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febrero 18, 2014

Cuando se hizo posible en Cuba ser religioso y miembro del Partido Comunista.

Había que quitar el cuadro de la sala. No porque fuera muy grande o porque quizás ya estaba un poco viejo por el tiempo que llevaba en ese lugar. La bisabuela lo colocó hacía muchos años atrás y allí se mantenía a pesar de los años, resistiendo la pátina del tiempo. Era como una reliquia para toda la familia y como eso era venerado: con la imagen de ese cuadro se conversaba y se le pedía, y el Sagrado Corazón de Jesús les miraba benevolente.
Pero ahora, tener ese cuadro en medio de la sala era un verdadero problema. Ernesto había entrado en el Partido y su hijo estaba siendo procesado para la Juventud Comunista, y el "dúo" podía venir a visitar la casa en cualquier momento...
El pueblo cubano siempre había sido un pueblo mayoritariamente religioso. No sólo profesaba la religión católica, sino también otras. Estaba presente, además, el sincretismo. De una forma u otra, todos creíamos.
Imagen gigante del Sagrado Corazón de Jesús
 que se puso en la Biblioteca Nacional,
 Plaza de la Revolución, Cuba
 en ocasión de la visita del Papa (1998)
El artífice de la ingeniería social del siglo XX había decretado que "la religión era el opio de los pueblos" y que debía ser erradicada allí donde imperara la dictadura del proletariado. A esa tarea había que darse. Y se dieron.
Muchos sacerdotes tuvieron que marcharse, las iglesias quedaron casi vacías, en las planillas donde se ofrecía empleo aparecía una pregunta obligatoria e intranquilizante: ¿Tiene usted creencias religiosas?
Quizás los más perseguidos fueron los religiosos de la secta Testigos de Jehová, aunque ninguna creencia religiosa escapó por entero al acoso. Algún día quizás los Testigos puedan escribir y publicar su historia de esos tiempos. Leeremos cosas dramáticas e inconcebibles de extremismo y persecución.
Las fiestas y conmemoraciones religiosas fueron también condenadas al ostracismo. Cientos de miles de personas tuvieron que esconder su fe y su libertad para creer, para poder trabajar y mantener a sus familias. Esa situación duró décadas enteras.
Pero un día, ¡maravillas de la dialéctica!, lo anterior cambió: era posible ser religioso y miembro del Partido Comunista.
¿Y los sufrimientos? ¿Y el acoso? ¿Y la marginación?
Olviden todo eso, se ha decretado borrón y cuenta nueva. Cuál fue la realidad que obligó a esa metamorfosis, alguna vez también la sabremos en toda su crudeza.

* Abogado, economista, profesor, ensayista y politólogo. Dirige la Asociación Jurídica Cubana. Reside en La Habana, Cuba.

enero 08, 2014

Una nota de opinión del Rev. José C Pérez en relación a un artículo que aparece en el sitio Web de temas cubanos, Havana Times.

Estimada Verónica Vega, valoro mucho su escrito y decidí hacerle esta nota de opinión. Usted me resulta sincera en lo que manifiesta y sé que existen personas en las iglesias rasgadas con estupidez y fanatismo, pero felizmente, sé que no es así en una buena mayoría.
Con respecto a los testigos de Jehová casi siempre acepto sus folletos y les agradezco cortésmente su regalo y les explico brevemente la existencia de mi fe, no dando lugar a ningún debate, pongan la cara que pongan , recomendándoles en algunos casos que vallan a aquellas personas que no profesan ningún credo.
Rev. Jose C Perez 
También usted expresó tener una visión de Jesús que ¨ dista mucho de la de cualquier cristiano común (católico o protestante) ¨. Pero no la explica, siento la impresión que usted es la única persona que tiene la verdad respecto al Jesús bíblico, histórico y experiencial. Esto me deja curioso.
Usted es presa de sus propias palabras al decir que ¨Dios mismo nos concedió el libre albedrío para buscarlo por cualquiera de sus infinitos caminos, para ignorar que existe, e incluso para negarlo.¨ La realidad es que todos algún día estaremos frente al creador y no habrán dudas.
Usted expreso: ¨La tónica de éstos es muy semejante a una demagogia política, y una vez escuché algo escalofriante: “Lo que no saben esos incrédulos que nos desprecian, ¡es que ha llegado el momento de implantar el reino de Dios por la fuerza…!”Los vítores que le siguieron completaron el efecto de tribuna incendiaria….La intolerancia a otras fes o al ateísmo, los estímulos materiales, las coacciones para aumentar la asistencia en muchos centros religiosos, son indicios de que no buscan ni ofrecen sinceridad ni libertad.¨ Sus palabras solo deben ajustarse al grupo o personas con nombre que usted no da. De otra manera pierden valor y credibilidad, ajustándose a un ¨alguien¨ o a un ¨cualquiera¨ que no le va a responder.
Pienso que no todos y quizás algunos creyentes han generado rechazo, sea por fanatismo, torpezas etc. Pero no deja en su reflexión un margen a la duda e infiere que todos los cristianos se conducen de la misma manera.
De Cuba existen historias publicadas en el internet acerca de pastores, directivos religiosos corruptos que han asumido el mismo el modelo autoritario del Gobierno.
La experiencia de su niño me resulto interesante. Créame que el evangelio del que usted cuenta no se ajusta a la Biblia y al de muchos cristianos, y no por eso desmiento su testimonio. Recuerde solo contamos con la historia que usted nos expone.
Pero me resulta un poco exagerado y chistoso eso de ¨un colega cristiano lo hostigaba tanto con que tenía que ir a la iglesia y aceptar a Cristo que tuvo que amenazarlo con darle un golpe para que lo dejara en paz¨. Ojala los evangélicos fuesen más apelativos, constantes e insistentes cuando predican el evangelio, no al modo del ¨colega cristiano¨ o de los testigos de Jehová que en muchos casos se vuelven visitas indeseables. Sé que existen iglesias improvisadas que usan de ¨exaltados discursos que llegan a molestar a los vecinos ¨ y que se inventan doctrinas, practicas fuera de la ética cristiana y del sentido común.
Por ultimo coincido con usted ¨el verdadero y profundo sentido del cristianismo se pierde¨ cuando se obra de esa manera usando el nombre de Dios. Con respeto
 Rev. José Carlos Pérez.
Información relacionada:

octubre 08, 2013

Testigos de Jehová: amor a Dios y paz con el régimen.

ARTEMISA, Cuba, octubre, 2013 -En los pueblos de la costa norte de Artemisa abundan  Testigos de Jehová. Se ven en parejas, vestidos con rigor, muchas veces con camisas de mangas largas, los varones, y largas faldas y blusas sin escote, las mujeres, a pesar del calor. En sus congregaciones demandan conductas ajustadas a “la decencia”. Biblia y sombrilla son los instrumentos de su misión.
Entre las religiones permitidas o toleradas hoy en Cuba, son los Testigos de Jehová los más rechazados en la práctica. Siempre fueron maltratados por el régimen, pero nunca abandonaron su fe ni sus prácticas. Se han distinguido del resto de los cristianos por la sistematicidad y persistencia en su anuncio del Reino de Jehová, casa por casa, persona a persona, todos los días del año, aun cuando llueva, truene o relampaguee.
Una pareja de ellos me visita sistemáticamente. Deja publicaciones de su grupo. En el número correspondiente a septiembre de 2011, de su revista Atalaya, encontré un artículo titulado ¿Debe Usted Pagar Impuestos?, que me ha resultado contradictorio con la historia de la congregación en la Isla.
Ahí se asegura que “las autoridades que existen están colocadas por Dios en sus posiciones relativas”, aunque ello “no significa que los gobiernos humanos posean autoridad absoluta sobre sus súbditos”. Su concepción incluye el respeto de Dios al libre albedrío que concedió al hombre, al crearlo “a su imagen y semejanza”, pero resulta contradictorio que en el artículo se afirme que “Dios no ha autorizado a los cristianos a participar en actos de desobediencia civil, ya sea negándose a pagar impuestos o de cualquier otra forma”.
Acaso, ¿no son actos de desobediencia civil lo que hicieron Testigos de Jehová cuando fueron proscritos en las primeras décadas del castrismo? ¿No es resistencia cívica negarse a saludar la bandera y otros símbolos patrios, o su negativa a ingresar en el servicio militar obligatorio, o reunirse y anunciar públicamente su fe, a pesar de la persecución y el acoso oficial de aquellos tiempos? ¿No desobedecieron en ese caso las leyes nacionales impuestas por “las autoridades que existen” y que “están colocadas por Dios en sus posiciones relativas”, según su concepción?
A pesar de la abundancia de religiosos en la Isla, la crisis de valores de todo tipo que azota la sociedad incluye la inobservancia de muchos de ellos a los correspondientes dogmas de sus iglesias, que en todos los casos exigen comportamientos ajustados a las normas éticas. Los Testigos de Jehová han podido considerarse una excepción en esto. Por ello resultan un tanto desconcertantes las contradicciones que airea su revista.
La inacción ante las injusticias y los abusos que afectan al prójimo, implica carencia de civismo, impropia en todo cristiano, según el pasaje bíblico de El Buen Samaritano. Sin embargo, esa carencia la vemos generalizada hoy entre muchos religiosos, bajo el pretexto de que no se meten en política, por orden expresa de su Dios. Y en ello los Testigos de Jehová no parecen ser una excepción.
Fuente: Cubanet.
*Moisés Leonardo Rodríguez, La Habana, 1947. Fue profesor de la Academia Naval y del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, entre otros desempeños académicos a lo largo de su vida. Se inició en la prensa independiente en la agencia Grupo de Trabajo Decoro, es director y miembro fundador de la organización Corriente Martiana. También forma parte de la Asociación pro Libertad de Prensa.