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mayo 26, 2026

¿Adjetivos descalificativos o el arte de la lisonja emponzoñada?

 


A falta de una buena dosis de humildad universal, y sabiendo que la egolatría es un vino que embriaga con facilidad, me veo en la deliciosa obligación de hablar de mí mismo. O, mejor dicho, de lo que otros dicen de mí.

Ha aparecido en la red una reseña —atemporal, intempestiva e inesperada— que pretende retratarme. Un sitio web de indudable prestigio ha tenido a bien calificarme como: “colaborador, opinólogo y editor médico de origen cubano radicado en el exilio”.

A primera vista, el inventario podría pasar por un acierto. Pero el diablo, que es viejo y sabe de semántica, se esconde en los detalles.

Detengámonos en el vocablo “opinólogo”. Es sabido que la palabreja no es un grado académico, sino un dardo cargado de ironía y fino sarcasmo. En el diccionario no escrito de la soberbia intelectual, el "opinólogo" es aquel espécimen que opina con audacia de lo que ignora con solemnidad. Comprenderán, entonces, que no pueda digerir el término como un halago, por más que venga sazonado con otros condimentos aparentemente benévolos.

Que la estocada provenga de una plataforma prestigiosa solo me mueve a la sospecha. Y de la sospecha, inevitablemente, brotan las preguntas:

¿Colaborador... de qué y de quiénes?

¿“Opinólogo” que pontifica desde la ignorancia?

¿Editor médico... de qué páginas vacías?

Y, para rematar la faena: “de origen cubano radicado en el exilio”. ¿A santo de qué la coletilla geopolítica? ¿Es un dato biográfico o una advertencia sanitaria?

No es que me asista un despropósito a ultranza, ni que la hipersensibilidad me nuble el juicio. Pero las palabras están ahí, impresas, pesando lo que pesan y sugiriendo lo que callan.

Como muestra de mi absoluto desconcierto ante este sutil ejercicio de prestidigitación verbal, les comparto esta foto. Es el retrato vivo de mi más elegante perplejidad.

Eloy A González – el opinólogo-

Foto caricatura ☝: Comparto con ustedes esta mi expresión de perplejidad y enojo😠; pero no crean que esto me ha desencuadernado, solo me mueve a risa😀 y lo que es mejor me permite modificar con acierto una antigua caricatura mía , cambiándole el sentir.


diciembre 02, 2016

La muerte del muy beatifico y perverso hacedor de revoluciones.

