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diciembre 31, 2025

El día que nos echaron de la Iglesia

 Por: Eloy A González.

Intentando reducir al mínimo o colocar en el contexto adecuado el título de esta nota, estoy buscando la palabra precisa, porque en buen cubano es "nos botaron", pero para un buen entendido es "nos echaron", y sí, de eso se trata.

Salí de Cuba en compañía de mi familia como refugiado político, a través del programa de visas de los Estados Unidos. Este es para individuos con un historial de oposiciones leales y verificables que obtienen, tanto ellos como sus seres queridos, una visa de refugiado. La Navidad de 1999 fue cuando llegamos a los Estados Unidos.

Al igual que en Cuba, donde proclamábamos nuestra fe común en Jesucristo y éramos miembros de las iglesias de confesión Bautista, aquí hicimos lo mismo, e incluso más: nos relacionamos con individuos de otras denominaciones.

Mientras estaba de visita en la casa de un matrimonio de ancianos metodistas en Fort Worth, donde vivíamos, conocí a un pastor jubilado. Era un hombre mayor, con una mirada bondadosa, una cara piadosa y ese tono de voz que utilizan las almas agradecidas a Dios. Cuando le conté que era cubano y que había estado practicando una fe auténtica en Cuba durante muchos años antes de llegar a los Estados Unidos como refugiado político, mostró su respeto y admiración. Además, me informó que conocía a un grupo de integrantes de su iglesia presbiteriana que viajarían a Cuba pronto con fines misioneros y solidarios. Me comentó que estaba convencido de que esos hermanos querrían compartir mi testimonio y el de mis familiares cercanos, y que hablaría con ellos para tener un rato de fraternidad e intercambio. Lo acordamos así.

Algunos datos que me proporcionó me causaron un poco de inquietud. En calidad de miembros de la Iglesia Presbiteriana, su visita sería sobre todo a una iglesia de la Iglesia Presbiteriana Reformada en Cuba. Una iglesia que, a pesar de ser presbiteriana, se "reformó" con la llegada de lo que se conoce como Revolución Cubana. Estarían en la Iglesia Presbiteriana del barrio de La Víbora, en La Habana. En aquel entonces, el Pastor Uxmal Livio Diaz se encargaba de la iglesia; era un individuo sombrío que había conocido en Cuba.


La Iglesia Presbiteriana Reformada de Cuba (IPRC) es parte del Consejo de Iglesias de Cuba, el cual se alinea sin reservas con el régimen comunista de Castro. Se les llama "pro oficialistas", un término que aquí puede interpretarse como "woke o wokismo", una expresión que no resulta confusa ni inexacta para quienes hemos vivido bajo el comunismo.

Como es de esperar, las iglesias presbiterianas, al igual que muchas otras en los Estados Unidos, apoyan un progresismo extremo y son devotos aliados de la dictadura cubana que lleva en el poder casi 70 años.

La Primera Iglesia Presbiteriana de Fort Worth (First Presbyterian Church of Fort Worth, FPC) y la iglesia presbiteriana cubana no están vinculadas directamente, pero sí con la presbiteriana en EE.UU. (PC(USA)) y sus congregaciones, entre ellas FPC, han mantenido por mucho tiempo vínculos de apoyo con la Iglesia Presbiteriana Reformada en Cuba (IPRC), centrándose en la justicia social, el intercambio teológico y la asistencia humanitaria.

La Primera Iglesia Presbiteriana de Fort Worth (situada en 4000 Stadium Dr), como congregación de la PC(USA), posiblemente colabora o respalda acciones misioneras y asistenciales a Cuba. Las Iglesias Presbiterianas en los Estados Unidos, desde siempre y hasta la actualidad, se encuentran con las organizaciones de pantallas solidarias de la dictadura comunista de Castro en Cuba y se sienten orgullosas por ello.

Un encuentro reciente en La Habana entre funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores del régimen y representantes de la Iglesia Presbiteriana en Cuba indicó la conexión entre esta iglesia y la dictadura, tanto en Cuba como en los Estados Unidos. [https://misiones.cubaminrex.cu/es/articulo/amistad-y-apoyo-desde-la-iglesia-presbiteriana-de-eeuu-hacia-cuba]

Una vez establecidos los intercambios, acordamos asistir con mi familia a una reunión con la iglesia presbiteriana que patrocinó el viaje solidario a Cuba y allí llegamos en tiempo y forma. Más de veinte personas se congregaron en círculo en un lugar que no era el templo y nos hicieron la presentación. Nos presentamos y empecé explicando que habíamos llegado hace unos meses como refugiados políticos, puesto que ya había sido parte del movimiento opositor en Cuba y me había declarado activista de derechos humanos. Añadí mi condición como activista gremial, al ser miembro del ejecutivo del Colegio Médico Independiente de Cuba.

Por lo tanto, los presentes allí se mostraron algo nerviosos; empezó a sentirse un ambiente tenso, el aire era denso como para cortarlo con un cuchillo. Continué describiendo la realidad de la represión y la violación de los derechos humanos, y hasta ese momento fue suficiente para los organizadores presentes. Me indicaron que cesara mi intervención, salieron y volvieron para informarme que "algunos hermanos no habían llegado todavía", lo cual era falso. Se sentían muy incómodos y, al final, me comunicaron que "ya era suficiente" y que podíamos marcharnos porque ellos continuarían en una reunión de intercambio con los "misioneros solidarios". Ya no hacíamos nada allí, nos llevaron hasta la salida, nos echaron de la Iglesia. No estaban interesados en escuchar los razonamientos de unos refugiados políticos cubanos con los que, como hermanos devotos en la fe, no coincidían ideológicamente.

No es de extrañar, en la Iglesia Presbiteriana Reformada de Cuba se gestó y se reprodujo la Teología en Revolución, una "robo-ilusión" cubana, de la mano y del pensamiento sombrío del teólogo alquimista que fue el reverendo Sergio Arce Martínez. y se hizo con el respaldo de otras iglesias presbiterianas.

Es realmente abrumador que usted, siendo cristiano, haya llegado como refugiado político a los Estados Unidos, confiando en que se encontraba en la tierra de los libres, donde el derecho a disentir, la libre expresión y el intercambio de ideas son respetados. Sin embargo, terminó siendo echado de una iglesia que se proclama cristiana.

Aquí, como el Cuba, muchas iglesias cristianas evangélicas han cambiado el Evangelio por la ideología.

Como una observación a pie de página – para terminar- , debo ser honesto en admitir que, tras esto, nos invitaron a dar nuestros testimonios tanto en una iglesia episcopal como en una iglesia católica de Fort Worth. Fueron intercambios muy sinceros, solidarios y que enriquecieron a todos. Como cubanos y como cristianos, nos marchamos con mucha gratitud.

31 de diciembre de 2025

mayo 01, 2017

Por medio de la celebración del Santo Sacrificio damos gracias al Señor por la salud del máximo líder de la Revolución en quien los cubanos depositamos nuestros anhelos y esperanzas.

