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enero 03, 2011

Historia de una singular co-beligerancia evangélica cubana.

Nadie debería hacer huelga de hambre. Tampoco nadie debería ayunar y mucho menos nadie jamás debió ir voluntariamente a alguna cruz. Pero vivimos en un mundo que ha requerido tales sacrificios y afortunadamente han existido hombres dispuestos a realizarlos.
El 2010 quedará inscrito en los anales de la historia como el año en que dos huelgas de hambre realizadas hasta las últimas consecuencias estremecerían a una de las dictaduras más aferradas al poder de todas las que han pasado por la vilipendiada América Latina. Dos hombres negros, nacidos en los primeros años de la épica revolucionaria serían los protagonistas de tal hazaña lo que sorprende mucho tratándose de un régimen que una vez se dijo haber nacido para hacer justicia a seres como ellos. Martirizado uno, sobreviviente el otro, quedarán ambos unidos para siempre como los dos negros que hicieron temblar a un sistema autocrático y endiosado.
Tal ha sido su resonancia que el pasado 15 de diciembre una silla vacía fue el testimonio de ambos ante el pleno del Parlamento Europeo cuando los eurodiputados, de todos los partidos de izquierda y derecha de Europa, representantes de los 500 millones de ciudadanos de la Unión Europea, realizaron la ceremonia de entrega del premio Andréi Sájarov a Guillermo Fariñas reconociendo su lucha pacífica ardua y tenaz con una epopeya de 23 huelgas de hambre y 11 años de prisión a sus maltratadas espaldas.
Foto de la derecha: Guillermo Fariñas saluda desde su cama en el Hospital al Pastor Lleonar, foto del autor del articulo.
Tras enterarme de la muerte de Orlando Zapata Tamayo, que pudo haber sido perfectamente evitable, y de la que el Coco había comenzado como protesta y en reclamo de la liberación de 26 presos en depauperado estado de salud; fui a visitarlo en su residencia en Santa Clara con el propósito de hacerle desistir de tal empeño, a mi humano juicio condenado al fracaso desde el principio; el cerró mi boca con argumentos tan fuertes como Juan 15.13: «Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos»; Romanos 5.6-8: «Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.», e Isaías 58.6: « ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo ?». Entonces comprendí que me encontraba ante alguien tan evangélico como yo, y lo que era más, por primera vez en mi vida, ante alguien verdaderamente dispuesto a morir por un ideal digno. Para el Coco su vida era totalmente secundaria al lado de sus ideas y férrea voluntad humanitaria. Me hizo avergonzar y recordé las palabras de Jesús como advertencia de que si nosotros calláramos las piedras hablarían. Era muy difícil que alguien como el Coco pudiese ser miembro de cualquier iglesia en Cuba, algunas meras visitas suyas a la Primera Iglesia Bautista de Santa Clara bastaron en el pasado para que la Oficina de Asuntos Religiosos, mano política de la dictadura para entrometerse e interferir en los asuntos de las iglesias cubanas, temblase de ira y ensañamiento. Hasta hoy, y a pesar de la jubilación de su valiente pastor Homero Carbonell esta paradigmática iglesia cubana se encuentra sancionada, sus cuentas monetarias estuvieron congeladas en el banco por algún tiempo y todavía le es negada la visa religiosa a cualquier extranjero que la solicite para visitar dicha congregación. Pero lo importante es que no obstante a las dificultades para ministrar a alguien tan sui géneris como Guillermo Fariñas en su corazón mora el Espíritu de Dios.