Resulta que el dictador cubano ha muerto. Esta es la noticia y con ella  la confusión dentro y fuera de isla, que como isla al fin, está a merced de la maldita circunstancia del agua por todas partes[i]; es la confusión es el terror,  el algo más que no alcanzo a entender porque se habla de purificación colectiva y la palaba  me estremece. Nos sorprende a todos, la muerte del dictador nos lanza sin quererlo en esa eterna miseria que es el acto de recordar  y desnudar toda muestra vida, la que alcanzó y aun alcanza el tirano. El mismo que fue por tanto tiempo pueblo nación e historia, la de cada uno, y esto sin que no los propusiéramos. Todos con el rencoroso trabajo de recordar. Me niego a recordar, me niego a hacerlo parte de mi vida, me lo arranco si es que puedo de este corazón traspasado, exiliado y noble.
Todo un pueblo puede morir de historia, de engaños  y desesperanzas. Podemos asomarnos al  desconcierto ante la muerte esperada y real del tirano,  la celebración y el enojo. Pero no podemos dejar a un lado la cruel realidad de ser parte de un pueblo que se hace y se deshace, como nosotros mismos.
Cuando los impíos perecen hay fiesta[ii], como  ha ocurrido con el deceso de aquel al que le entregamos nuestra conciencia colectiva. Hay celebración e inquina, abundante adjetivación y obvia especulación de legado y sombras. Del muerto hoy dicen que fue desde un líder luminoso hasta una cucaracha, porque no faltan ditirambos y descalificaciones, estas últimas para  muchos bien merecidas.
También hay alabanzas, esas inclusos que vienen de los hijos de Dios que siempre buscan palabras para elevar, sin proponérselos, a los impíos a los altares. Hay la intención de encomendar  al finado a Jesucristo a ver que puede hacer. Difícil prodigar este cuidado a alguien que, victorioso y entrando a La Habana como re edición de la entrada a Jerusalén, con una población exultante que ya le había prodigado todos los honores en prolongado viaje desde el origen del país a la capital; se hacia dios hacedor y ejecutante del poder. Decimos difícil porque al llegar al poder, o hacerse de el, no faltaron voces que consideraron al autocrata cubano en los tempranos años de la revolución como  “un instrumento en las manos de Dios para el establecimiento de su reino entre los hombres”. Solo que escogió a nuestra isla toda en peso y necesito de casi seis décadas para dejarla. Dejando un legatus, como ahora dicen tantos, para que su reino se consolide y de qué forma.
Cuando el autocrata cubano llegó a la Habana (1959) nunca le faltaron lisonjas, pero esto de que era un instrumento en las manos de Dios, el todopoderoso, nos ponía a todo los cubanos en condiciones muy desfavorables, si no lo aceptábamos pues era como desafiar a Dios. Del muerto, en su momento se dijo: “…., está logrando en Cuba hoy –y que fecundará toda la América Latina– es precisamente aquello que Dios quiere para estos pueblos olvidados: una oportunidad nueva para vivir decentemente y con dignidad. Un Dios de amor –de un amor sin fronteras, como es el Dios de los cristianos– no puede desear menos que eso para sus hijos. Pero él requiere de “instrumentos” de “siervos”, para la realización de tan sublime tarea[1]. De que nos convirtió en instrumentos y en siervos no cabe la más mínima duda.
Astuto, manipulador y amigo de la noche, el déspota, viejo y probablemente enfermo.., como preocupado, invito, tal vez sorprendido por lóbregas reflexiones escatológicas, a un grupo de teólogos de visita en La Habana. No sabemos si lo escatológico sea en el sentido teologal o excrementicio, pues ambas definiciones se tocan. Fue entonces que el ladino personaje, inclinado sin duda a la  vaciladera y el despropósito, les pregunto a los teólogos ¿cómo entendían el Libro de las Revelaciones o Apocalipsis? También les preguntó sobre los derechos humanos, -siempre preocupado el autócrata sobre ellos-, y sobre la destrucción del medio, esto, quien dio cuenta de buena parte de la isla destruyéndola.
El teólogo allí presente pudo presentarle una síntesis de lo que significa el Libro de las Revelaciones al absolutista. Pero este como era usual, trajo a colación su ego desmedido y su inclinación por el choteo para asegurar que los jesuitas le habían enseñado mal, esta, la palabra revelada. En la tardía pero animada tertulia beatífica y a la altura de tan elevados conceptos del amor de Dios, la Fe, la vida y la justicia; conceptos que para el dictador tienen  significados muy especiales como parece…, es entonces que  el cierre le tocaba al taimado contertulio que dijo:”…. la fe es un asunto personal que tiene que nacer de la conciencia de cada persona. Pero el ateísmo no debe ser una bandera[2]. Esto dicho por el canallesco personaje que tanto pisoteó la libertad de conciencia e hizo del ateísmo una de sus banderas en la ya malograda revolución.
Hombre así, líder por antonomasia, venerado por tantos y merecedor de  consideración en tanto que es guía de muchos; excelencia de elevados propósitos y motivador de ideas y cometidos políticos de tantos. Habiendo incluso consideraciones de elevada mística en el personaje, atribuido por igual de creyentes en un Dios e incrédulos comedidos; es que me asalta la duda si debamos elevar a los altares al desalmado o dejarlo entre los mortales aun muerto.
¿Que como son los negocios del déspota con Dios ahora que ha muerto? es una pregunta que asalta a un prelado quien dedicado a temas tan complejos como el demonio, el exorcismo, la posesión y el infierno, se encarga de analizar lo que significa la muerte de tan infausto dictador y su andar de ignominias; y dice bien que “porque el juicio será sin misericordia para el que no ha mostrado misericordia (Santiago 2, 13).
Dice el prelado, quien en su certero y elegiaco artículo parece exorcizar al demonio que fue, “que al perniciosos líder Dios le dio 90 años a su alma para cambiar, para entender, para pedir perdón” y no lo hizo. Él que hizo un infierno de la vida de muchos, si ha entrado en el infierno, ahora sufre con los ojos abiertos. Él que siempre tuvo los ojos de su conciencia cerrados ahora ve. En el infierno o en las espantosas moradas de la purificación destinadas a monstruos como él, ahora ve, sufriendo... pero, por fin, ve. [3]
Acusado por algunos de haber condenado al muerto al infierno, el sacerdote tiene que volver a esgrimir argumentos que tratan de poner en contexto sus palabras; parece que a la progresía no le gusto que su héroe de mil batallas fuera situado a un paso del infierno. En un segundo artículo el autor bien dice:
Jamás he afirmado que esté en el infierno. Ni lo he dicho ni lo he escrito ni lo pienso. Sólo digo que, después de toda una vida repleta de acciones gravísimas, acciones que llevan a la condenación eterna, sin que nos conste su arrepentimiento en ningún momento de su larga vejez, ha afrontado el juicio inapelable y riguroso de Dios.
Como algunos se preguntan dónde está el difundo que más que su cuerpo ya en cenizas ahora va en andas por toda la isla en un acto de constricción de una nación en vilo. El exorcista, que debe ser, señala lo siguiente:
¿Dónde está ahora? Os lo voy a decir, porque os aseguro que lo sé: o está en el lugar donde hará penitencia y no saldrá hasta pagar incluso la última pequeña moneda (Lucas 12, 59), o está en el lugar donde ya no tiene que hacer ninguna penitencia, porque la sangre de Cristo no fue derramada por él y su nombre no se encontró en el Libro de la Vida.[4]
Para completar la traída relación entre lo religioso y el eximio difunto; viene a cuenta la afirmación de que este era la encarnación del espíritu del anticristo. Bueno no el anticristo sino algunos de los muchos anticristos que el autor del Libro de las Revelaciones aseguran que aparecerán en la última hora. [iii]
Una opinión da cuenta y afirma que gracias a Dios se murió y que hay “un anticristo menos”. Agrega:
Lo cierto es que con la muerte…., desaparece otro de los anticristos de turno, y con este hecho comienza a desaparecer su influjo maldito sobre nuestra sufrida isla. Tiempos de luz, libertad y prosperidad terminarán por imponerse a las densas tinieblas que con estos delincuentes en el poder tuvimos que sufrir por demasiadas décadas ya, con el valor añadido de extender los tentáculos de nuestra maldición sobre otras tierras….,”[5]
Esta rara deidad, tirano de enlodadas banderas, se nos hizo realidad prolongada en nuestra nación y en nuestras vidas. Como costra maloliente está apegada a nuestras conciencias y será muy difícil quitarnos esta  maléfica impronta. El perverso personaje se nos metía debajo de la piel; su influencia y desgobierno  fue una dedicación perniciosa de la nación toda.
Pero no hay razón para tanta  demonización, ni hay razón para que una nación toda eche mano a la culpabilidad y la flagelación. El tirano ha muerto, algo que era esperado; lo que aumenta las expectativas es el confuso panorama de una nación, aparentemente desecha en un  impreciso  escenario internacional;  que viéndose visitada por la muerte del líder , se aferra a una persistencia construida por el más prolongado oprobio; como nunca se ha visto en una nación moderna.
Hace una década cuando la noticia falsa de la muerte del tirano sorprendió a todos escribí lo siguiente…, ahora  cada palabra adquiere validez y actualidad:
Para los que piensas que la muerte del sátrapa promoverá cambios en Cuba, les digo que se equivocan. Los mensajes son claros y no hay contradicción en ellos. Ya se ha producido un proceso de sucesión ordenada, la continuidad de la dictadura y la ideología que le sirve de sustento está garantizada. Los principales funcionarios del régimen lo han declarado: hay y habrá continuidad, no transición. Las libertades que nos merecemos los cubanos, una vez más, han sido aplazadas.[6]
Todos miran el momento de elevados vuelos, ventilando ideas, análisis, llamamientos y esperanzas. Limitémonos al buen hacer de enterrar al tirano de una vez; olvido sanador resuelto y exorcizar el entramado social de la isla y del exilio. Comenzar por enterrar en todo el sentido del término el déspota que fue, des construir la revolución hasta que de ella solo queden las obligadas referencias en los tratados de historia. Para todos los cubanos, siempre que sea posible; superar la desesperanza y el abandono y caminar por los nobles senderos del combate y el consuelo.
No, no habrá el propósito de una tierra nueva y un nuevo cielo…, solo una patria digna donde podamos andar con entereza.
©