Palabras pronunciadas por el Padre Germán Lence, después de la Misa de Acción de Gracias por la recuperación de la salud del compañero Fidel Castro ,celebrada en el Anfiteatro municipal de la Avenida del Puerto el 16 de agosto de 1960.
Ofició la ceremonia  el padre Germán Lence, organizador de la Agrupación Cívica de Revolucionarios Cubanos ‘Con la Cruz y por la Patria’, auxiliado por el niño Armando Pruna, hermano de uno de los mártires de la Revolución. […]. Como fondo de la imagen de la patrona de Cuba, la Virgen de la Caridad y del Crucifijo que se encontraban en el altar, estaba la bandera cubana extendida. Aquí las palabras:
Pueblo católico de Cuba:
Conscientes del momento histórico que viva la Patria, e impuesto del sentimiento profundamente cristiano de pueblo cubano, hoy nos reunimos al pie de este altar, en cuya ara hemos ofrecido a Dios nuestro Señor del Santo Sacrificio de la Misa, en la que rememoramos el Sacrificio del Redentor: Cristo, que tanto ama a los humildes y a los niños; Cristo, que regó el suelo patrio con su sangre salvadora de rescate de la humanidad; Cristo, que por decir la verdad y enseñar la humildad, el amor al prójimo y a su tierra por la que derramó lágrimas; padeció la incomprensión humana, siendo finalmente clavado en la cruz infamante, como vulgar ladrón.
Por medio de este Santo Sacrificio, hemos dado gracias al Señor por haber devuelto la salud al máximo líder de la Revolución Cubana, doctor Fidel Castro Ruz, en quien los cubanos hemos depositado nuestros anhelos y esperanzas de que continúe conduciendo nuestra Patria por el recto y seguro camino de la justicia social.
Al mismo tiempo hemos rogado a nuestra Patrona la Virgen de la Caridad del Cobre, que desde los inicios de nuestra nacionalidad tiene un altar en el corazón de cada cubano, para que lleve en sus manos maternales nuestras rogativas a Dios Nuestro Señor, a fin de que esta tierra hoy libre y soberana de Cuba, realice sus destinos de Justicia y Caridad, consolidando lo que es ya ejemplo y libertad en el concierto de las Naciones del Mundo.
¡Viva Cuba Libre y Soberana!
¡Viva Fidel Castro!
Los aplausos fueron reemplazados por pañuelos que fueron agitados en el aire y el pueblo entero acabó proclamando. ¡Cuba sí, yanquis no! Después de cantar el Himno Nacional. Finalmente todos los asistentes se trasladaron al Palacio Presidencial, siguiendo el Padre Germán Lence y a las damas de la comisión organizadora.

