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abril 08, 2012

Mi conversión

Por: Ariel Pérez Lazo.*
Hoy es Sábado de Gloria. Sin embargo, no voy a escribir aquí sobre la resurrección sino de aquel momento en que decidí ser cristiano. Sin duda, fue un proceso. De niño, gracias a que mi abuela me llevo a una misa con siete anos, a la cual entramos con temor de ser vistos, escuche hablar de Jesús y salí de aquel lugar creyendo en el. Aunque no fui a una iglesia hasta casi diez años después, la semilla de la fe se implanto aunque mi abuela no me dijo palabra alguna sobre Dios sin que yo previamente le preguntara.
Recuerdo particularmente como le preguntaba a mi abuelo paterno sobre el origen del mundo, el murió cuando tenía siete años y me respondía con lo que después supe era la teoría de Jeans: la Tierra comenzó siendo como una bola de fuego que se fue enfriando. Y yo trataba de imaginar con mis escasos seis anos aquel evento, sin que la pregunta sobre el origen volviera a ser contestada hasta que la maestra de sexto grado preguntase al aula: ¿Si Dios creó al mundo, quien creó a Dios? pregunta que ya con once años me parecía estúpida. No sé el motivo pero ya tenía intuición del principio de causalidad.
 Luego vino la influencia de las creencias de tipo africano e incorpore a mis oraciones espontaneas-nunca logre aprender el Padre Nuestro a través de escuchar las oraciones de mi abuela, lo hacía muy bajito- invocaciones a deidades que mucho después supe excluían la Unidad de Dios.
Finalmente un día el Nuevo Testamento cayó en mis manos, leí los Evangelios y creí pero tuvieron que pasar dos largos años para que me decidiera a asistir regularmente a la Iglesia. Nada conocía sobre la doctrina del arrepentimiento, del perdón de los pecados y la salvación. Mi fe en Dios se basaba exclusivamente en la esperanza de la vida eterna tal y como aparece en el evangelio según San Juan. Esperanza que ya sabía obtendría por creer en Jesús como Hijo de Dios.
Mientras recuerdo mi conversión aflora otro más reciente: como en la Feria del Libro de Miami encontré un folleto que pretende predicar el islamismo. Y lo asocio con la alteridad de este fenómeno: tan solo hace unos días atrás leía como en el Reino Unido y en España se organiza una campana bajo el lema Es probable que Dios no exista, no tengas temor del futuro. Podrán algunos indignarse, a mi me deja con un poco de lastima. El ateísmo era en un tiempo una opción personal, era el derecho a no tener fe y no aceptar que le fuera impuesta la fe cristiana (la única fe porque el resto de las religiones carece de dicho concepto).
Negar a priori la existencia de Dios era cuando menos un capricho y lo más elegante intelectualmente ante la falta de fe era el agnosticismo. Pero negar, sin prueba alguna, a Dios era una especie de religión que finalmente ahora necesita ser predicada. Quizás a ella se refirió San Pablo cuando profetizo la llegada de un movimiento que se levantara contra Dios y todo lo que sea objeto de culto. Este ateísmo es una caricatura de cristianismo, establece una fe (basada en un acto de negación pero igual de fe) y para colmo hace apostolado. El barón de Holbach y Feuerbach deben estar mirando atónitos desde alguna parte. Si no fuera porque ya fue profetizado que lo hará la reina de Saba, ellos se levantarían en el Día del Juicio y digan a estos nuevos ateos: Yo no tuve fe pero no pretendí quitársela a los demás.
Con el Islamismo sucede otro tanto. Creyeron durante mucho tiempo en imponer la fe de Mahoma por la fuerza. Con la influencia cristiana han moderado en algunos lugares su lenguaje y acuden al apostolado, otro concepto tomado del cristianismo. Al ver este folleto del apostolado musulmán casi esbozo una sonrisa: parece un tratado popular de macro-ecumenismo. Los judíos tenían razón, los cristianos también pero Mahoma ha logrado conciliar ambas religiones y su síntesis es el Islam. Para ellos Jesús no murió, solo se desvaneció al ser retirado de la cruz, murió de muerte natural mucho después en un exilio a la India. Una se pregunta por qué no se le ocurrió al Profeta incluir a América en el periplo para así quizás ganar a los futuros mormones para la causa del Islam. Pero no pidamos tanto a Mahoma.
He descubierto que el Islam es casi una secta judaizante del cristianismo, llevada a sus extremos. Una tendencia ejemplificada por Testigos de Jehová, Mormones y Arrianos. Por supuesto, para lograr la unidad entre judaísmo y cristianismo hay que rebajar a Jesús, no hay otra manera como no la hay para reconciliar su mensaje con cualquier otra religión. Es por eso que en fondo el Islam y la New Age coinciden. No hay mucha distancia entre Mahoma y Arrio.
No me extrañaría nada que en un futuro, a tono con la guerra contra el terrorismo, se empiece a popularizar un islamismo sin guerra santa. En definitiva, ya en Europa hay varios millones de musulmanes. Ya en Cuba conocí a dos muchachas, una de la fe Bahai y otra sufista, dos variantes occidentalizadas, es decir, tolerantes, del Islam. Y ante este fenómeno: la tendencia a conciliar las religiones o a negarlas a todas, tengo que agradecer a Dios por haber escapado a ambas religiosidades del mundo contemporáneo y haber creído a Jesús.
* Licenciado en Filosofía Marxista y Master en Historia contemporánea por la Universidad de La Habana. Profesor de Historia de la Filosofía en dicha universidad desde 2005 hasta 2010. Investigador de la Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz de dicha universidad de 2007 a 2010. Profesor de Historia Universal en el Seminario Evangélico Metodista. Redactor de El Evangelista Cubano de 20078 a 2010. Resido en Miami desde 2010. He colaborado en publicaciones como Espacio Laical, Cubaencuentro y el Blog de Emilio Ichikawa.

