diciembre 31, 2025

El día que nos echaron de la Iglesia

 Por: Eloy A González.

Intentando reducir al mínimo o colocar en el contexto adecuado el título de esta nota, estoy buscando la palabra precisa, porque en buen cubano es "nos botaron", pero para un buen entendido es "nos echaron", y sí, de eso se trata.

Salí de Cuba en compañía de mi familia como refugiado político, a través del programa de visas de los Estados Unidos. Este es para individuos con un historial de oposiciones leales y verificables que obtienen, tanto ellos como sus seres queridos, una visa de refugiado. La Navidad de 1999 fue cuando llegamos a los Estados Unidos.

Al igual que en Cuba, donde proclamábamos nuestra fe común en Jesucristo y éramos miembros de las iglesias de confesión Bautista, aquí hicimos lo mismo, e incluso más: nos relacionamos con individuos de otras denominaciones.

Mientras estaba de visita en la casa de un matrimonio de ancianos metodistas en Fort Worth, donde vivíamos, conocí a un pastor jubilado. Era un hombre mayor, con una mirada bondadosa, una cara piadosa y ese tono de voz que utilizan las almas agradecidas a Dios. Cuando le conté que era cubano y que había estado practicando una fe auténtica en Cuba durante muchos años antes de llegar a los Estados Unidos como refugiado político, mostró su respeto y admiración. Además, me informó que conocía a un grupo de integrantes de su iglesia presbiteriana que viajarían a Cuba pronto con fines misioneros y solidarios. Me comentó que estaba convencido de que esos hermanos querrían compartir mi testimonio y el de mis familiares cercanos, y que hablaría con ellos para tener un rato de fraternidad e intercambio. Lo acordamos así.

Algunos datos que me proporcionó me causaron un poco de inquietud. En calidad de miembros de la Iglesia Presbiteriana, su visita sería sobre todo a una iglesia de la Iglesia Presbiteriana Reformada en Cuba. Una iglesia que, a pesar de ser presbiteriana, se "reformó" con la llegada de lo que se conoce como Revolución Cubana. Estarían en la Iglesia Presbiteriana del barrio de La Víbora, en La Habana. En aquel entonces, el Pastor Uxmal Livio Diaz se encargaba de la iglesia; era un individuo sombrío que había conocido en Cuba.


La Iglesia Presbiteriana Reformada de Cuba (IPRC) es parte del Consejo de Iglesias de Cuba, el cual se alinea sin reservas con el régimen comunista de Castro. Se les llama "pro oficialistas", un término que aquí puede interpretarse como "woke o wokismo", una expresión que no resulta confusa ni inexacta para quienes hemos vivido bajo el comunismo.

Como es de esperar, las iglesias presbiterianas, al igual que muchas otras en los Estados Unidos, apoyan un progresismo extremo y son devotos aliados de la dictadura cubana que lleva en el poder casi 70 años.

La Primera Iglesia Presbiteriana de Fort Worth (First Presbyterian Church of Fort Worth, FPC) y la iglesia presbiteriana cubana no están vinculadas directamente, pero sí con la presbiteriana en EE.UU. (PC(USA)) y sus congregaciones, entre ellas FPC, han mantenido por mucho tiempo vínculos de apoyo con la Iglesia Presbiteriana Reformada en Cuba (IPRC), centrándose en la justicia social, el intercambio teológico y la asistencia humanitaria.

La Primera Iglesia Presbiteriana de Fort Worth (situada en 4000 Stadium Dr), como congregación de la PC(USA), posiblemente colabora o respalda acciones misioneras y asistenciales a Cuba. Las Iglesias Presbiterianas en los Estados Unidos, desde siempre y hasta la actualidad, se encuentran con las organizaciones de pantallas solidarias de la dictadura comunista de Castro en Cuba y se sienten orgullosas por ello.