Fuente: Periódico Revolución , La Habana , 17 de agosto de 1960

agosto 29, 2014

Fidel Castro y el Reino de Dios

Por Rafael Cepeda Clemente
En dos ocasiones, desde su tribuna de la televisión, el doctor Fidel Castro ha mencionado este dicho de Jesucristo: “Mi reino no es de este mundo”. En ambos casos la referencia ha estado relacionada con la defección de varios sacerdotes católico-romanos que han tomado el camino del exilio por su propia voluntad, se han declarado contrarrevolucionarios, y se han prestado a los más innobles menesteres, con el propósito indigno de rebajar la calidad moral de la Revolución cubana.
Para mí, cristiano convencido y militante, y cubano adherido fervorosamente a esta etapa de grandes reivindicaciones cívicas, unas palabras de Jesucristo en boca del líder de la Revolución cobran un significado especial, y me llevan de la mano a serias reflexiones. Por tanto, he creído conveniente compartir con otros mi pensamiento en cuanto al alcance que tiene la frase “Mi reino no es de este mundo”, y las posibles aplicaciones que podría tener en el caso cubano, y especialmente en lo que se refiere a la persona de Fidel Castro.
“Mi reino no es de este mundo”
Cuando Jesucristo habla de “mi reino”, se está refiriendo a lo que en muchas ocasiones, por medio de parábolas y discursos, denominó “el reino de Dios”. En otras palabras, a la idea sustancial y sustentadora de que Dios es soberano de la vida y de la historia, y de que ningún acontecer humano está fuera de la órbita de su poder ni de su voluntad.
En el caso específico de la frase citada por Fidel, convendría –para su mejor comprensión– enmarcarla en el contexto del incidente que provocó esta frase y algunas otras que arrojan luz sobre ella. Vamos, pues, a transcribir la narración completa, tal como se halla en el Evangelio de San Juan.
“Pilato entró entonces otra vez en el pretorio, y llamando a Jesús, le dijo: ¿Eres tú el rey de los judíos? Respondió Jesús: ¿Dices esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí? Respondió Pilato: ¿Acaso soy yo judío? Tu misma nación y los jefes de los sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué hiciste? Jesús respondió: Mi reino no es de este mundo; si de este mundo fuera mi reino, entonces pelearían mis servidores para que yo no fuese entregado a los judíos: ahora empero mi reino no es de aquí. Pilato entonces le dijo: ¿Eres, pues, rey? Respondió Jesús: Tú lo dices, porque lo soy. Yo para esto nací, y a este intento vine al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo aquel que es de la verdad oye mi voz. Le dice Pilato: ¿Qué es la verdad?”
Como se ve claramente, el incidente ocurre en las postrimerías del ministerio de Jesucristo, en el proceso del juicio que tuvo por final la crucifixión. Es una breve polémica que se entabla entre Pilato, el todopoderoso gobernador romano, y el acusado, Jesucristo. Había un empeño especial en que el juicio rebasara los límites de una mera cuestión religiosa, dentro del campo de la ley mosaica, para que cayera en la órbita de la cuestión política, es decir, dentro de la ley romana. Sólo así se podía tener la seguridad de que al final de la jornada infamante se levantaría una cruz en el monte Calvario. Jesucristo fue llevado ante Pilato y acusado de incitar a la rebelión contra el poder imperialista de Roma, y con la intención de hacerse él mismo “rey de los judíos”. No nos debe extrañar que en aquella hora se diera a la misión de Jesucristo un sentido totalmente distinto al que tenía en verdad. Había tal ansia de superación política en el pueblo, y tanto anhelo de eliminar a los romanos de la vida cívica del país, que todos los ojos estaban atentos a la aparición de un líder que pudiera canalizar estos empeños de liberación nacional.
Hay varios incidentes en los Evangelios por los que se demuestra que en muchas ocasiones quisieron forzar al Maestro a encabezar un movimiento de rebelión contra el poder usurpador. Aún sus discípulos más allegados le propusieron la jefatura de una organización político-militar. Nada hubiera sido más fácil para Jesucristo que aceptar esta proposición, pues su capacidad de líder le hubiera asegurado el triunfo fácil y la gloria inmediata. En este sentido él les defraudó totalmente. Él sabía que su misión era la de morir en una cruz, y que esta entrega sacrificial –aparente derrota– sería el más rotundo triunfo de los planes divinos para la redención cabal del género humano.
Cuando el asunto se plantea ante la autoridad constituida en juez, Jesucristo elimina toda interpretación mal intencionada con una frase rotunda: “Mi reino no es de este mundo”. Pero conviene aclarar de inmediato –y ello es evidente en el resto del pasaje bíblico– que Jesucristo en este caso no está haciendo referencia a la ubicación del Reino, sino precisamente a su origen o procedencia. Lo que Él quiere decir es que “su” reino no es el reino de los hombres, sino el Reino de Dios, porque de Dios procede. Que todo gobierno y todo pueblo están sujetos a la autoridad suprema de un Dios creador y sustentador, y que todo gobernante no es más que un ejecutor, un instrumento de los planes divinos para el establecimiento del Reino de Dios entre los hombres. La frase, pues, se aplica tanto a gobernantes como a gobernados, y habla de la realidad última de un poder que no está sujeto a las contingencias temporales ni a los instrumentos humanos, sino que se sirve de ellos para la realización de propósitos insondables.
Su reino sí es de este mundo
Sin embargo, que nadie se llame a engaño. En modo alguno quiso Jesucristo disociar a Dios de los problemas de este mundo. El mismo hecho de la encarnación –Dios constituido en hombre, y siervo de los hombres, por amor a los hombres, en la persona de Jesucristo– nos dice de entrada que “su reino” sí es de este mundo, puesto que su interés primordial está en reinar entre los hombres, de modo que en cada ser humano se cumpla la imago Dei: el ejercicio de la capacidad para entenderse con Dios y comprender el papel que Él nos señala a cada uno en el drama de la historia.
Por otra parte, cuando Jesucristo irrumpió en la escena humana se vio envuelto de inmediato en las luchas por el poder, en las apetencias económicas y en las desigualdades sociales de su época. Su propio hogar era de los más humildes: el hogar de un carpintero, donde sólo las necesidades más elementales podían ser satisfechas. Jesucristo mismo fue un obrero que supo del rudo batallar por el pan de cada día. La tradición asegura que José murió siendo Él todavía un jovencito, y que sobre sus hombros –los del primogénito– cayó la responsabilidad del sostén de su madre y hermanos. Él supo en su propia carne de la transacción explotadora, del impuesto oneroso, de la jornada esclavizante. Jesucristo fue un hombre legítimo –todo un hombre– y estuvo sujeto a las mismas pasiones y tentaciones que los demás seres humanos.
Sobre esta realidad hay que juzgar su otra frase: “Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”. Porque muchos lo interpretan como si Él hubiera querido despreciar las cuestiones del mundo terrenal para darle validez sólo a las de las esferas celestiales. Todo lo contrario: a ambas dio pareja categoría, y señaló la responsabilidad de cada hombre en el estar a cuenta con su patria y con su Dios. También conviene recordar aquella otra expresión: “Mi Padre obra, y yo obro”. Este es otro concepto de Dios que se olvida con demasiada frecuencia: el Dios que se afana por sus hijos, que está constantemente obrando en favor de ellos, que no sólo crea, sino que también cría. El Dios cristiano, escribí en una ocasión, no es una idea filosófica, ni una disquisición teológica, sino una Persona creadora que agoniza por las personas creadas. El Dios cristiano no es un Dios de balcón, ni un Buda ventrudo que se arrellana en una cómoda poltrona para observar entretenido cuanto sucede a su alrededor. Es un Dios que interviene en los sucesos de este mundo y toma la iniciativa cuando se trata de redimir al género humano.
¿Es cristiano Fidel Castro?
Leí hace algunos meses, en una revista religiosa, una carta escrita por uno de los lectores al director, en la cual planteaba la siguiente cuestión: “¿No ha observado usted que Fidel Castro nunca ha mencionado a Dios en sus discursos? ¿No es esta una señal de evidente ateísmo?”
Yo no sé cuál sería al cabo la respuesta del director acorralado, pero la, pregunta misma es iluminadora, pues se refiere a cierta ansiedad por una parte del pueblo en lo que toca a una cuestión vital: la ausencia o presencia de una fe religiosa en la persona de Fidel Castro. ¿Hay tal fe en el adalid de la Revolución cubana? ¿Es Fidel Castro un cristiano? Sólo él podría decirlo. Ser religioso es aceptar como supremos los valores espirituales, y andar en la búsqueda constante de “algo” que satisfaga las más hondas necesidades del alma humana. Ser cristiano es confesar que ese “algo” es Jesucristo, y tenerle por Señor de la vida y de la historia.
Pero yo no mediría la fe religiosa de Fidel Castro por las veces que él mencione a Dios. He conocido ya a muchas gentes para quienes Dios es una afirmación corriente en los labios y también una negación perenne en la conducta. Por lo tanto, para mí no es ese el factor básico. Yo aplicaría en este caso otra afirmación de Jesucristo: “Por sus frutos los conoceréis”. En última instancia, sólo Fidel Castro puede hablar con autoridad de sí hay en él un mínimo de preocupación por las cuestiones de la fe; pero yo me pregunto: ¿no es de cristianos su ansiedad por una tierra sin odios inútiles, generosa y limpia? ¿No es de cristianos su incesante afán por los explotados y oprimidos, por los que no comen ni se educan, por el niño descalzo, la mujer famélica, el hombre sin esperanza? ¿No es de cristianos su empeño moralizador, de tal manera que se elimine para siempre de la vida cubana el vicio del juego, la vergüenza de la prostitución pública, el escándalo del robo en las oficinas gubernamentales? ¿No es de cristianos procurar que todos los padres tengan un techo propio donde protegerse, y todos los hijos un campo deportivo donde jugar? ¿No es de cristianos imponerse una tarea tan gigantesca como la de la Reforma Agraria, que asegure a cada hombre del campo un lugar donde vivir, donde trabajar, dónde comer? ¿No es de cristianos eliminar (o, por lo menos, limitar en todo lo posible) los casinos, las vallas de gallos, los bares corruptos? ¿No es de cristianos resolver el problema de los aparejamientos y los concubinatos, ofreciendo amplias oportunidades para la legalización de los matrimonios civiles? ¿No es de cristianos liquidar definitivamente la era de los privilegios irritantes, con sus exclusivismos infecundos y facilitar el comienzo de una nueva era, con igualdad de oportunidades para todos? ¿No es de cristianos el reconocer los derechos inalienables del hermano negro, del hermano analfabeto, del hombre enfermo? ¿No es de cristianos asegurar escuelas para todos, hospitales para todos, playas para todos, trabajo para todos, pan para todos?
Quizá sí fue para Fidel Castro que Francisco Luis Bernárdez –proféticamente– escribió estos versos:
El más lejano, el más desconocido, / el más pequeño, el más desventurado, / el más abandonado, el más vencido, / el más desvanecido y olvidado.
El que sólo ha sufrido y ha sufrido, /el que sólo ha llorado y ha llorado, /el que ha vivido sin haber vivido, /el que ha pasado sin haber pasado.
Tiene destino en mi destino de hombre; /tiene nombre en las letras de mi nombre; /tiene palabra en mi palabra fiel; / tiene vida en el fondo de mi vida; / tiene ser en mi ser, que no lo olvida; / tiene voz en mi voz, que habla por él. / “Instrumento escogido me es este...”
Yo tengo la convicción –que comparto aquí con toda responsabilidad– de que Fidel Castro es un instrumento en las manos de Dios para el establecimiento de su Reino entre los hombres. Esto es aparte de que tenga o no una fe religiosa. La historia bíblica está llena de ejemplos de hombres a quienes Dios utilizó en su eterna sabiduría para asegurar su efectivo dominio de los acontecimientos históricos. En la mayoría de los casos son hombres de fe, entregados por su propia voluntad para que Dios les use como instrumentos idóneos. En otros casos son los indiferentes (los que ahora llamaríamos agnósticos, librepensadores, humanistas), así como también los que se rebelaron contra Dios; ¡y aún sus más encarnizados enemigos! Para ofrecer sólo un ejemplo, el más extremo: Nabucodonosor, rey de Babilonia, enemigo de Dios y de su pueblo escogido. En la profecía de Jeremías se le llama "siervo de Dios", porque en un momento dado de la historia de Israel, el mismo Dios facilitó el triunfo de los ejércitos de Babilonia contra las huestes israelíes, para enseñar al pueblo una lección de disciplina y de obediencia que jamás olvidará. Si esto fue así con aquel enemigo del pueblo que fue Nabucodonosor, ¿cómo no será con este gran amigo del pueblo que es Fidel Castro?
Yo creo que lo que Fidel Castro está logrando en Cuba hoy –y que fecundará toda la América Latina– es precisamente aquello que Dios quiere para estos pueblos olvidados: una oportunidad nueva para vivir decentemente y con dignidad. Un Dios de amor –de un amor sin fronteras, como es el Dios de los cristianos– no puede desear menos que eso para sus hijos. Pero él requiere de “instrumentos” de “siervos”, para la realización de tan sublime tarea. Fidel Castro es uno de esos instrumentos, tenga él o no tenga una fe religiosa, reconózcalo él o no en la intimidad de su conciencia.
Y de la Iglesia, ¿qué?
Se habrá extrañado seguramente el lector de que hasta aquí yo no haya mencionado a la Iglesia. Pues bien, lo haré, pero aclarando inmediatamente que no me referiré a la Iglesia como "institución", como organización, sino como pueblo de Dios. Al cabo, ese es el verdadero concepto de la Iglesia: el de la multitud de los creyentes que adoran a un mismo Dios y proclaman una misma fe.
Martin Luther King, el famoso pastor bautista de Atlanta, líder en la lucha por los derechos del negro sureño, y negro él mismo ha declarado recientemente: “No me causa tanto pavor el griterío de una multitud enfurecida como el silencio de una Iglesia que se mantenga al margen de estos problemas”. Y yo personalmente quisiera ver en los que se preocupan –con toda razón por “la Iglesia del silencio”, el mismo interés y la misma pasión en lo que toca al “silencio de la Iglesia”. Cuando la Iglesia no orienta, no esclarece, no comparte, no protesta, no sufre, está dejando de realizar su función profética, y se coloca ella misma bajo el juicio de Dios.
A veces –la más de las veces– Dios habla al Estado por medio de la Iglesia, pero en ocasiones excepcionales es la Iglesia la que necesita un mensaje, y Dios usa al Estado –entiéndase gobierno, pueblo no creyente, sucesos históricos– como “instrumento” o “siervo”, como un canal de comunicación para que la Iglesia entienda cuál es su misión y cuál debe ser su actitud en un momento dado de la historia de un pueblo. Porque a veces la Iglesia-pueblo se acomoda tanto a la Iglesia-institución que se olvida de que los cristianos están aquí para servir, no para ser servidos. Y en este sentido creo también que Dios le está hablando a la Iglesia cristiana de Cuba por medio de las transformaciones históricas que aquí tienen asiento. Ahora es cuando la Iglesia está comenzando a entender su tremenda responsabilidad social. ¿Cómo es posible que hayamos estado por tanto tiempo ciegos a tanta miseria, sordos a tanto clamor, pasivos en medio de tanto abuso y tanta explotación? A veces creo que Jesucristo mismo ha estado repitiendo para la Iglesia cristiana de Cuba su amonestación de dos mil años atrás: “Apartaos de mí, malditos, porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis...  Porque no lo hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeñitos, ni a mí lo hicisteis”.
Pues bien, esta Iglesia –con todas las limitaciones inherentes a cualquier conglomerado humano– es la avanzada del Reino de Dios entre los hombres. Es por eso que Jesucristo afirmó en una ocasión: “El reino de Dios está en medio de vosotros”. El reino de Dios que ya está en este mundo es la Iglesia, la multitud de los creyentes para quienes “el Señor reina”. Pero también Jesucristo enseño a orar así: “Venga tu reino”. Porque el reino de Dios no será una realidad última hasta que se sometan al dominio de su voluntad todos los pueblos del orbe, “y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor”.