Ante una respuesta tan evangélica y contundente como la que recibí, una de las mayores lecciones teológicas que haya tomado en toda mi vida, no me quedó otra opción que la de orar encarecidamente por dos grandes milagros intrínsecamente relacionados: que el Coco no muriese a pesar de su determinación a realizar un ayuno total hasta las últimas consecuencias; y que los 26 presos enfermos fuesen liberados como condición para que mi primera petición fuese concedida. Muchos de los hermanos que conocían de mi nuevo empeño me aconsejaban que desistiera de tal obstinada intercesión, recibía todo tipo de argumentos en contra, pero en todos estaba tristemente presente la incredulidad en un Dios para quien no hay nada imposible.
Cada día de la huelga del Coco fue una jornada mía de oración por él y por los presos, todos los días en lo reservado de mi alcoba, a veces hecho público como en las mesuradas palabras que pude pronunciar el día 28 del total de 135 de la huelga de Guillermo en la Conferencia Agua de Vida auspiciada por la Alianza Bautista Mundial el 23 de marzo, o en la oración pública que dirigía una o dos veces por semana en el Hospital donde languidecía el Coco en una cadena de oración que unía a diversas personas que tomadas de las manos iban a visitarlo aprovechando los horarios establecidos para ello.
Cuando al mediodía del jueves 8 de julio tuve el privilegio de dirigir la oración de acción de gracias en una cadena gigante en el patio a la entrada del Hospital Arnaldo Milián, justo al hacerse público el fin del ayuno del Coco tras la anunciada liberación de los presos por parte del gobierno y hasta publicada en el diario Granma de ese día, comprendí que Dios había realizado los prodigios tan descreídos. El mismo Guillermo aquella tarde y en una conversación telefónica que sostuvimos lo reconocía: estábamos ante un verdadero milagro y él concedía toda la gloria a Dios por ello.
Esta es la historia de la cobeligerancia pacífica en la que por designios divinos me vi involucrado de la noche a la mañana. Cobeligerancia a la que por esas rarezas de los llamamientos divinos yo no podía decir que no y de la que, a pesar de todas las consecuencias que aún puedan cernirse sobre mi vida, familia y ministerio, jamás me avergonzaré. Más bien doy gracias a Dios por haberme permitido a mí, indigno de cualquier afecto y elección suya, vivir un capítulo tan importante de la historia cubana representándolo a Él.
Cuando el pasado día 15 durante la impresionante ceremonia de la entrega del Sájarov fue leída la certera carta que el Coco dirigía al Parlamento Europeo no me extrañó que en ella hablara de perdón y amor a sus adversarios políticos imitando a Jesucristo según explícitamente refirió. Fueron el eco de sus palabras antes dichas en numerosas entrevistas entre las cuales cito una que le realizara el sagaz periodista Reinaldo Escobar: «El castrismo aspiró a ser una religión, y aunque cada día menos, todavía para alguna gente lo sigue siendo. Compitió con la iglesia en el plano de la adoración… De lo que poca gente se da cuenta es que en esos días (los del ayuno) el gobierno se sintió desestabilizado frente a la mancomunión de voluntades que se produjo… Este premio debe servir también para comprender que Dios existe. Desde el punto de vista médico todo indicaba que yo debía morir. Creo que Dios no quería y que no lo quiso para que yo pudiera perdonar a mis enemigos, como me ha enseñado Cristo: amar a mis enemigos. Yo era un adolescente de unos doce años cuando entré a la escuela militar “Camilitos”, allí me enseñaron a odiar, odiar a los enemigos, a los yanquis, a los capitalistas. El verbo odiar era recurrente. Si algo me ha enseñado esta lucha pacífica es el verbo amar. Hay que amar a los adversarios políticos porque el amor que nosotros les profesemos a ellos es lo que nos va a hacer triunfar. Sin amor no vamos a triunfar."
Pase lo que pase ya todo esto es historia, pero no solo simple historia terrenal, la mano de Dios estuvo involucrada en el asunto como una señal de su profundo amor por esta tierra y como un preámbulo de que a esta isla le está llegando un nuevo amanecer.
*Pastor Bautista radicado en Cuba. Miembro de la Convección Bautista de Cuba Occ. Desempeña su ministerio en la Iglesia Bautista de Taguayabón, VC, Cuba.