Un encuentro reciente en La Habana entre funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores del régimen y representantes de la Iglesia Presbiteriana en Cuba indicó la conexión entre esta iglesia y la dictadura, tanto en Cuba como en los Estados Unidos. [https://misiones.cubaminrex.cu/es/articulo/amistad-y-apoyo-desde-la-iglesia-presbiteriana-de-eeuu-hacia-cuba]

Una vez establecidos los intercambios, acordamos asistir con mi familia a una reunión con la iglesia presbiteriana que patrocinó el viaje solidario a Cuba y allí llegamos en tiempo y forma. Más de veinte personas se congregaron en círculo en un lugar que no era el templo y nos hicieron la presentación. Nos presentamos y empecé explicando que habíamos llegado hace unos meses como refugiados políticos, puesto que ya había sido parte del movimiento opositor en Cuba y me había declarado activista de derechos humanos. Añadí mi condición como activista gremial, al ser miembro del ejecutivo del Colegio Médico Independiente de Cuba.

Por lo tanto, los presentes allí se mostraron algo nerviosos; empezó a sentirse un ambiente tenso, el aire era denso como para cortarlo con un cuchillo. Continué describiendo la realidad de la represión y la violación de los derechos humanos, y hasta ese momento fue suficiente para los organizadores presentes. Me indicaron que cesara mi intervención, salieron y volvieron para informarme que "algunos hermanos no habían llegado todavía", lo cual era falso. Se sentían muy incómodos y, al final, me comunicaron que "ya era suficiente" y que podíamos marcharnos porque ellos continuarían en una reunión de intercambio con los "misioneros solidarios". Ya no hacíamos nada allí, nos llevaron hasta la salida, nos echaron de la Iglesia. No estaban interesados en escuchar los razonamientos de unos refugiados políticos cubanos con los que, como hermanos devotos en la fe, no coincidían ideológicamente.

No es de extrañar, en la Iglesia Presbiteriana Reformada de Cuba se gestó y se reprodujo la Teología en Revolución, una "robo-ilusión" cubana, de la mano y del pensamiento sombrío del teólogo alquimista que fue el reverendo Sergio Arce Martínez. y se hizo con el respaldo de otras iglesias presbiterianas.

Es realmente abrumador que usted, siendo cristiano, haya llegado como refugiado político a los Estados Unidos, confiando en que se encontraba en la tierra de los libres, donde el derecho a disentir, la libre expresión y el intercambio de ideas son respetados. Sin embargo, terminó siendo echado de una iglesia que se proclama cristiana.

Aquí, como el Cuba, muchas iglesias cristianas evangélicas han cambiado el Evangelio por la ideología.

Como una observación a pie de página – para terminar- , debo ser honesto en admitir que, tras esto, nos invitaron a dar nuestros testimonios tanto en una iglesia episcopal como en una iglesia católica de Fort Worth. Fueron intercambios muy sinceros, solidarios y que enriquecieron a todos. Como cubanos y como cristianos, nos marchamos con mucha gratitud.

31 de diciembre de 2025

diciembre 22, 2025

El Pesebre de lo Inesperado: Adorar desde la Fragilidad y el Despojo

 Por : Eloy A González.

Grave momento el de esta Navidad. Nos acercamos al pesebre con la carga de un año que ha desnudado nuestras flaquezas. En una Iglesia donde los errores y pecados gritan, y en una vida personal donde los planes se han visto trastocados, esta temporada parece enfatizar el desorden. Sin embargo, hay una verdad transformadora en este caos: cuanto más te acercas al pesebre, más te despojas de tus propias seguridades.

La Navidad no es un evento de pulcritud y certezas, sino el territorio de un Dios que vino a eliminar las expectativas que habíamos puesto en nosotros mismos, permitiéndonos, simplemente, quedar vulnerables ante Su presencia. Es el espacio donde se deshacen nuestras etiquetas y las cajas donde pretendíamos guardarlo a Él.

Para transitar este camino de apertura, me nutro de dos villancicos de Lope de Vega. Ambos textos dialogan entre la ternura del inicio y la sombra del final, recordándonos que Dios no rehuyó el desorden, sino que lo habitó.

La paradoja de la vulnerabilidad: "Temblando estaba de frío"

En el primer villancico, Lope nos sitúa ante la contradicción más absoluta: el Creador del tiempo está ahora "sujeto al rigor del tiempo". No hay aquí una divinidad distante, sino un Dios que tiembla.