Tomado de: Bohemia, año 52, no. 29, La Habana, 17 de julio de 1960.

agosto 27, 2014

Fidel Castro es un instrumento en las manos de Dios. ¿Lo fue..., lo sigue siendo?

Buscando información para un artículo sobre el Culto de Acción de Gracias de los evangélicos cubanos celebrado el 7 de febrero de 1959, por el advenimiento de la Revolución triunfante es que encuentro algunas referencias a un artículo del conocido Pastor Presbiteriano, Rafael Cepeda. El artículo en su momento resulto muy controversial desde su título: “Fidel Castro y el Reino de Dios”; se trata de un artículo escrito para la revista Bohemia. De este artículo señala Caridad Massón en su libro: “La Revolución cubana en las vida de los pastores y creyentes evangélicos”  lo siguiente”.

En esa compleja disyuntiva, el pastor presbiteriano Rafael Cepeda escribió para la revista Bohemia un trabajo que define muy bien lo que estaban sintiendo estas personas. En su artículo «Fidel Castro y el Reino de Dios», trató de aclarar el significado de la frase bíblica «mi reino no es de este mundo» empleada por Jesucristo y que Fidel había comentado en sus discursos y, además, responder a un creyente que le había preguntado por qué razón el gobernante nunca mencionaba al Creador. A lo cual Cepeda respondía que tenía la convicción de que Fidel Castro era un instrumento en las manos de Dios para el establecimiento de su reino entre los hombres. (Rafael Cepeda. «Fidel Castro y el Reino de Dios», en: Bohemia (52). no. 29, Julio 17, 1960)

El texto completo, que es bastante amplio, del citado artículo del Pastor Rafael Cepeda lo incluiremos en el siguiente post de este Blog esperando que aporte una información esencial al desempeño de las iglesias en Cuba, particularmente las iglesias evangélicas en aquellos infaustos años de los 60’s…, cuando nos llegaba la noche.

febrero 28, 2014

Las amenazas de confiscación de propiedades que son utilizadas para servicios religiosos por parte de las autoridades cubanos.