noviembre 30, 2009

¡Señor no les tomes en cuenta este pecado!



Perdonar no es olvidar, y en el perdón sin olvido sobran palabras y falta corazón. Proverbio alemán
Quien no posea el Espíritu Santo solo puede montar en cólera cuando oye su voz.
Una actitud colérica fue la de los interlocutores de Esteban cuando este asumió su defensa y ese es el mismo Espíritu que se mueve hoy.
Históricamente y alrededor del mundo, el Evangelio ha venido enraizándose en lugares por la sangre de los mártires. Antes de que una persona de su vida por el Evangelio, antes debe vivir por el Evangelio. Una de las maneras en que JHVH prepara a sus siervos es ubicándolos en posiciones insignificantes, el esfuerzo por lograr lo excelente en tareas insignificantes es la preparación para responsabilidades mayores. El deseo de servir a Jesucristo se traduce en la realidad de servir a otros.
Tal vez la gente no te mate ni te atropelle por hablarles de Jesucristo, pero si esta verdad va contra los intereses de los que poseen el poder, estos tratarán de justificar los medios empleados para silenciar esta verdad.
Sigue honrando a Jesucristo con tu conducta y con tus palabras; a pesar de que muchos se pondrán en tu contra, tu mensaje no caerá al vacío. Recuerda que la muerte de Esteban provocó un profundo impacto en la vida de Saulo.
El día 20 de noviembre del 2009 se derramó en las calles G y 23 en el Vedado, Ciudad de la Habana, Cuba; la sangre de Esteban y el Hijo del Hombre indignado se paró a la derecha del Padre, mientras “Los Estebans" de rodillas gritaban:
__ ¡Señor no les tomes en cuenta este pecado!
*Pastor Bautista, líder el grupo “Alianza Cristiana” radica en La Habana y ha sido testigo excepcional de los desmanes del castro comunismo.



noviembre 23, 2009

Acordándonos de los maltratados en Cuba..., conjuntamente con ellos.

“Pocas veces un crimen puede probarse al cometerse otro”, escribió en su Blog Reinaldo Escobar después de ser objeto de un Acto de Repudio en La Habana. El mismo periodista independiente que asegura recordando el atropello de que fue objeto cuando dice: “sufrí menos la golpiza, porque una inesperada coraza de amigos los recibió por mí”. Al llegar a mi casa de regreso, la encontré llena de amigos, entre ellos al padre José Conrado que me dio un abrazo y un consejo que nunca olvidaré: “Perdónalos”. En el Blog de Claudia Cadelo asegura que "el Pastor Manuel fue duramente golpeado en la cabeza”. Dentro del grupo de personas que protegieron hasta donde les fue posible del ataque de las turbas pro comunistas y también fueron objeto de golpizas se encontraba el Pr Manuel Morejón Soler del cual hemos informado en este Blog. Hoy recibimos esta nota del Pr Morejón Soler desde La Habana que incluimos en este post:
Bendiciones:
En hebreos 13: 1 tenemos un mandamiento: acordaos de los presos como si estuviéramos presos y de los maltratados como si estuviéramos maltratados conjuntamente con ellos. Nuestro Señor Jesucristo fue consecuente con todo lo que predicó e hizo y mi vida es reflejarlo a ÉL.
Como Pastor estoy solidarizado con todos los maltratados y dolidos , fue por ello que estaba presente con Reynaldo apoyándolo pues él solamente pedía una explicación por la golpiza que se le infringió a su esposa, y verdaderamente estaba muy equivocado al pensar que iba a acontecer un desenlace pacífico.
Resumiendo. Cristianamente veo con misericordia a las turbas que nos agredieron, yo les iba gritando a quienes nos agredieron: ¡Jesucristo les perdone! Hubo uno que me golpeó tres veces en el rostro y no dejé de repetírselo, y quedó desarmado, no pudo seguir golpeándome. Fue más fuerte el Amor del Señor.
Me pareció que éramos como Esteban cuando era apedreado y que nuestro Señor estaba parado a la diestra del Padre insultado por el brutal atropello.
Estoy seguro que el Espíritu Santo está tratando con ellos, pues de hecho quedó demostrado que los cristianos no tenemos espíritu de cobardía, sino de poder y amor.
Atesoramos su amor fraternal:
Fotos: Las turbas procastristas arremeten contra los pacíficos periodistas independientes en La Habana. ( Foto del Blog Penúltimos Días)