Temblando estaba de frío el mayor fuego del cielo, y el que hizo el tiempo mismo sujeto al rigor del tiempo

Lope utiliza la imagen del "espejo" para describir la relación entre la Madre y el Niño. Si el Niño llora, la Madre llora. Esta imagen es vital para quien llega a la Navidad con el alma rota: Dios se ha hecho nuestro espejo. Cuando lloramos ante el pesebre, no lloramos solos; nuestras lágrimas son el "son de fuentes" que le dan descanso.

Lo más profundo de este texto es la invitación a la confianza en medio de lo que no entendemos: "Llora tú, sin temer que el Niño / despierte a tu llanto tierno". Es la validación de nuestra tristeza en un mundo que nos exige alegría impostada. En el pesebre, el llanto es adoración.

El eco de la Cruz en la cuna: "Las pajas del pesebre"

Si el primer texto nos abraza en nuestra fragilidad, el segundo nos prepara para la realidad del sacrificio. Lope de Vega, con una maestría sobrecogedora, conecta el pesebre con el Calvario, recordándonos que el "sí" de Dios al hombre fue un "sí" que incluía la hiel.

Las pajas del pesebre, Niño de Belén, hoy son flores y rosas, mañana serán hiel. [...] Las que para abrigaros tan blandas hoy se ven, serán mañana espinas en corona cruel.

Este villancico resuena con fuerza en aquellos momentos donde "lo recibido parece no tener sentido". Nos habla de que la Navidad también contiene la "corona cruel". Sin embargo, lejos de ser un mensaje de desesperanza, es la confirmación de que Dios conoce el final de la historia. Él sabe que las pajas se convertirán en espinas, y aun así, elige nacer.

La unidad del misterio

La conexión entre ambos villancicos es el hilo que sostiene nuestra fe cuando estamos en "el lugar de la destrucción". En "Temblando estaba de frío", vemos al Dios que comparte nuestra condición presente: el frío, el cansancio, la necesidad de consuelo. En "Las pajas del pesebre", vemos al Dios que asume nuestro destino futuro: el dolor y la entrega total.

Lope une la "flor" y la "hiel", lo "blando" y lo "cruel". Esta dualidad es la que nos permite respirar en medio del caos. La Navidad no nos pide certezas sobre el "cómo" se resolverán nuestros problemas, sino confianza en el "Quién" está acostado en las pajas.

Adorar en el establo de lo inesperado

Hay un poder misterioso en la alabanza que se eleva cuando nuestras estructuras se han venido abajo. Cuando las puertas de la posada —nuestras seguridades, nuestra pulcritud— permanecen cerradas, nos encontramos de pronto en un establo. Y es allí, donde no vemos razones lógicas para confiar, donde la adoración se vuelve un sacrificio verdadero.

Dejémonos despojar de las envolturas innecesarias. Al igual que el papel de regalo que se rompe para revelar el don, nuestra vida, a veces rota por las circunstancias, es la única que puede dejar al descubierto la presencia de Dios. No hay mejor momento para adorar que cuando no nos queda nada más que nuestra propia verdad a los pies del Niño. Las respuestas quizá no estén, pero Él sí. Y si Él está, el caos es un lugar sagrado.

Para mis lectores habituales en el Blog Religión en Revolución y Facebook, les deseo una venturosa Navidad y les dejo debajo el villancico, “Temblando estaba de frío”, este artículo y el villancico es mi regalo de Navidad. Bendiciones plenas.



diciembre 20, 2025

Una Navidad que es imprescindible para un país en crisis, una iglesia lastimada, y una búsqueda de la luz salvadora.

 “Sunt peccata quae clamant ad caelum.”

Mientras todos se preparan para celebrar la Navidad, mi corazón se ensombrece. Cuba sigue atada, sometida a ídolos de barro que gobiernan mediante la manipulación y el miedo, extendiendo su mano incluso contra quienes confiesan a Cristo. Es una noche larga que clama por un amanecer nuevo. Y, sin embargo, en medio de esa oscuridad, resuena la promesa del Señor: “Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.” Que ese resplandor disipe el temor y rompa las cadenas de toda opresión, porque la Palabra que juzga es la misma que salva, y Su mandato es, irrevocablemente, la Vida.