 3. ¿Por qué amenaza con confiscar propiedades que son utilizadas para servicios religiosos esgrimiendo que no son iglesias o casas cultos legales si él mismo no tiene la voluntad de legalizarlas?
La 23 edición de la Feria Internacional del Libro de La Habana se dedica, entre otros escritores, a Rolando Rodríguez García. En resumen de sus respuestas a preguntas que se le enviaron a través de la Redacción Digital del diario Juventud Rebelde, publicado bajo el atinado título ¨La Historia está llena de contradicciones¨, de las autoras Juliet Gutiérrez y Jaisy Izquierdo, este miembro de la Academia de Historia de Cuba respondiendo a un lector identificado como Raulo, quien le realizara la excelente pregunta de cuánto de la República ha sobrevivido en la Revolución, siguiendo la lógica premisa de que la Colonia sobrevivió en la República, dijo algo tan drástico y ahistórico como: ¨¿Crees realmente que de aquella República ha quedado siquiera un milímetro? Me da la impresión de que la revolución le pasó por arriba a aquella República como una aplanadora. No puedo encontrar con toda sinceridad, nada de ella en la revolución actual. Es más, si lo encontrara, lo denunciaría¨. Pero en medio de respuesta tan desfachatada debemos conceder que Rolando encontró un símil muy apropiado para el régimen: ¨como una aplanadora¨. Esto se evidencia en todos los ámbitos, desde el más visible, la arquitectura habanera heredada de la República arruinándose día a día, hasta el tema que nos ocupa de las libertades religiosas.
Rolando Rodríguez García
Esta oportuna comparación emitida por Rolando ilustra muy bien lo que en un momento se pretendió con la religión Cuba. Las preguntas que enarbolamos en reciente viaje contienen treinta denuncias de que esa ¨aplanadora¨ persiste en seguir arrollando libertades religiosas. La tercera pregunta es un ejemplo de ello, continuación de la segunda, ambas están relacionadas con la confiscación de propiedades a iglesias o grupos religiosos. La segunda interrogante se refería a las propiedades confiscadas en el pasado y que aún siguen sin devolverse o sin indemnizarse a sus legítimos dueños. Esta tercera se refiere a esta misma acción continuada en el presente. Las víctimas en el pasado fueron los grupos establecidos legalmente durante la República y que fueron rápido objeto de la destrucción de la ¨aplanadora¨ cuando la Revolución toma el poder. Las actuales son especialmente las agrupaciones e iglesias que no encuentran, por más que intentan, en la Revolución, la legalidad que al menos hubiesen recibido en la República, con todas las limitaciones que se le puedan achacar a aquel período histórico.
Entre tanto que propiedades antaño pertenecientes a denominaciones religiosas históricamente reconocidas esperan por su devolución, agrupaciones a las que es negado el derecho a inscribirse legalmente sufren decomisos que tienen lugar especialmente hacia el interior del país aprovechando la indefensión de sus dueños. Recuérdese a fines del 2013 en Camagüey la amenaza de desalojo realizada a la vivienda de Yiorvis Bravo Denis al frente de un grupo perteneciente a la corriente de ¨mover apostólico¨, impedida por la sagacidad con que la defendieron sus poseedores, todavía bajo latentes amenazas. Otro ejemplo, también en Camagüey lo constituye el ¨Ranchón¨ del movimiento ¨Fuego y Dinámica¨ dirigido por el carismático Bernardo de Quesada. Afortunadamente ambos constituyen ejemplos de acciones que no se han llegado a ejecutar por causa de la tenacidad de sus poseedores. Lamentablemente pueden mencionarse otros muchos ejemplos de decomiso y desalojos que sí han tenido lugar, y otros ni siquiera pueden mencionarse, pues suelen ocurrir contra los más indefensos e ignorados grupos o personas. Tanto las amenazas ejecutadas, como las no ejecutadas, si bien latentes y por ende objeto de nuestro constante monitoreo, son muestra fehaciente de violaciones flagrantes que son realizadas a estos grupos, que poseen igual derecho natural, aunque la ¨legalidad¨ se los pretenda negar, que los que son concedidos en cierta medida y muchas veces bajo condicionamientos, a los grupos históricamente establecidos, los mismos a los que, por más que se procurase, no se pudo aplastar en el pasado, pero que al menos se pretende conseguir con los de ¨nuevo tipo¨, de cierta manera, si se quiere, hijos de este tan criticable período histórico tan bien ilustrado por Rodríguez García en la figura de la ¨aplanadora¨. 

abril 02, 2013

Los buenos deseos no bastan para los cambios

Los buenos deseos no bastan para los cambios. Primera Parte.
En Cuba se habla hoy de los buenos deseos de la reforma raulista, en  realidad no sé de qué  reforma se trata, porque sería mejor llamar a esta metamorfosis, un rompe cerco. La nación cubana fue cercada por  más de 50 años con leyes increíblemente dictatoriales desde el mismo  comienzo de la revolución comunista de los Castro. Expropiaciones  de propiedades, paredones de fusilamiento, e intervenciones inmisericordias de todo tipo se produjeron cuando no se habían apagado aún los clarines del 1ro de enero del 1959. Aparecieron muchos aprovechados, pero lo cierto es que leyes cimarronas comenzaron a cercar el país, convirtiendo la isla en un gran campo de concentración ruso. Los cubanos parecían verdaderas matriuskas por aquel entonces, donde todo era soviético. Carne rusa, edificios con modelos rusos, botas rusas, y hasta el idioma ruso fue metido en los centros educacionales. El tiempo pasó y  los rusos también pasaron, para dejar la imagen lista para la presencia del chavismo. Hoy hay que tener cuidado porque si alguien se muere en la nación, corre el riesgo, si es una figura importante, que lo embalsamen, aunque por muchos años el pueblo cubano ha caminado como momias, sin estar embalsamado. El libro de Eclesiastés dice: Ciertamente la opresión hace entontecer al sabio. (Ecl 7: 7).
A propósito de los hombres que han sido embalsamados, todos han sido grandes tiranos. Ellos son los rusos Lenin y Stalin, aunque este último después lo sepultaron cuando perdió la gracia; también fueron embalsamados el vietnamita Ho Chi Minh, este en contra de su voluntad pues deseaba ser incinerado, el chino Mao Zedong, y los coreanos, Kim Il-Sung y su hijo,  Kim Jong-il.
Hoy el mismo gobierno que puso leyes dictatoriales, sigue siendo tan dictador como antes, pero él mismo está quitando las leyes que puso, no porque sea bueno, sino porque patalea como ahogado. Es por eso que no vemos reformas, sino que los mismos que pusieron el cerco lo están quitando por amor a ellos mismo y  no al prójimo. El apóstol Juan en su primera epístola dijo: “En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios. Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros. No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas. Hermanos míos, no os extrañéis si el mundo os aborrece. Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte. Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él”. (1 de Juan 3: 10-15). Juan habla de vida eterna, la que está sólo en Dios.
 La gente hoy tiene poco temor de Dios y mandan a cualquiera para el cielo, olvidándose, que en el cielo mora la justicia de Dios. Frank Sinatra, eminente cantante y actor estadounidense, quien grabó más de 1300 canciones y participó en más de cincuenta películas, hizo una canción que alcanzó celebridad, “A Mi Manera”.  Eso suena lindo, pero está lejos de la verdad de Dios. Encuentro que Sinatra no fue respetuoso con la Palabra de Dios cuando para justificar el pecado de la borrachera, dijo: "El alcohol puede ser el peor enemigo del hombre, pero la Biblia dice que ames a tu enemigo". Mucha gente se esconde hoy tras esa frase para hacer lo que quiere y apartarse de los preceptos bíblicos. No obstante hay una sola manera de entrar al reino de Dios y esa la pone el propio Dios.
He visto durante su velorio como teólogos, politólogos y pueblo en general, han asegurado que Chávez está en el cielo. No tengo nada que ver con la filosofía chavista, tampoco me identifico con la política que implantó en su nación y mucho menos con su fe religiosa; incluso reconozco que la obra de Chávez trasciende a Venezuela, porque supo usar el petróleo de su país para agrupar naciones necesitadas de ese importantísimo recurso. Chávez hizo con el petróleo lo que no pudieron hacer los hermanos Castro con el azúcar y el café cubano. Como líder ayudó más a las clases bajas de Venezuela, a los pobres de su patria, que lo que hizo Fidel Castro por Cuba. Chávez fue un gobernante que pensó en los pobres y los asistió, mientras que el líder cubano usó a los pobres como plataforma para vender su cacicazgo a otras latitudes.
Cuba es uno de los países más pobres y sufridos del planeta, por supuesto esa no es la imagen que el gobierno cubano vende al mundo, Venezuela en cambio, mejoró su nivel de vida con la administración de Chávez. Fidel quiso exportar revoluciones, armas y ejércitos, Chávez exportó petróleo y creó organizaciones importantes como el ALBA, la CELAC, PETROCARIBE,  y otras. Muchas cosas digna de destacar hizo el presidente de Venezuela, se vio siempre optimista y se aferró a la vida hasta el final. Pero hay un texto Bíblico que dice. “No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte”.  (Eclesiastés 8:8).
Fue un líder valiente, carismático, pero también trabajó duro, evitando la corrupción de su gobierno, cualidad esta que le ganó el reconocimiento de muchos opositores. Aprendió mucho de Fidel, de tal manera que en Venezuela no se vende el café puro, pues lo mesclan con otros granos, al igual que en Cuba. En lo único que no congeniaron los dos líderes nacionales fue en la fe. El padre de Chávez sique siendo ateo, mientras que Chávez  fue creyente. Pero recuerde: No todo el que le dice Señor a Jesús, entrará en su reino. En días atrás vi con pesar en el funeral del presidente venezolano, como la idolatría preña a los humanistas. Es triste ver a naciones confundidas al adorar a un muerto como si estuviera vivo. Vi pactar al pueblo de  Venezuela y a su presidente sustituto Nicolás Maduro, con un muerto y eso está prohibido en la Biblia y atrae maldición a la nación. Hoy no sé dónde está Chávez, pero jamás desearía que un ser humano pase su eternidad alejado del Dios Altísimo, pero de una cosa estoy seguro. Ningún hombre gana el cielo por obras, por los bienes que haga, o por su ayuda desinteresada a la humanidad. La epístola  a los Efesios dice en el segundo capítulo verso 8. “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”.
Escuché miembros honoríficos de la iglesia cubana asegurar que el presidente venezolano está en el cielo por lo que hizo por los pobres de su patria. Graso error y ellos lo saben. En realidad fue bueno lo que hizo pero eso no le garantiza el cielo, pues hay otros estándares para la eternidad con Dios. La vida eterna se alcanza por creer en el sacrificio de Cristo. La persona reconoce que es pecador, que violó la ley de Dios y que necesita un salvador perfecto, sin mancha y sin pecado. A ese regalo se llama la gracia de Dios. No se le puede añadir nada porque es perfecto, y el hombre no tiene nada que darle a Dios.
Todo lo bueno que se hace sin Cristo fomenta el ego humano. El primer mensaje de Jesús fue: “Arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado”. El que no se arrepienta de su pecado sigue como trasgresor, aunque haya hecho cosas buenas. El hombre puede haber hecho un millón de obras caritativas, pero por una sola mala sin arrepentimiento será reo de la justicia eterna. Todo ser humano necesita un abogado ante el Padre celestial y  Cristo es el único abogado que reconoce el Padre.
Si alguien quiere estar en el cielo después de su muerte y gozar la vida eterna, tendrá que arrepentirse y aceptar a Cristo como su Señor, rey, Salvador y Abogado. Hay muchos hombres que no creen en la inmortalidad del alma. Estos no deberían comer el fruto de la tierra. Todo grano o fruta que el hombre come es porque murió primero. El grano tiene que podrirse en tierra para salir, si no muere, no nace. Los campesinos más iletrados lo saben. El principio es bíblico. “La vida sale de la muerte”. Si Chávez se arrepintió de haber creído en el espíritu sabanero que invocaba, de adorar ídolos, como lo hizo públicamente, que no son más que abominación a Dios, reinará con Cristo, porque hasta en el último momento hay posibilidades. Después de la muerte no se puede hacer nada, no se deje engañar. Ni las misas, ni las oraciones servirán, todo tiene que ser en vida.
No es con politiquería barata que se lee y entiende la Biblia. Los teólogos cubanos que mandaron a Chávez para el cielo por hacer buenas obras deben sentarse en un banco para recibir liberación y aprender el evangelio del reino. Difícil de entender, pero real; en el cielo no están los hombres buenos, sino los arrepentidos. No soy chavista, pero es mi deseo, el de mi iglesia y de los pastores de mi red, que Chávez y todo hombre que pisa este planeta tengan vida eterna. Jamás desearíamos, que se abra el foso del abismo para un ser humano, pero eso no depende de los buenos  deseos de los hombres. Chávez determinó su futuro mientras estuvo en la tierra. Su fe y no sus obras determinaron su eternidad. Abraham fue el padre de la fe por lo que creyó y no por lo que hizo, porque después que el hombre recibe a Cristo, lo bueno que hace se le recompensará en público.
Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia. Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; 5mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia. 
*Pastor – Apóstol. Miembro de la directiva de la Coalición Apostólica Cubana. Dirige la Red Apostólica “Viento Recio” que cuenta con más de 20 pastores. Esta red está bajo la paternidad de Apóstol José Félix Coronel. Desempeña su apostolado en la Iglesia de Las Tunas, Cuba. Es Licenciado en Cultura Física y tiene una maestría y doctorado en Ministerio cristiano por estudios dirigidos.

