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mayo 11, 2022

Ver de cerca la muerte, dar la sangre propia: solidaridad tras siniestro del Saratoga.

 

Por: Yoe Suárez.

El pastor Abel Pérez Hernández corrió, y fue uno de los cubanos que llegaron a los pies del desastre. Parte del Hotel Saratoga, uno de los edificios más vistosos del Paseo del Prado, estalló por un escape de gas, según declaraciones oficiales.

"Hoy vi la muerte de cerca -escribió el pastor-, justo cuando en mis brazos cargaba uno de los cuerpos de los fallecidos a causa del derrumbe".

Antes de morir, Abel consoló a la mujer con una frase: "Cristo venció en la cruz del Calvario".

"¡Hoy descubrí que soy frágil! Que soy más vulnerable de lo que pensaba, que nada puedo hacer a menos que Dios esté conmigo", dijo.


En otra publicación, testimonió: "Hoy ha sido un día en donde el dolor me sacudió mi corazón. La explosión en el Hotel Saratoga (...) cobró varias vidas. Dentro de ellas me tocó a mí y al pastor Hochy cargar el cuerpo ya muerto de un jovencito que a mi juicio no pasaba de unos 2O años. Fue duro poner su cuerpo en el piso del portal de la iglesia, en donde luego de ponerlo a él pusimos el cuerpo de otra jovencita y más tarde el de una mujer muerta traía sus intestinos y viseras colgando de la camilla. (...) Lloré como si hubieran sido mis hijos, mis hermanos, mis padres. No tengo palabras. Hay mucho dolor en mi corazón", señaló, y pidió orar por los afectados.

Como Abel, decenas de ciudadanos asistieron a las víctimas entre los muchos escombros y el ambiente caótico entorno a la esquina de Prado y Dragones. La mayoría de los heridos y fallecidos -que cuentan 22-, son empleados del sector turístico que se preparaban para reabrir el Saratoga después de dos años de pico del COVID 19.

Las autoridades del régimen cubano descartaron prontamente que el estallido hubiera sido producto de un "sabotaje", ante lo que el abogado habanero Miguel Porres preguntó en su perfil de Twitter cuál sería la diferencia entre si fue un acto terrorista o una negligencia institucional, "¿qué marca la diferencia para los efectos causados?"

Son considerables los destrozos en el Saratoga (manejado por el conglomerado militar GAESA a través de su filial hotelera Gaviota), al igual que en otras edificaciones cercanas como los patrimoniales Teatro Martí y la Iglesia El Calvario, donde radican las oficinas centrales de la Convención Bautista Occidental.

La cúpula de ese templo, una de las más antiguas de su tipo en América Latina de acuerdo con el historiador Carlos Sebastián Hernández, colapsó parcialmente, motivo por el cual este domingo será imposible oficiar cultos allí. La institución religiosa no reportó pérdidas humanas.

Residentes en La Habana como Yordanka Battle Moré donaron sangre en puntos habilitados por el Ministerio de Salud Pública, única entidad en la isla que maneja servicios médicos.

A Yordanka, miembro de una iglesia evangélica, la movió a donar sangre para los damnificados la idea de que "la fe sin obras es muerta".

"Ninguna de estas personas nos conocemos de nada -escribió en sus redes sociales junto a una foto con varios donantes más. Nadie nos citó oficialmente. El PCC [Partido Comunista, único legal en Cuba] no nos dio ninguna tarea. Nadie nos dijo que teníamos que hacer. Solamente fuimos a donar al Banco de Sangre en 23 y 2, para dar un poco de nuestra vida a todo aquel que la necesitaba".

Varias asociaciones de la sociedad civil, como el Instituto Patmos o la Liga Evangélica de Cuba (LEC), publicaron sus condolencias por el siniestro y ofrecieron sus recursos a los necesitados.

"Con gran pesar, hace unas horas, recibimos la noticia de la fuerte explosión ocurrida hoy en el Hotel Saratoga. Muy triste saber de los heridos, muertos y desaparecidos por esta explosión. Desde entonces nuestras oraciones se levantan en acompañamiento a las víctimas, familiares, amigos, a favor de nuestro pueblo", expresó un comunicado oficial de la LEC.

"Nuestras sentidas condolencias para toda nuestra nación. Dios traiga fortaleza y consuelo en medio de tanto dolor", finalizó. "Ofrecemos nuestro servicio en favor de cuanto haga falta. Nuestro apoyo también para los hermanos Bautistas (Iglesia El Calvario) que fueron afectados por esta explosión".