Llegamos a la Navidad cargados de expectativas: para nosotros mismos, para quienes amamos, para nuestras comunidades. Esta temporada parece subrayar el desorden, y descubro que cuanto más me acerco al pesebre, más deshecho me encuentro. No podemos escondernos de la Luz que insiste en abrazar incluso las zonas más oscuras del corazón. No podemos huir de un Dios que lo arriesgó todo para restaurarnos, que nunca deja de perseguirnos, que nunca deja de entrar en nuestras ruinas.


He comprendido que no estoy solo en la tensión de los planes trastocados y las realidades inesperadas. Quizás eso sea, precisamente, la Navidad: el lugar donde lo inesperado se convierte en espacio de revelación. Todo comenzó con un simple “sí” antes de las respuestas, antes de entender el plan. María conocía a su Padre, y eso bastaba. Su “sí” no eliminó las dificultades, pero abrió la puerta a la fidelidad de Dios. Cuando Él nos invita a la novedad, no nos pide certezas sobre el “cómo”, sino confianza en el “Quién”.

Somos humanos, y tratamos de recomponer las piezas para evitar que el corazón vuelva a romperse. Pero cuando decimos “sí” a algo más grande que nosotros, nuestros planes dejan de ser el centro. Debemos permitir que Él los altere, adorarlo en lo inesperado y dejarnos deshacer: lo que creíamos saber, lo que pensábamos de Él, lo que pensábamos de nosotros mismos.

Algunas de las adoraciones más profundas nacen en el lugar de la destrucción. Ese espacio donde las puertas de la posada permanecen cerradas y, de pronto, nos encontramos en un establo. Cuando todo lo seguro desaparece y lo recibido parece no tener sentido. Allí, donde no vemos razones para confiar, la adoración nos permite respirar, mirar atrás y reconocer Su fidelidad. Las respuestas quizá no estén, pero Él sí. Y si Él está, ese es el lugar más seguro para llorar, para soltar, para quedarse en el lío. Él tampoco rehuyó el caos.

Hay un poder misterioso en la alabanza que se eleva entre lágrimas; por eso se llama sacrificio. Así que dejémonos deshacer como el papel de regalo tras abrir el don. Nada que ocultar, nada que retener, a los pies del Niño en el pesebre.

La Navidad es el Dios que trastoca nuestros planes y hace lo inesperado, desarmando nuestras expectativas y nuestras imágenes demasiado pulcras de Él. No es una emoción ni una obligación de alegría. Si no sentimos la urgencia de “necesitar un poco de Navidad ahora mismo”, respiremos. La Navidad no exige entusiasmo, sino apertura.

Quizás la mejor manera de entrar en ella no sea presentarnos perfectos, sino llegar con el desorden en las manos y entregárselo. Él quiere estar presente en el caos de lo desconcertante. Dejémonos llevar por la sencillez del establo, confiando en que todo está bien hecho antes de que podamos verlo. Venid al pesebre: no hay mejor momento para adorar que cuando estamos deshechos. Donde Él está, hay paz más allá de las circunstancias.

He hablado de distanciamiento y no de separación, porque aunque a veces estemos lejos unos de otros, seguimos siendo parte del mismo cuerpo, del mismo rebaño, de la misma vid. Una mano puede estar cerca de otra o tan lejos como el pie de la cabeza, pero sigue siendo cuerpo. Los pámpanos no siempre están juntos, pero mientras no sean cortados, permanecen unidos a la vid. Las ovejas cambian de redil, pero el Pastor es el mismo. Lo esencial no es la cercanía física, sino la conexión con la Fuente que sostiene, nutre y da fruto.

Que en esta Navidad, la Luz que vino al mundo para que nadie permanezca en tinieblas ilumine nuestras heridas, fortalezca nuestra unidad, disipe el miedo y rompa toda cadena.

Porque la Palabra que juzga es la misma que salva. Y Su mandato es, irrevocablemente, la Vida.

Recopilación y notas de Eloy A González [20 de diciembre de 2025]

Nota: Esta entrada puede leerse en el Blog Religión en Revolución

 

diciembre 19, 2025

La Claridad del Padre en la Voz del Hijo

 


Por: Nilda C Estévez.

Meditación sobre la Luz en tiempos de oscuridad (Juan 12:44-50) :

Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió; y el que me ve, ve al que me envió. Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas. Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero. Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar.  Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho.

  “Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas”.

