enero 02, 2026

¿Puede una máquina tener alma? Algoritmos, Afectos y la Imagen de Dios

 
En la era de la Inteligencia Artificial, donde herramientas como ChatGPT pueden escribir poemas, resolver problemas complejos y razonar con una elocuencia que a veces supera la humana, surge una pregunta inevitable y profunda: ¿Qué nos hace verdaderamente humanos?

Muchos han creído durante siglos que nuestra esencia —aquello que nos distingue como seres creados a imagen de Dios— reside exclusivamente en nuestra capacidad de razonamiento. Pero hoy, esa idea se enfrenta a una crisis de fe. Si una máquina puede razonar mejor que nosotros, ¿dónde queda nuestra dignidad divina?


El límite de la inteligencia artificial

Como bien señaló recientemente el teólogo John Piper, si basamos nuestra identidad solo en el intelecto, estamos en problemas. Las máquinas ya son "más inteligentes" en muchos aspectos técnicos. Pueden imitar el lenguaje de la alegría, el dolor o la adoración. Pueden redactar oraciones perfectas sobre la gloria de Dios.

Sin embargo, hay una frontera que la tecnología jamás podrá cruzar: el deleite.

Una máquina puede procesar datos sobre la belleza de un atardecer, pero nunca podrá sentir asombro. Puede escribir un poema sobre el amor de Dios, pero nunca podrá disfrutar de ese amor. Como afirma Piper: "Ninguna máquina disfrutará jamás, punto... Solo los seres humanos, creados a imagen de Dios, pueden disfrutar de Dios".


Nuestra esencia: la capacidad de deleitarnos

Aquí es donde entra en juego lo que Piper llama el "hedonismo cristiano". Nuestra esencia no es la lógica pura, sino la capacidad de nuestra alma para encontrar su máximo placer en el Creador. Los afectos —esos movimientos profundos del corazón hacia Dios— son los que definen quiénes somos en última instancia.

La eternidad no consistirá en ser "pequeñas computadoras" que piensan correctamente sobre Dios. Consistirá en ser personas tan perceptivas de Su gloria que estaremos llenos de afectos (gozo, paz, asombro, amor) proporcionales a esa Gloria.

La sabiduría de los antiguos: Creados para la satisfacción

Esta visión no es nueva; es una verdad recuperada de los grandes teólogos del pasado. Obadiah Grew nos recordaba que el diseño humano es específico: "El hombre fue hecho a imagen de Dios, para que nada más que Dios pudiera satisfacer al hombre". Si el hombre pudiera satisfacerse con algoritmos o bienes materiales, su diseño no sería divino. Dios, que es "Todo-suficiente", nos hizo para que solo en Su suficiencia encontráramos descanso.

[https://x.com/i/status/2006444216659095564 ]

Por su parte, James Janeway explica este misterio como un círculo de amor y conocimiento:

·         El amor de Dios nos prepara para conocerle.

·         Al conocerle, nos parecemos más a Él.

·         Al parecernos más a Él, nos convertimos en Su deleite y Él se convierte en el nuestro.

Conclusión: Más que procesadores de información

Estamos viviendo una transición histórica donde, la inteligencia ya no es un monopolio humano. Pero no debemos temer. Esta crisis es, en realidad, una invitación a regresar a lo fundamental: fuimos creados para el disfrute espiritual.

Nuestra ventaja sobre la máquina no es que calculamos mejor, sino que podemos amar. No es que almacenemos más datos, sino que podemos ser satisfechos por la presencia de Dios.

En un mundo de algoritmos fríos, cultivemos nuestros afectos. Recordemos que nuestra mayor gloria no es lo que podemos hacer o razonar, sino de quién nos podemos deleitar.

Reflexión para hoy:

¿Estás cultivando tu capacidad de disfrutar a Dios o te estás limitando a acumular información sobre Él?

   #FeYTecnología #ImagenDeDios #JohnPiper #HedonismoCristiano #Afectos

Recopilación y texto de Eloy A. González [2 de enero de 2026]

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