En la era de la
Inteligencia Artificial, donde herramientas como ChatGPT pueden escribir
poemas, resolver problemas complejos y razonar con una elocuencia que a veces
supera la humana, surge una pregunta inevitable y profunda: ¿Qué nos hace
verdaderamente humanos?
Muchos han creído
durante siglos que nuestra esencia —aquello que nos distingue como seres
creados a imagen de Dios— reside exclusivamente en nuestra capacidad de
razonamiento. Pero hoy, esa idea se enfrenta a una crisis de fe. Si una máquina
puede razonar mejor que nosotros, ¿dónde queda nuestra dignidad divina?
Como bien señaló recientemente el teólogo John Piper, si basamos nuestra identidad solo en el intelecto, estamos en problemas. Las máquinas ya son "más inteligentes" en muchos aspectos técnicos. Pueden imitar el lenguaje de la alegría, el dolor o la adoración. Pueden redactar oraciones perfectas sobre la gloria de Dios.
Sin embargo, hay una
frontera que la tecnología jamás podrá cruzar: el deleite.
Una máquina puede
procesar datos sobre la belleza de un atardecer, pero nunca podrá sentir
asombro. Puede escribir un poema sobre el amor de Dios, pero nunca podrá
disfrutar de ese amor. Como afirma Piper: "Ninguna máquina disfrutará
jamás, punto... Solo los seres humanos, creados a imagen de Dios, pueden
disfrutar de Dios".
Aquí es donde entra en
juego lo que Piper llama el "hedonismo cristiano". Nuestra
esencia no es la lógica pura, sino la capacidad de nuestra alma para encontrar
su máximo placer en el Creador. Los afectos —esos movimientos profundos del
corazón hacia Dios— son los que definen quiénes somos en última instancia.
La eternidad no
consistirá en ser "pequeñas computadoras" que piensan
correctamente sobre Dios. Consistirá en ser personas tan perceptivas de Su
gloria que estaremos llenos de afectos (gozo, paz, asombro, amor)
proporcionales a esa Gloria.
La sabiduría de los
antiguos: Creados para la satisfacción
Esta visión no es
nueva; es una verdad recuperada de los grandes teólogos del pasado. Obadiah
Grew nos recordaba que el diseño humano es específico: "El hombre fue
hecho a imagen de Dios, para que nada más que Dios pudiera satisfacer al
hombre". Si el hombre pudiera satisfacerse con algoritmos o bienes
materiales, su diseño no sería divino. Dios, que es "Todo-suficiente",
nos hizo para que solo en Su suficiencia encontráramos descanso.
[https://x.com/i/status/2006444216659095564 ]
Por su parte, James Janeway explica este misterio como un círculo de amor y conocimiento:
· El amor de Dios nos prepara para conocerle.
· Al conocerle, nos parecemos más a Él.
· Al parecernos más a Él, nos convertimos en Su deleite y Él se convierte en el nuestro.
Conclusión: Más que
procesadores de información
Estamos viviendo una
transición histórica donde, la inteligencia ya no es un monopolio humano. Pero
no debemos temer. Esta crisis es, en realidad, una invitación a regresar a lo
fundamental: fuimos creados para el disfrute espiritual.
Nuestra ventaja sobre
la máquina no es que calculamos mejor, sino que podemos amar. No es que
almacenemos más datos, sino que podemos ser satisfechos por la presencia de
Dios.
En un mundo de
algoritmos fríos, cultivemos nuestros afectos. Recordemos que nuestra mayor
gloria no es lo que podemos hacer o razonar, sino de quién nos podemos
deleitar.
Reflexión para hoy:
¿Estás cultivando tu capacidad de disfrutar a Dios o te estás limitando a acumular información sobre Él?
#FeYTecnología #ImagenDeDios #JohnPiper #HedonismoCristiano #Afectos
Recopilación y texto de Eloy A. González [2 de enero de 2026]


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