La Revelación de la Unidad Divina

En este pasaje, Cristo no solo habla; Él clama. Es un grito de verdad que descorre el velo del misterio trinitario: Quien contempla al Hijo, se abisma en la presencia del Padre. Jesús se presenta como la Luz Primordial, no como un juez sentencioso, sino como el Redentor que ofrece el paso de la sombra a la claridad. Creer en Él es un acto de suprema libertad, pues es reconocer que Su Palabra no es un decreto humano, sino el mandato del Padre que es, en esencia, Vida Eterna.

Esta doctrina nos invita a una introspección necesaria: como portadores de Su nombre, ¿somos verdaderos reflejos de esa Luz, o permitimos que las tinieblas del mundo nublen nuestro testimonio?

El Contraste de las Sombras: Un Clamor por Cuba

Esta reflexión cobra una urgencia dolorosa al mirar hacia la tierra que me vio nacer. Durante más de seis décadas, Cuba ha sido envuelta en un manto de tinieblas ideológicas. Desde la infancia, se intentó imponer el silencio de Dios a través de una doctrina atea que pretendía arrancar la fe del alma. Se nos privó del don más sagrado otorgado por el Creador: la libertad. Aquel derecho divino de elegir, decidir y caminar hacia la Verdad fue sustituido por la opresión.

Hoy, mientras el mundo se prepara para celebrar el Misterio de la Encarnación y el nacimiento de nuestro Salvador, mi corazón se ensombrece de tristeza. Cuba permanece atada, sometida a ídolos de barro que gobiernan mediante la manipulación y el terror, extendiendo su mano incluso contra aquellos que confiesan a Cristo. Es una noche larga que clama por un nuevo amanecer.

Un Llamado a la Reconciliación y la Luz

Sin embargo, la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. Elevo esta humilde invitación a todo aquel que lea estas líneas: acérquese al Trono de la Gracia. Entregue su alma a Cristo, pues solo en Él nos convertimos en Hijos de la Luz. Solo a través de Su mirada podemos distinguir el camino verdadero y comenzar una vida nueva, redimida y reconciliada con nuestro Padre Celestial.

Que en esta Navidad, el resplandor de Juan 12 disipe el miedo y rompa las cadenas de la opresión. Porque la Palabra que juzga es la misma que salva, y Su mandato es, irrevocablemente, la Vida.

¡Gloria sea al Señor por los siglos de los siglos!

HABLAR TIENE UN PESO

 Por: Iván Daniel Calas Navarro.

Allá por el año 2018, que se dice rápido, pero han pasado siete años, yo tenía 15 años y hacía "videítos" cristianos —sin conocer nada de teología ni de videos—. Lo que no sabía al principio es que esos videos, a través del paquete de la semana y hermanos que nos abrieron las puertas, llegaban a muchísimas partes de toda Cuba y los veían jóvenes y no tan jóvenes. Quería presentar a Jesús... ¡y funcionaba! ¿Sabes qué pasó? Desde ese mismo año me hicieron saber "desde arriba" que seguían mi contenido de cerca, que tuviera cuidado. Los videos no tocaban nada social; eran videos "cristianos" con un estilo juvenil.

Durante el 2019-2020, hablaron con pastores, líderes y amigos para saber de mí, para "investigar". También se empezaron a relacionar con mi familia o con hermanos, creando relaciones interpersonales que, con el tiempo, nos dimos cuenta de que eran solamente "espías".



En noviembre del 2021, el ambiente en Cuba estaba muy tenso. En el IPU "Mártires de Porvenir" (en Lawton, La Habana), donde terminaba de cursar el 12 grado, un grupo grande de estudiantes hicieron una especie de protesta en el patio. Aquello fue histórico; ojo: yo no estaba en la protesta; casualmente, estaba recibiendo la asignatura de Cultura Política. ¿Sabes qué pasó? En la tarde de ese mismo día, con relación a lo de la mañana, llamaron a mi madre para recordarle que a mí me "seguían muy de cerca desde la Oficina de Asuntos Religiosos de la señora Caridad Diego". "¿Pero mi hijo estuvo en la protesta?" No, pero igual...