diciembre 20, 2011

Un mensaje de Paz malinterpretado.

Por: Yoaxis Marcheco Suarez.*
Pareciera que todavía hoy malinterpretamos el mensaje de la navidad y le otorgamos un sentido que para nada es genuino ante los ojos de Dios. En un mundo donde los rumores de guerra se convierten en realidad con solo el chasquido de los dedos de los poderosos, donde aún persisten dictaduras y dictadores, donde los derechos de los seres humanos son tirados con desprecio a la basura. Un mundo donde la palabra paz se ha transformado en una sílaba olvidada, como algo del pasado más remoto, aunque lamentablemente como género siempre hemos sido propensos a la violencia, a la furia, al desatino, sin percatarnos de que cada error que cometemos sobre la tierra será pagado con creces tarde o temprano.
El Príncipe que nació en Belén arropado de pobreza y sencillez, en el más recóndito anonimato, el Príncipe de paz, Consejero admirable, el Dios fuerte y eterno Padre, vino a los suyos con un  mensaje diferente al que balbuceaban los doctos de la Ley judía y mucho más lejano al del lenguaje político de los gobernantes romanos. En tiempos de perdición, de esclavitud, de sometimiento, Dios hecho carne trajo un discurso liberador, emancipador, hermanado a la paz, a la justicia, entiéndase con ello la justicia social, la rectitud. Ese sigue siendo el verdadero mensaje de la navidad, Dios encarnándose en lo más oculto, en lo más humilde de la sociedad humana, Dios percibiendo en carne propia nuestras angustias y sufrimientos, Dios amándonos desde nuestra misma carne, desde nuestra esencia más humana. Pero Dios vino a los suyos y estos no le recibieron y aunque los suyos se refiere en una primera instancia al pueblo de Israel, es universalmente entendible, que Dios vino para toda la humanidad y que esta, vez tras vez le ha dado la espalda, vez tras vez le ha crucificado.
La paz de la Navidad no es la de las vitrinas iluminadas y  bien provistas del primer mundo, una paz muchas veces aparente, porque detrás del disfraz de prosperidad y desarrollo hay una sociedad herida, carcomida, constituida por seres solitarios, hombres y mujeres que arrastran con la culpa de generaciones anteriores y con las suyas propias y que ni siquiera pueden firmar consigo mismos algún tratado de paz. No es esta humanidad dividida, donde la economía tira la balanza para los menos y se alza para una mayoría desposeída de bienes, incluso los más elementales. Continentes al punto del estado de coma, como la vilmente explotada y saqueada África, la hermosa negra que ahora luce un rostro mustio y enfermo, o el nuevo mundo, que no por nuevo ha sufrido menos, y que ha tenido que padecer el furor de malos gobiernos y dictaduras prolongadas que han traído para los pueblos americanos dolor, pobreza y muerte. No es un mensaje para oprimir a los de abajo y levantar cada vez más a  los que arriba pisotean hasta la ignominia a los desposeídos, Dios no ha colocado reyes, presidentes, ni ministros para destruir a las naciones de la tierra, Dios no ha creado bombas, ni misiles para matar las entrañas de generaciones enteras, Dios ha planteado un argumento diferente, nos ha llamado a la paz verdadera, a la única que puede traer la reconciliación entre ricos y pobres, entre capitalistas y comunistas, entre hombres y mujeres, entre judíos y musulmanes, entre negros, blancos y mestizos. La única que puede ayudarnos a mirar nuestro entorno con ojos diferentes, develados de toda ambición y egoísmo, una visión que cubra a todo lo que puede prolongar nuestra existencia sobre este planeta que gime como si padeciera fuertes dolores de parto.
Es mi deseo mayor que en estas navidades que se nos avecinan, retomemos cuál es el papel que Dios quiere que juguemos en el escenario de la vida, sea cual fuere nuestro contexto, vivamos bajo las bombas o gozando de la mayor tranquilidad, sea que podamos sustentar y abrigar nuestros cuerpos o que no podamos, que dejemos de mirar nuestras propias desgracias y penurias cotidianas para comprender los problemas y situaciones ajenas. Que podamos abrir nuestros ojos para mirar con ternura los ojos del príncipe cuyo reino ya ha sido instaurado entre nosotros y que no tendrá fin, un  Reino de paz duradera y estable, el único que nos brinda la esperanza de una humanidad sin diferencias, el único que puede cambiar a los seres humanos de manera individual para lograr así un mejor interactuar de todos en conjunto. Olvidemos por esta vez la botella de la mejor champaña o las compras sustanciosas que van muchas veces más allá de nuestras posibilidades personales y tengamos presente a Jesús, el verdadero motivo de esta celebración, quien no tuvo un lugar para recostar su cabeza y que nació, una noche fría y silenciosa de cualquier mes del año, entre animales, sobre un pesebre, alejado del bullicio de las grandes ciudades, que nació para morir por quienes día tras día con nuestros actos egocéntricos le negamos y echamos a un lado, para darnos paz, esa paz que el mundo no logra entender y que solo él puede darnos, porque es una paz que nace desde lo más escondido de nuestros corazones.
*Profesora en el Seminario Teológico Bautista Luis Manuel González Peña .Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad de la Habana y Máster en Teología por el Seminario Evangélico Los Pinos Nuevos y por la Facultad Latinoamericana de Estudios Teológicos (FLET, hoy Laurel University).Apoya el trabajo profético ante el sistema de su esposo el pastor Mario Félix Lleonart y ha publicado en diversas publicaciones digitales tales como Religión en Revolución y Conexión Cubana.

