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junio 22, 2011

¿Hay una teología del diálogo interreligioso?

En las últimas dos décadas ha surgido una teología denominada del diálogo interreligioso. Es mi propósito abordar algunas de las ideas expuestas por el teólogo nicaragüense Jorge Pixley algo que cobra importancia por cuanto la teología del diálogo interreligioso está lo suficientemente extendida como para constituir un reto para la fe cristiana. En el caso cubano tiene particular importancia, por el peso que dicha teología tiene al interior de las instituciones ecuménicas.
Las ideas en cuestión son expresadas por Pixley en su trabajo ¿Nos ayuda la Biblia al diálogo interreligioso?, donde comienza mostrando cómo en América la fe cristiana fue impuesta, de modo que el otro religioso (…) ha sido quebrado en su tradición espiritual. De ahí que, para no seguir imponiendo el cristianismo, se hace necesario establecer un diálogo. En este sentido, los misioneros no indagaron si habría algo en las religiones nativas que contribuyera a su propia fe. Es decir, el diálogo tendría como finalidad encontrar elementos que enriquezcan la fe cristiana. Pixley se dedica a examinar lo que llama los supuestos de un diálogo interreligioso: Mientras se conciba la revelación como algo fijo, independiente del devenir de la historia, no tendremos ni podremos tener una verdadera apertura a las revelaciones de otras tradiciones religiosas. (…) Por los accidentes de la historia nuestra revelación es la revelación bíblica. (1)
Pixley para fundamentar la necesidad del diálogo interreligioso le atribuye un carácter relativo a la revelación cristiana. Según su perspectiva, la revelación de Dios al hombre no es independiente de la historia y cambia con ésta. Aquí cabe entender ¿qué significa la historia para Pixley? Frente a la historia, caracterizada por el progreso hay que pensar que solo ha de corresponderle una revelación que también progrese pero vemos ya aquí que se ha asumido algo que previamente no se demuestra, es decir: el progreso de la historia. Sin embargo, Pixley considera que por un accidente de la historia nuestra revelación es la cristiana. Nuevamente aquí le es dado el papel de protagonista a la historia, mientras que Dios es concebido como un ser sujeto al proceso histórico. Es curioso que el teólogo nicaragüense suponga que la historia es una realidad progresiva y sin embargo, ha dado lugar accidentalmente a la fe cristiana. Sin el cristianismo no se puede explicar la historia de los últimos dos milenios.
Esta teología supone que la revelación ha sido un hecho accidental. Según Pixley, Dios no es el autor de la revelación pues de ser así no podría afirmar su carácter accidental. ¿Puede suponerse que Dios actué de modo irracional? Esto muestra que el supuesto teórico de Pixley es considerar a la revelación como una producción humana. Pixley acude a que accidentalmente esta revelación es la que ha llegado a nosotros. Asimismo considera equivalentes, sin atender a su significación moral, el valor de las diferentes religiones. El cristianismo a diferencia de los cultos paganos contenía un mensaje que dignificó a las personas. No puede calcularse cuanto le debe la cultura moderna. Compárese el mensaje de Jesús con el paganismo que en Babilonia obligaban a las jóvenes a practicar la prostitución, o entre los griegos a orgías disfrazadas de unión con el dios, o al sacrificio de niños del culto a Baal, o el culto al faraón que mantenía esclavizados a los egipcios. Asimismo, otra figura conocida del ámbito teológico Paul Knitter ha afirmado: (…) el compromiso con eliminar una parte del sufrimiento universal causado por la injusticia, es una tarea, un compromiso, que una religión o una nación solas no pueden cumplir. Tenemos que cooperar, (…) a nivel interreligioso (2) .
Los teólogos que hacen énfasis en la liberación de las estructuras sociales opresivas no deben olvidar que éstas no surgieron con el mundo capitalista y que el cristianismo se opone a cualquier discriminación social (ya no hay griego ni bárbaro, libre o esclavo, varón o mujer decía San Pablo). Es contradictorio estar a favor del libre desarrollo del individuo y suponer que implique abstenerse de criticar las creencias que lo rebajan. Es contradictorio acudir al diálogo interreligioso como extensión de la práctica de un evangelio liberador. El diálogo interreligioso, en la forma en que Pixley lo entiende, nada tiene de liberador o revolucionario: implica dejar a pueblos enteros en la ignorancia y la opresión espiritual y social.
Referencias:
(1) Pixley, Jorge: ¿Nos ayuda la Biblia al diálogo interreligioso? Caminos, Revista Cubana de Pensamiento socio-teológico. No 43, 2007.
(2) Ingelmo, Hernán: El pluralismo religioso: entrevista a Paul Knitter. Id.
*Ariel Pérez Lazo. La Habana, 1977. Licenciado en Filosofía Marxista y Master en Historia contemporánea por la Universidad de La Habana. Profesor de Historia de la Filosofía en dicha universidad desde 2005 hasta 2010. Investigador de la Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz de dicha universidad de 2007 a 2010. Profesor de Historia Universal en el Seminario Evangélico Metodista. Redactor de El Evangelista Cubano de 20078 a 2010. Resido en Miami desde 2010. He colaborado en publicaciones como Espacio Laical, Cubaencuentro y el Blog de Emilio Ichikawa.