El año 2022 fue el más difícil. Estaba en "el verde", el Servicio Militar Obligatorio. Ahí dentro hice muy buena amistad con "los habaneros", es decir, todos los colegas de La Habana. Era gracioso porque no me llamaban Iván; mi nombre para ellos era "Cristiano". ¿Sabes qué pasó? En la primera semana, después de "la previa", me amenazaron de forma sutil; decían que me iban a "meter la *****" si seguía con el canal de YouTube "Voz De Verdad". "¿No puedes borrar el canal?"

-No, no puedo, no lo haré.

En interrogatorios de la CIM me preguntaban que por qué hablaba en contra del aborto, que por qué me llamaba "Voz De Verdad", que eso podría dar a entender que todo lo demás era mentira.

-Yo soy responsable por lo que digo y usted por lo que quiere entender. Jesús es la verdad, la Biblia es verdad, por eso Voz De Verdad... (2 Timoteo 2:15)

Tiempo después le dijeron a "los habaneros" que yo era —preste atención a las palabras de los años 60— el "cabecilla" de una campaña en contra del Código de Familia; que no se relacionaran conmigo; que, si yo seguía haciendo esa campaña, podría ir a un tribunal militar. ¿Sabes qué pasó? Algunos de los amigos se alejaron, porque era "peligroso", porque ellos tampoco querían ir a un tribunal militar. Era mentira; yo no estaba haciendo ninguna campaña.

La historia del 2023 muchos la conocen y agradezco muchísimo la cobertura en todos los sentidos, tanto de los medios como de la iglesia, sobre todo de mi familia, pastores y líderes. El DSE me interrogó y amenazó —sin razón, porque nunca me dijeron la tan preguntada razón o delito— con la prisión. Tenía 20 años.

Y de ahí para acá, cosas por ese estilo: mucha gente que cierra los ojos y adora a Dios con lágrimas en sus rostros, que en verdad son hijos de Satanás, vendidos a instituciones que los esclavizan, y cuando menos lo piensen también los abandonarán. Son Judas; venden a cualquiera por menos de 30 monedas de plata. Se ponen máscaras, hacen teatro cada día, escriben obras cual Shakespeare, tienen más fuego que los 120 de Pentecostés y son más sufridos que Jeremías.

Seguramente estoy olvidando otras historias, quizás porque intento perdonar aunque me cueste muchísimo; quizás porque, si se cuentan, provocarían un terremoto dentro de instituciones, sí, cristianas; quizás porque Dios me llama a que bendiga y ame a mi prójimo.

Hablar tiene un precio; el precio que he tenido que pagar no es el del temor. Si piensas eso, estás equivocado. Es el precio de tener relaciones raras con mis hermanos en Cristo.

Algunos quieren tus dones y talentos, pero "por favor" que tu cara o tu nombre no vaya a salir. "Ayúdanos con esto, pero no lo compartas; por favor, no digas nada sobre eso". Es triste que te corran de forma sutil por presión externa. Los entiendo y los perdono, aunque me cueste muchísimo, porque duele, duele mucho.

Otros hermanos tienen historias mucho peores... ¿Si eso soy yo, que tengo solo 22 años, imaginas lo que han sufrido pastores o líderes por años y décadas?

Hablar tiene un peso, ¿pero sabes qué? Callar tiene un peso aún más grande... y yo no cargaré con él.

Fuente: Voz de la Verdad

diciembre 18, 2025

MÁS ALLÁ DE UNA PALABRA EXTRAÑA

 

La palabra “Hamartiología” suele resultarnos extraña, confusa y hasta distante. Definirla simplemente como “el estudio del pecado” parece restarle importancia a un fenómeno que define gran parte de la experiencia humana. Al intentar encerrar en una sola palabra algo tan profundo y complejo, corremos el riesgo de caer en interpretaciones superficiales o incluso oscuras.

Sin embargo, cuando analizamos la realidad detrás de este término, descubrimos que no se trata de conceptos abstractos, sino de situaciones que afectan la vida y el testimonio de la iglesia.


Como menciona Gálatas 6:1, el pecado es algo en lo que uno puede ser "sorprendido" o atrapado. No es solo un error aislado, sino un ciclo del que la persona no puede salir por sí misma, requiriendo la restauración amorosa y humilde de los demás. El alcance del pecado incluye también la confusión y la falta de respeto hacia lo sagrado, algo que puede incluso llevar a la exclusión de la comunidad para proteger la integridad de la fe.