diciembre 23, 2012

Navidad ayer y hoy.


Con frecuencia recuerdo la letra de aquella canción de Carlos Varela, tarareada por muchos y muchas de mi generación: "No tuve Santi Claus, ni árbol de navidad..." Y la recuerdo no solo como la canción de moda de esa etapa de mi vida, sino como la realidad social que rodeó mis años adolescentes. Desde siempre he creído en el Dios Bíblico, y por supuesto, en la historia del Hijo que nació en la humilde y casi olvidada aldehuela de Belén, Jesucristo. Aunque sé que Santa Claus y el árbol navideño no son elementos de esa primera y auténtica navidad judía, desde niña eran para mí símbolos de fiesta y de júbilo, como los sombreritos y la piñata que no deben faltar en el cumpleaños de un niño cualquiera. Pero en los primeros años de mi vida, en Cuba estaban terminantemente prohibidos los adornos y las virutillas navideñas. Era pecado capital encender las luces de colores en establecimientos públicos, ya fueran mercados o cualquier otra entidad, y quien lo hiciera en su casa, corría el riesgo de ser mal visto por los vecinos del Comité, y que luego el jefe de la cuadra no le recomendara para los estudios en universidades o para la obtención de empleos. Celebrar la Navidad era sinónimo de ser creyente, y ser creyente era indicativo de ser desafecto al Gobierno, inadaptado del sistema, y entildado además por los marxistas como: ignorante, incapaz, elemento adormecedor de la razón y la inteligencia de los pueblos.
Así y todo, a diferencia de Carlos Varela, yo pude gozar la emoción de aquellos árboles hechos de gajos naturales, que comenzaban verdes y terminaban la temporada navideña totalmente secos, pero siempre llenos de vida, iluminados con decenas de bombillas incandescentes de sesenta watts, pintadas con pintura de vinil y muchas veces fijas, sin poder parpadear, porque los recursos no nos daban para tanto. Entre las hojas y  en la base del árbol, grandes tiras de algodón blanco simulaban la nieve, y en la cúpula una estrella enorme, hecha de cartón y coloreada de amarillo, casi dorado, venía a imitar el lucero que resplandeció en la noche feliz del nacimiento del Mesías. No habían regalos, eran tiempos de muchas necesidades, aunque sí los hermanos más ingeniosos hacían pequeños muñecos de tela, pequeños santi claus que los niños podíamos llevar a casa para fantasear un poco con la leyenda del hombrecito gordinflón que montado en un trineo tirado por renos, viajaba por el mundo repartiendo juguetes a los niños de buen comportamiento. Recuerdo la pregunta que una de mis amigas de la infancia hizo a su madre en ocasión de un día de reyes: ¿Acaso Santa no ve que yo me porto bien, entonces por qué se le olvidan mis regalos? Confieso que fui incrédula con respecto a Santa, aunque siempre he disfrutado el día de Reyes  recordando los regalos que los magos del Oriente pusieron a los pies de Jesús. De niña era imposible creer en el gordito del trineo, los regalos brillaban por su ausencia, pero a pesar de eso era bueno  ver brillar las luces del árbol en la iglesia y escuchar las cantatas navideñas.
Hoy cuando las luminarias y las guirnaldas de colores adornan entidades estatales y tiendas, cuando tener un arbolito en casa no es nada del otro mundo, cuando al menos una vez al año los “militantes” del Consejo de Iglesias de Cuba ofrecen homilías radiales, y conciertos navideños televisados dentro del marco bien controlado de la televisión oficial, parece que todo va viento en popa en lo que a relaciones Estado-iglesia se refiere. Esas relaciones, que no van tan viento en popa como aparentan y mucho menos a toda vela, solo dejan comprender al buen entendedor que el Estado cubano actual le guarda el vinagre a las iglesias y que un número considerable de estas últimas solo trata de sobrevivir y readaptarse a la cobertura aparente que se le ofrece.
En mi caso particular añoro aquellos gajos secos llenos de amarillentas bombillas, pero con iglesias verdaderamente sanas en el espíritu y centradas en el amor cristiano. Iglesias que eran poderosas en lo poco y que dieron lecciones valiosas de arrojo y dignidad  cuando recibieron el ataque voraz del gobierno revolucionario. 
Todavía hoy el mismo sistema político de antaño impera en Cuba, convenientemente trata de variar su facha, e incluso ir hasta el extremo de negar lo que la historia ha dejado en la mente y el recuerdo de muchos creyentes cubanos de aquellos aciagos tiempos. Pero, aunque la navidad nunca se ha dejado de celebrar en Cuba a cualquier precio por los creyentes sinceros y comprometidos con la fe,  Carlos Varela y su famosa canción sigue siendo un testimonio vivo e incuestionable  del pasado no tan lejano, cuando tararear un villancico, prender un árbol o colocar un nacimiento, era más cuestionable que robar un banco.