[1] Cepeda, R. (2014, August 29). Fidel Castro y el Reino de Dios. Retrieved November 30, 2016, from http://religionrevolucion.blogspot.com/2014/08/fidel-castro-y-el-reino-de-dios.html Bohemia, año 52, no. 29, La Habana, 17 de julio de 1960.
[2] Stam, J. (2016, November 26). La noche que ensené el Apocalipsis a Fidel Castro. Retrieved November 30, 2016, from http://protestantedigital.com/sociedad/40867/La_noche_que_a_Fidel_Castro_le_predicaron_el_Evangelio La noche que ensené el Apocalipsis a Fidel Castro, 2002
[3] Fortea, J. A. (2016, November 28). Elegía a Fidel Castro (I parte): Salve, thane de Cadwor. Retrieved November 30, 2016, from http://blogdelpadrefortea.blogspot.com/2016/11/elegia-fidel-castro.html
[4] Fortea, J. A. (2016, November 29). Elegía a Fidel Castro (II parte): Cuando el Destino nos alcance. Retrieved November 30, 2016, from http://blogdelpadrefortea.blogspot.com/2016/11/elegia-fidel-castro-ii-parte-cuando-el.html
[5] Lleonart, M. F., Pbro. (2016, November 27). ¡Gracias a Dios se murió Fidel Castro! ¡Un anticristo menos! Retrieved November 30, 2016, from http://cubanoconfesante.com/gracias-a-dios-se-murio-fidel-castro-un-anticristo-menos/
 [6] Gonzalez, E. A. (2006). A la Patria de una vez. Retrieved November 29, 2016, from http://www.cubademocraciayvida.org/web/print.asp?artID=3942