mayo 26, 2011

Cristianos, ni fanáticos ni supersticiosos.

La Habana, Mayo, 2011.-Dos artículos publicados en el Herald de temática religiosa atraparon mi interés a opinar y disentir, según cada caso en particular. “A las puertas del fin”, por Vicente Echerri, el 19 de mayo y “Romanos alarmados por profecía de terremoto”, por EFE, el 11 de mayo.
Esta última noticia reflejó que producto de una falsa “profecía científica” adjudicada al astrónomo aficionado y sismólogo autodidacta italiano Raffaele Bendardi (1893-1979), habría un temblor de gran intensidad que destruiría la ciudad de Roma, incluyendo al Coliseo. Debido a esto, -según el artículo- “En las últimas semanas los medios de comunicación se han hecho eco de esta profecía desatando la psicosis entre los romanos…/ La mayor parte de las tiendas regentadas por chinos entre la central plaza Victtorio y calles adyacentes han anunciado el cierre para mañana, ya sea por “festivo”, por “inventario” o por “motivos de salud”, aunque según los medios ello se debe al “miedo ante el terremoto”.”
La noticia en cuestión manifiesta a una sociedad crédula – en mi opinión- ante cualquier vaticinio, quizás inspirado en el exitoso filme “2012 El fin del mundo”, por sus efectos especiales y el también anunciado fin de la humanidad sacado por el calendario maya para finales del próximo año.
A diferencia de esto, desde el punto de vista bíblico la ciudad de Roma será - tiempo futuro no determinado- destruida por un gran terremoto:
El séptimo-ángel- derramó su copa sobre el aire; entonces salió del Santuario una fuerte voz que decía: «Hecho está». Se produjeron relámpagos, fragor, truenos y un violento terremoto, como no lo hubo desde que existen hombres sobre la tierra, un terremoto tan violento. La Gran Ciudad se abrió en tres partes, y las ciudades de las naciones se desplomaron; y Dios se acordó de la Gran Babilonia para darle la copa del vino del furor de su cólera. Entonces todas las islas huyeron, y las montañas desaparecieron. Apocalipsis 16:17-20. Biblia Jerusalén.
El comentario de la Biblia Latinoamérica, Ediciones Paulinas Verbo Divino, católica, refiere que el texto identifica en este pasaje a la ciudad de Roma: “aquí volvemos sobre la esperada caída de Roma, para ver en forma más desarrollada su significación religiosa…/La duración del imperio, que le acarrea la reputación de invencible y divino, es puro engaño: era, no es y desaparece. (8), a diferencia de Dios, que es y ha de venir. Está descrito como una mujer endemoniada .La púrpura, color de los emperadores, y el oro, signo de su riqueza, tapan su impureza y su crueldad. Es al mismo tiempo la que lleva a los hombres a servir a divinidades falsas y la que asesina a los mártires.Páginas 482-483.
El comentario presenta a una Roma antigua aunque Apocalipsis se refiera a acontecimientos futuristas – “Así que, escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de éstas”. Apocalipsis 1:19
Referente a “A las puertas del fin” armonizo en parte con el análisis y sentido crítico de su escritor. El señor H. Camping por muchos años ha estado trasmitiendo su programa Family Radio brindando un mensaje bíblico cristiano que llega a recónditos lugares de nuestra Isla, de lo cual muchos hermanos dimos gracias a Dios sobre todo porque en Cuba carecemos de una emisora de radio cristiana.
Soy testigo de la conversión religiosa de unos contados hermanos y crecimiento espiritual de otros muchos al escuchar la Emisora en tiempos pasados. Lo que lamento es que desde hace años el señor Camping ha insistido en el tema del fin del mundo y otros, - que en mi opinión se han salido de las Escrituras acarreándose descrédito público por afirmar cosas que la Biblia no dice.
