copones y cálices son de oro o plata. Puesto que no robaron los ventiladores, como ocurre en los robos a templos de todas las denominaciones, el móvil pudo ser el valor de estos vasos para algunos practicantes de religiones afro-cubanas, quienes pagan por esos copones o por hostias robadas.