[i] La Isla en peso. Virgilio Piñera (1912- †1979)
[ii] En el bien de los justos la ciudad se alegra; más cuando los impíos perecen hay fiesta. Proverbios 11:10
[iii] Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo. 1 Juan 2:18













febrero 15, 2006

Guías espirituales del Exilio llaman a la no-cooperación con la represión en Cuba.


En una conferencia de prensa en el día de hoy en el Salón Varela de la Ermita de la Caridad, los representantes del Grupo de Trabajo de los Guías Espirituales Monseñor Agustín Román, Rev. Martín Añorga y Rev. Onell Soto se unieron para hacer un llamado al pueblo de Cuba para que no-coopere con los actos de repudio en contra de activistas de derechos humanos en la Isla, los cuales han aumentado en frecuencia y en ferocidad en los últimos meses.
Decenas de líderes espirituales del exilio se agruparon para redactar el documento que llamaron: “Contra el terror, el civismo”. En el documento manifiestan su apoyo a aquellos vecinos que se han mostrado en Cuba solidaridad con los activistas agredidos por las turbas gubernamentales.
En la conferencia de prensa se pudo escuchar una grabación del testimonio del prisionero político Jorge Luís García Pérez “Antúnez” desde la Prisión Kilo 7 en Camagüey.
Adjunto está el documento suscrito por los guías espirituales del exilio:

CONTRA EL TERROR, EL CIVISMO

El brutal incremento de la represión gubernamental en Cuba, desatada ya no solamente contra los prisioneros políticos y los opositores pacíficos que tratan razonablemente de cambiar la deplorable situación que Cuba vive al presente, sino también contra los familiares de estos y contra la población en general, constituye un reprobable abuso de poder y una muestra más de la contumacia en el desdén a los derechos humanos fundamentales de parte del gobierno de la Isla.