Sucesos así no son nuevos en la historia, desde antes, mucho tiempo atrás, existieron agoreros y “profetas” que anunciaron destrucción y “castigos divinos”.
Lamento que personas de bien que por ignorancia y buena fe como el citado señor R. Fitzpatrick inviertan sus ahorros en prevenir o advertir sobre algo malo que “vendrá sobre todos” – evidencia palpable de no tener una mala intención.
Lo que repudio es la inescrupulosidad de “creyentes, líderes o reverendos” oportunistas de estas personas para sacarles el dinero o manipularles sus vidas, incluyendo a políticos y de cualquier sector social. De hecho la propia Biblia descalifica a este tipo de “profetas”:
Pero el profeta que se atreva a hablar en mi nombre una palabra que yo no le haya mandado hablar, o que hable en nombre de otros dioses, ese profeta morirá. Puedes decir en tu corazón: ‘¿Cómo discerniremos la palabra que Jehovah no ha hablado? Cuando un profeta hable en el nombre de Jehovah y no se cumpla ni acontezca lo que dijo, ésa es la palabra que Jehovah no ha hablado. Con soberbia la habló aquel profeta; no tengas temor de él”. Deuteronomio 18:20-22.
El periodista Echerri, de manifiesta filosofía escéptica, arremete contra quienes si aceptamos como cierto el fundamento bíblico como razón de existencia del mundo y subsistencia del mismo, calificándonos de supersticiosos en igual medida al caso referido en su artículo.
Usa de pasajes bíblicos de “difícil” comprensión y debate, que por supuesto no es este el medio para tratar al detalle polémicas religiosas.
No creo en un Dios colérico, injusto ni mucho menos que odia a la humanidad -“el carácter feroz del Padre Eterno que vive conteniéndose las ganas que tiene de hacernos desaparecer”-. Sus palabras me dejan la sensación de ser tratado como si los cristianos fuéramos miembros de Al Qaeda y Dios Osama Bin Laden. Ni judíos ni cristianos se visten con bombas para quitar la vida a género humano alguno.
El columnista debiera revisar si lo que escribe proviene de una mala experiencia en el pasado con personas “cristianas” que desemboca en su análisis generalizado. Si él es ateo que lo sea, pero que no irrumpa contra todos los cristianos incurriendo en el error de interpretar cosas que no conoce del tema religioso con profundidad.
Desacredita” los relatos bíblicos de la ocurrencia del diluvio – que dicho sea de paso las culturas más antiguas de diferentes partes del mundo la recogen como un suceso mundial-y las destrucciones de las ciudades de Sodoma y Gomorra.
Respeto su razonamiento personal de aceptar o no estos eventos narrados en las Sagradas Escrituras. Me imagino que el señor Echerri ignora o subvalora el trabajo de arqueólogos e historiadores de culturas antiguas que por generaciones se han dedicado a la investigación seria de la veracidad de estos relatos y de otras culturas milenarias transmitiéndonos sus conocimientos basados en la ciencia arqueológica e histórica.
Predicciones específicas como las de los profetas Isaías y Jeremías acerca de la ciudad de Babilonia pueden ser un ejemplo claro de realidad y no de superstición. Babilonia imperio antiguo de mayor esplendor y desarrollo del Cercano Oriente, finalizó con Darío rey persa que la conquistó en 539 a.C.