Nota del Autor: Le paso una nota que he escrito para DIARIO DE CUBA y ya ha sido publicada. Me gustaría que su Blog reprodujera. Lleva links en bruto que, le ruego, ponga a modo de hipervínculos.

diciembre 05, 2019

Periodismo militante: Activismo LGBT en Cuba vuelve a trocar la realidad.


Por: Iris Borrero.
Este domingo se efectuó en el Malecón habanero la tradicional lectura bíblica que organiza la Liga Evangélica de Cuba por el día mundial que celebra a ese libro.
Aun después de amenazas vía redes sociales contra la actividad independiente por parte de cierto activismo LGBT varios creyentes se reunieron en la populosa avenida con sus Biblias.
Hubo mucha menor afluencia que años pasados a causa del ambiente hostil creado por activistas como Roberto Ramos Morí o Elaine Saralegui, quienes han incitado a la violencia anteriormente, y la prensa independiente cubana cubrió el suceso.
El portal CiberCuba publicó una nota con el titular “Activistas LGTBI y evangélicos cubanos vuelven a mostrar diferencias en el malecón de La Habana”, sin embargo, no se ajusta a la realidad de los hechos.
Los evangélicos asistieron a un festejo que esperan anualmente, quienes mostraron su diferencia contra los ciudadanos que allí se reunieron fueron cuatro activistas, liderados por el exdiputado del régimen, Luis Ángel Robles. Los evangélicos no mostraron diferencias con nadie este domingo, simplemente celebraron el libro central de su fe.
Lo más importante, y que sugiere el título del texto pero sin dar mayores luces: los activistas que blandieron una bandera gay desde un auto a toda velocidad, ¿con qué mostraron su desacuerdo? ¿Contra qué cristianos lean en silencio La Biblia? ¿Contra la libertad de reunión de un grupo social? ¿Contra una actividad independiente, en un país cuyas libertades están cercenadas por una dictadura?
Sabiéndolo o sin saberlo -es todavía un misterio- activistas LGBT le hacen el juego al castrismo, ahora, como grupo de choque contra otros grupos de la sociedad civil. Esto recuerda, tristemente, los actos de repudio no tan lejanos en la memoria instigados por La Habana.
Leyendo la Biblia en el Malecon habanero
Es penoso que, desinformando, inventando la confrontación en momentos específicos donde no los hay (como durante la lectura bíblica del domingo), esté un periodismo independiente que admiro y creo necesario para el país.
El Informe Keller señaló a inicios de este año la parcialización de la prensa independiente en la controversia sobre el derrotado artículo 68 (que admitía el matrimonio gay en Cuba) y la satanización de la comunidad evangélica.
En este caso, incluso, el informe señala parte de un dossier de El Toque, que tergiversa los patrones con que mide estadísticas sobre cuántos textos (tanto en medios estatales como no estatales) se publicaron a favor y en contra de la aprobación del artículo 68 en febrero pasado.
Volviendo a la actuación de los medios independientes sobre la lectura bíblica de este domingo, la nota que más llama la atención es la de ADN titulada: “Exdiputado gay paseó la bandera LGBT+ frente a activistas religiosos en el Malecón”.
El apunte más relevante sobre esta nota es el siguiente: no había “activistas religiosos” en el Malecón. Había familias, niños, ancianos, personas con discapacidades, mujeres y hombres.
La lectura bíblica se ha hecho año tras año por casi una década, no responde al contexto de ataques de una parte del activismo LGBT contra la comunidad evangélica cubana, como ya se había explicado.
No creo que los medios independientes sean el enemigo del pueblo, ni mercenarios (como les llama el castrismo), sino que son imprescindibles para la conformación democrática del país.
Sin embargo, debemos recordar cómo se ve en verdad el periodismo militante. El que bajo la bota del Partido Comunista de Cuba difama de la oposición pacífica, el que en la Unión Soviética prohibía hablar sobre abusos del gobierno central sobre judíos y otras poblaciones minoritarias, el que en los movimientos de izquierda latinoamericanos cerraba las planas para “errores” como el asesinato del poeta Roque Dalton, etc.
El periodismo militante no existe (4), su nombre es propaganda. Y eso, siempre deja víctimas.