Los llamados “actos de repudio” en los que las turbas pro gubernamentales atacan de hecho y de palabra a los ciudadanos arbitrariamente, calificados como “contrarrevolucionarios”, han ido aumentando en brutalidad y frecuencia, y sin asomo alguno de consideración hacia las víctimas, usualmente familias enteras, incluyendo mujeres, niños y ancianos.

Como guías espirituales del pueblo cubano en el exilio, no podemos menos que cumplir la misión profética que es parte esencial de nuestro ministerio, expresando nuestra más enérgica condena ante ese ejercicio vesiánico, que desafía tanto el concepto cristiano de la humana convivencia, como los criterios democráticos de lo que debe ser la relación entre gobernantes y gobernados.-
Advertimos igualmente que estas acciones constituyen también una peligrosa incitación hacia la violencia colectiva, de cuyas posibles consecuencias solamente serán responsables aquellos que las auspicien desde una arrogante impunidad que no ha de ser para siempre. El Señor Jesucristo, manso y humilde de corazón como era, dejó claramente establecido que “con la misma medida con la que ustedes midan a los demás, serán medidos ustedes” (Marcos: 4,24) y no es posible disimular la intrínseca maldad de esta situación, que clama al cielo, ni el derecho a la justa defensa de sus vidas que asiste a los atacados.
El mundo es testigo, además, de cuán infructuosas han resultado hasta ahora todas las apelaciones dirigidas al gobierno cubano en procura de un cambio de actitud de su parte. Lejos de ello, tal parece que esas apelaciones provocan en los que mandan en Cuba mayor crueldad y desfachatez en sus procedimientos, tal como ha podido constatar recientemente la Unión Europea.
Sin embargo, esto no debe llevar a nadie a la frustración o a la indiferencia ante el desamparo de los cubanos frente a la opresión que se les impone. Exhortamos a los gobiernos del mundo democrático, a los organismos internacionales y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, a manifestar la mayor solidaridad con los que en Cuba sufren y a apoyarlos en sus aspiraciones de libertad y justicia en forma firme y urgente.
Por otra parte, es alentador saber que el propio terror está provocando, como respuesta, un resurgimiento del decoro ciudadano. Esto se está manifestando en la negativa a participar en los “actos de repudio” de parte de vecinos de los atacados, hecho que se ha venido repitiendo notablemente ya en distintos lugares del país, según informaciones llegadas desde allá. Nosotros felicitamos a esos compatriotas que están recuperando su dignidad personal al negarse a ser cómplices de la maldad, porque es inmoral y carece de sustentación ética toda colaboración con algo que resulta malo para todos, para las víctimas directas del atropello y para los que, por envilecimiento o por miedo, se prestan a fungir de victimarios.
Nos place ver que están engrosándose las filas de los que vencen el miedo para acogerse, aún sin saberlo, a la descripción que nos da la Sagrada Escritura de los que agradan a Dios: “El que procede honradamente y practica la justicia, el que tiene intenciones leales y no calumnia con su lengua, el que no hace mal al prójimo ni difama al vecino”… (Salmo 14 al 15). Oramos por ellos, por los que sufren la represión y también por los que rebajan su condición humana al participar de la misma.
Oramos igualmente porque se detenga toda violencia y porque al fin todos los cubanos alcancen ya la liberación real y completa, la de las imposiciones políticas, la que priva de derechos y posibilidades y la que somete los corazones a los dictados del mal. Que Aquel que vino a nosotros para “evangelizar a los pobres, predicar a los cautivos la liberación y recuperar la vista a los ciegos, a libertar a los oprimidos” materialice sobre Cuba su espiritual encomienda.
Grupo de Guías espirituales del Exilio Cubano.
Miami 15 de febrero de 2006.