agosto 20, 2012

LOS PATRIOTAS DEL REINO.

Por: Mario Mayim Travieso.*
La Revolución Cubana se ha mostrado impotente en 50 años para solventar las necesidades más elementales del hombre. El salario básico de un cubano no puede suplir los medios esenciales de consumo para que una persona viva un poco por encima de los simios. La gente hace tramoyas, roba, inventa pero lo incomprensible es que cientos de miles de benditos cubanos no quieren el cambio, sólo porque le temen a lo nuevo.
De manera contraria, Dios quiere la igualdad en su reino. Jesús dijo que la voluntad del Padre era, como en el cielo, así también en la tierra. La prosperidad, salud, gozo y bienestar celestial. Dios quiere que sus patrones sean implantados en la tierra. A los apóstoles les persiguen por que predican esa bendita doctrina, por eso somos combatidos, encarcelados y algunos hasta han sido asesinados en otras naciones.
La palabra patriota lo define cualquier diccionario como la Encarta o el Larousse, como la persona que tiene amor por su patria, procurando todo su bien y la defiende. Hay muchos patriotas amantes de la Palabra de Dios, en nuestra nación, sólo que con ideologías diferentes a los políticos Marxistas o Fidelistas. Amamos a Cuba y queremos lo mejor para nuestra nación y la defendemos desde nuestra fe cristiana. Hace sólo un par de años atrás la nación cubana pasó uno de los tsunamis morales más escandalosos de los últimos 50 años. Fue cuando un grupo de altísimos dirigentes fueron sorprendidos en garrafales delitos de corrupción. Si en ese tiempo en Cuba hubiera habido una mesa principal de donde saliera la ley a la nación, dos de las cuatros patas de esa mesa cayeron en vergonzosos descréditos que hicieron temblar los cimientos políticos del estado. Antes de este grupo, que encabezaron el canciller Felipe Pérez Roque y vicepresidente del consejo de estado Carlos Lage, se quedaron en el extranjeros traicionando los intereses que, por décadas, habían defendidos y robándose cuantiosas sumas de dinero que majeaban producto de sus responsabilidades muchos otros dirigentes de diferentes esferas. Eso es  escandaloso  e inmoral.
Al principio la revolución abogó por un hombre nuevo. Todos los que conocíamos a Cristo sabíamos que eso era idílico, porque sin el nuevo nacimiento que viene por el arrepentimiento, es imposible un hombre nuevo. Nos da compasión de cómo anda la nación en muchos renglones que se han deteriorado al extremo. Observe que expreso compasión y no lástima, porque los que tienen lástima se quedan con ella, pero los misericordiosos pueden ayudar a los necesitados. Es precisamente ahí donde radica el valor de un hombre integro.
 Nosotros los cristianos  tenemos mucho que darle a Cuba,  porque donde se presenta un hijo de Dios autentico se acaban las corrupciones y desfalcos. Es que  la obra que hace la iglesia no hay policía, ni cuerpo de vigilancia que lo logre hacer. La policía tiene la fuerza física, pero nosotros tenemos la fuerza espiritual que controla lo que se mueve detrás de la violencia, la corrupción y la maldad. Deseamos establecer principios de reino que llevarían a la nación a una mejor condición y que se nos ha vedado. Por lo menos queremos intentarlo, después que otros ya lo hicieron y fracasaron. La nación está en ruinas en muchas áreas y eso no es un secreto para ningún gobernante. La justicia es una avenida de doble senda. Si exijo justicia, también tengo que darla. Si es injusto que EE.UU. tenga a 5 cubanos presos en cárceles norteamericanas, por qué entonces persiguen lo apostólico y les quitan a estas iglesias la libertad y el derecho constitucional de reunirse. Nuestra carta magna aprueba cualquier tipo de creencia que el ciudadano escoja.
Quitar el derecho de nacer a nuevas iglesias es tan ilegal como las reclamas que hace el gobierno cubano para eliminar el bloqueo. Según la administración cubana, el bloqueo mata niños porque no le llegan medicamentos, mata ancianos que son privados de alimentos. El bloqueo es injusto y criminal. Todos los países del mundo lo saben y se oponen. Pero perseguir a la iglesia entorpeciendo su trabajo en diferentes áreas también es una forma de homicidio, ya que impide que los feligreses reciban el alimento espiritual necesario para mantener la salvación. Matar almas, según la Biblia es más criminal que matar cuerpos. Quitarle el derecho de salvación que todo hombre tiene, por la muerte de Cristo es inaceptable para los que aman a Dios y están comprometidos con su Palabra. Tenemos el derecho de practicar nuestra fe y de ser respetados por cualquier autoridad sin tener que pactar con ellas o amancillar nuestros principios. La iglesia y el estado deben estar separados constitucionalmente, así lo dice nuestra carta magna.
Hemos vivido en el país más politizado del planeta y eso ha traído confusión dentro del cuerpo de Cristo cuando se ha compartido este tema en la iglesia. La política véase, comunismo, socialismo o fidelismo esconde a un espíritu detrás de su aparente e inocua filosofía. Hay un falso concepto que expresa que en la iglesia no se habla de política. La Biblia tiene mucho de política, pero hay que saber discernir su meollo. Cuando se manejan en la nación leyes inmorales y ofensivas a Dios, como la aprobación del homosexualismo y el aborto, la iglesia no puede callar su voz, aunque sea la hija del presidente de la nación la que estimule su práctica.
Elías se paró ante Acab para decretar el juicio divino por culpa de la hechicería que permitía el rey. Luego se encontró con él después de tres años y le dijo al monarca: Yo no he turbado a Israel, sino tú y la casa de tu padre, dejando los mandamientos de Jehová, y siguiendo a los baales (1 de Reyes 18: 18). El profeta Daniel era un político en su tiempo; los profetas del Viejo Pacto entraban a la corte de los reyes a llevar la Palabra de juicio o bendición. Pedro y Juan se enfrentaron a los máximos dirigentes de la nación para defender a Dios y a su obra.
Todos los líderes cristianos son políticos, pero del reino. El reino es el gobierno de Dios que debe ser establecido y defendido con prioridad antes de defender cualquier ley constitucional. El anticristo será un líder político religioso, él gobernará hasta sobre  los propios hijos de Dios que se queden en la Tierra. Los pastores son los encargados de libertar a los feligreses que vienen esclavizados del mundo. Esto no es en Cuba solamente, es en todas partes del mundo. Ellos son libertadores de conciencia. Eso no es política, es evangelio. Los líderes llamados al ministerio son responsables, delante de Dios por medio de la Escritura, de transformar las mentes de hombres atados y confundidos y limpiarlos con el jabón de la Palabra.
Hay una línea muy sutil para discernir lo que es politizar o no un mensaje. Las iglesias apostólicas hicieron  una guerra espiritual muy fuerte para el último congreso del PCC cubano. Se metió para el gran evento de los comunistas cubanos, ayuno, oración, vigilias, declaraciones y proclamaciones proféticas de todo tipo. Se terminó ungiendo el día antes del congreso todos los Comité Provinciales del Partido en cada capital provincial y de la misma manera se hizo con los gobiernos y el Ministerio de Justicia. Si alguien piensa que eso es política está equivocado, es evangelio. Se decidía los designios de la nación y la Biblia dice que oremos para que vivamos quieta y reposadamente. Esa no era una reunión normal, era una cita donde se tenían que romper fortalezas espirituales y los únicos que pueden operar con el poder para destrozar esos cerrojos es la iglesia.
Pablo le dijo a Timoteo en su primera epístola: Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda (1 de Tim 2: 8).  Hay que enseñar al pueblo como orar, pues la paz de las naciones depende de las oraciones de los santos. Respetar las leyes constitucionales es un deber de cada cristiano, siempre y cuando la obediencia a los gobernantes no transgreda la Ley de Dios.
Las mujeres deben respetar a sus esposos siempre en todo, con la acepción de cuando estos la quieren arrastrar al pecado. Si el mandato del cónyuge es pecaminoso, entonces las mujeres deben negarse y obedecer la ley de Dios primero que a sus esposos. Ninguna mujer debe complacer a su esposo si este quiere asumir actitudes contrarias a la fe y el testimonio cristiano. Primero que el esposo está el mandato de Dios. De la misma manera pasa con los pueblos y sus gobiernos. Daniel se negó a aceptar el edicto del rey Darío de  Media y Persia y aunque pagó por su aparente desobediencia, fue honrado por Dios de  manera excepcional. Porque sobre el alto vigila otro más alto, y uno más alto está sobre ellos  (Eclesiastés 6: 8b).
En Cuba hay hoy muchas mujeres cristianas como Ester que han dicho si perezco que perezca, pero también hay decenas de hombres llenos del espíritu santo, como los tres jóvenes hebreos para decir: He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado (Daniel 3: 17). Eso se llama fidelidad a cualquier precio.
Lo apostólico no lucha contra el sistema político cubano, lucha contra la injusticia y los abusos, que ha sido manifestado contra el pueblo de Dios  y en especial contra  la Reforma Apostólica.
*Pastor – Apóstol. Miembro de la directiva de la Coalición Apostólica Cubana. Dirige la Red Apostólica “Viento Recio” que cuenta con más de 20 pastores. Esta red está bajo la paternidad de Apóstol José Félix Coronel. Desempeña su apostolado en la Iglesia de Las Tunas, Cuba. Es Licenciado en Cultura Física y tiene una maestría y doctorado en Ministerio cristiano por estudios dirigidos.