Lo interesante es que alrededor de 200 años antes – 756 a.C. - el profeta Isaías profetizó que Babilonia sería como Sodoma y Gomorra, nunca volvería a ser habitada, los árabes no colocarían sus tiendas allí, no habría rebaños de ovejas allí, las fieras del desierto infestarían las ruinas Isaías 13:19-22, no se tomarían las piedras de allí para otros proyectos de construcción-Jeremías 51:26 y 43.- La antigua ciudad no sería visitada con frecuencia y estaría cubierta con lagunas de agua. Isaías 14:23.
Todas estas predicciones se han cumplido bastante al pié de la letra aunque gobiernos Iraquíes se hallan propuesto reedificar la ciudad. Datos tomados de “Evidencia que exige un veredicto” por Josh McDowell, Editorial Vida.
Como quiera que sea el tema de catastrofismo mundial hace ya algún tiempo pasó de la mesa de análisis religioso a la mesa de análisis científico, como un posible, sorpresivo y quizás inminente peligro de destrucción mundial sin la intervención de la mano del hombre.
En lo que a mí respecta sobre el tema del fin del mundo me anima saber que así como este planeta ha permanecido en su órbita funcionando bajo el rigor de innumerables leyes invisibles a nuestros ojos, puestas y controladas por el poder de Dios, de igual modo su Palabra me asegura que no tema porque “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.” Palabras de Jesús.
“Estando él sentado en el monte de los Olivos, sus discípulos se acercaron a él aparte, y le dijeron: —Dinos, ¿cuándo sucederán estas cosas? ¿Y qué señal habrá de tu venida y del fin del mundo? .Respondió Jesús y les dijo: —Mirad que nadie os engañe; porque muchos vendrán en mí nombre diciendo: "Yo soy el Cristo," y engañarán a muchos. Oiréis de guerras y de rumores de guerras. Mirad que no os turbéis, porque es necesario que esto acontezca; pero todavía no es el fin. Porque se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá hambre y terremotos por todas partes. Pues todas estas cosas son principio de dolores. Muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, se enfriará el amor de muchos. Pero el que persevere hasta el fin será salvo. Y este evangelio del reino será predicado en todo el mundo para testimonio a todas las razas, y luego vendrá el fin. Si aquellos días no fuesen acortados, no se salvaría nadie; pero por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados. Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y darán grandes señales y maravillas de tal manera que engañarán, de ser posible, aun a los escogidos. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Pero acerca de aquel día y hora, nadie sabe; ni siquiera los ángeles de los cielos, ni aun el Hijo, sino sólo el Padre. Porque como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Pues como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento hasta el día en que Noé entró en el arca, y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre. Velad, pues, porque no sabéis en qué día viene vuestro Señor.” Evangelio de Mateo 24. Fragmentos.
*Pastor Bautista de Cuba Occidental. Graduado en el 1991. Se ha desempeñado como Pastor en las Iglesias de San Luis (PR), Fomento (SS) y, Cárdenas (MTZ). Licenciado en Estudios Bíblicos por la Facultad Latinoamericana de Estudios Teológicos (FLET).Ha cursado estudios de: Teología Pastoral, Actualización Bíblico-Pastoral, Talleres de Teología Pastoral. Superación Profesoral y de Iglesia y Crecimiento, este último auspiciado por la Alianza Bautista Mundial.

diciembre 22, 2010

¡Feliz Natividad y Santa Teofanía!



Hoy la Virgen da a luz al Transcendente,y la tierra ofrece una cueva al Inaccesible.

Los ángeles cantan gloria a los pastores,

los Magos caminan tras la estrella:

porque ha nacido por nosotros,

Niño pequeñito, el Dios de antes de los siglos.


Kondakion modo 4 plagal