junio 20, 2012

Si lo vivido es evangélico, ¿cómo será el infierno?


Todavía no logro reponerme del impacto que me ocasionó haber leído recientemente en un ejemplar del periódico Trabajadores, el titular: "La Revolución Cubana es una obra evangélica", firmado por el brasileño Frei Betto. ¡No es para menos después de todo lo vivido!
El respeto que conseguí aglutinar en torno a Betto, de un golpe se desplomó. No se puede sentir respeto hacia quien no te respeta, y con esa definición se nos falta el respeto a los hijos de esta tierra en laque respiramos todavía con dificultad, por permanecer bajo los efectos de la bota opresora. Bota calzada durante más de 53 años por los mismos artífices de esa "Revolución" que recibe loas del sacerdote carioca.
El Evangelio recoge la vida de Jesucristo, el Hijo de Dios Padre, lo que se conoce como la Buena Nueva, cuyo significado no es otro que la llegada del Reino de Dios. Es la gracia del perdón y el don del Espíritu. Es el plan de salvación de Dios para todos los hombres.
Evangelio es paz, amor, arrepentimiento, conversión. El Evangelio trae una renovación de toda la cultura y una crítica radical del orden social, que nos lleva a la madurez de juicio y de las relaciones con los demás.
La revolución cubana, con su tortuoso camino orlado de sangre y cruces, no puede equipararse ni con una de las comas, siquiera, de los postulados vertidos en el apartado anterior. Quien así actúe, carece de los más elementales conocimientos acerca del sufrimiento de un pueblo signado por un Estado autocrático, gobernado por una misma persona durante más de cinco décadas.
Se hace esta acusación porque quien haga tal comparación desconoce o se olvida de la verdadera historia del cubano. Historia que acumula una extensa cadena de juicios sumarísimos con total ausencia de las debidas garantías procesales; donde la mayor parte de las sentencias eran cumplimentadas en el pelotón de fusilamiento. Historia de persecución permanente contra todo el que mostrara su desacuerdo con esta política del naciente gobierno revolucionario. El surgimiento de campos de concentración al estilo nazi y hasta la creación de los llamados pueblos cautivos.
Persecución religiosa y el sometimiento de estos hombres a trabajos forzados en lo que se dio en llamar "Unidades Militares de Apoyo a la Producción" (UMAP). Tampoco para ningún cubano es un secreto la expulsión de gran parte del clero en el Vapor Covadonga en esa primera etapa, también como parte de la persecución religiosa y contra la Iglesia, bajo el falso precepto de la conspiración.
Dónde se puede encontrar en estos hombres la gracia del perdón, no en aquellos años iniciales. No, dicha gracia ha sido desterrada de sus corazones. Un ejemplo real se encuentra en la historia del 11 de abril de 2003, cuando fueron fusilados casi en el mismo día los jóvenes que trataron de llevarse la lanchita de Regla para huir en ella hacia EEUU y no se les perdonó, a pesar de que en la acción no habían causado muertes humanas.
Otro ejemplo me viene a la memoria que muy bien ilustra este acápite: al general Arnaldo Ochoa Sánchez no se le tuvo en cuenta las acciones libradas a favor de Cuba. Se le fusiló sin miramientos.
Resulta interminable la lista de ejemplos para refutar las palabras de Frei Betto en el periódico Trabajadores. Pero creo que coincidirán conmigo cuando afirmo: si lo vivido por nosotros los cubanos, es evangélico, ¿cómo se vivirá en el infierno, verdad?
* Secretaria de prensa del Partido por la Democracia 'Pedro Luís Boitel'. Colabora para la publicación Primavera digital.