Cuando el comportamiento dentro de la iglesia es incluso más bajo que los estándares del mundo, el pecado deja de ser un asunto privado. Se convierte en una sombra que apaga el "candelabro" del testimonio cristiano, afectando la luz que la iglesia debe dar al mundo.

Estudiar este tema no es un ejercicio académico vacío. Es entender cómo el mal puede atrapar a una persona, distorsionar la verdad y dañar el reflejo de Dios en la comunidad, para así saber cómo actuar con justicia, mansedumbre y la urgencia de restaurar la luz.

La hamartiología es el estudio del pecado: su origen, sus efectos en la humanidad y sus consecuencias eternas. El pecado significa “no dar en el blanco” de la justicia de Dios (Romanos 3:23).

La Biblia lo define como transgresión de la ley (1 Juan 3:4) y rebelión contra Dios (Deuteronomio 9:7). Todos heredamos el pecado desde Adán (Romanos 5:12), y aunque algunos pecados parecen más graves que otros, todos conducen a la condenación eterna (Romanos 6:23). La dificultad surge en discernir lo que es pecado en áreas no mencionadas explícitamente en la Escritura.

Aunque estudiar el pecado puede parecer negativo, es esencial porque nos recuerda que somos pecadores por herencia, imputación y elección personal, nos muestra por qué Dios debe juzgar el pecado y señala la única solución: el sacrificio expiatorio de Cristo Jesús.

Solo al comprender la profundidad del pecado podemos valorar la grandeza del amor de Dios, quien nos justifica gratuitamente por su gracia en Cristo (Romanos 3:23-24).

Si esta palabra, hamartología, es un poco extraña y confusa, esperen a que tratemos el tema de la hamartofobia.

Recopilación y texto Eloy A González  [18 de diciembre de 2025]

diciembre 14, 2025

"Navidad Genuina: del dolor de la crisis al 'Regalo' de la Oración del Viejo Santiago"

 "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece." (Filipenses 4:13).

Siempre cada Navidad nos trae un renuevo de Fe y buena voluntad. Viene dada por experiencias de todo un año transcurrido que nos motiva al buen testimonio del Cristo nacido y de la Fe del Señorío del Cristo niño. Para los cristianos que compartimos una común Fe, el significado permanente y central de la Navidad es la celebración del nacimiento de Jesucristo, el Hijo de Dios, que vino al mundo para traer amor, esperanza, salvación y vida eterna, encarnando a Dios mismo y permitiendo la reconciliación humana con Él, un mensaje atemporal que va más allá de la fecha del 25 de diciembre y las tradiciones, enfocándose en la fe, la humildad y el servicio al prójimo.

El verdadero significado de la Navidad es amor. Dios amó a los suyos y proveyó el camino – el único Camino – para que pasemos la eternidad con Él. Dios dio a Su único Hijo para ejecutar en Él el castigo por nuestros pecados. Él pagó el precio completo y por eso estamos libres de condenación cuando aceptamos este regalo gratuito de amor. “Más Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” (Romanos 5:8).

La Navidad, en su corazón, es la historia de un amor que lo da todo, de una Fe que lo renueva todo. Pero, ¿qué pasa cuando esa luz llega a lugares lastimados, incluso dentro de la Iglesia?

Por estos días de celebración del Nacimiento de Cristo , soy parte de una iglesia en crisis, lastimada por la maldad sin superar. Hace dos meses escribí : “Animémonos y tengamos confianza mutua en medio de una Iglesia desolada”, donde señalé lo siguiente:

"El dolor causado en y por una iglesia es algo que golpea la conciencia. Esto no significa que las palabras y las situaciones, que hieren el corazón y generan situaciones muy desagradables y notorias, nos hagan sucumbir. Pero sí actúa en las mentes de los congregados, en su menguado corazón y en el alma de aquellos que han sido lastimados. Si esto no se trata, destruirá la felicidad, el gozo y el bienestar en un futuro’.

Este año, muchos de nosotros miramos a nuestro alrededor y vemos que la maldad y el dolor han dejado heridas. La celebración corre el riesgo de volverse vacía, un aquelarre hipócrita, si no la anclamos en la verdad fundamental: Dios muestra Su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros (Romanos 5:8).La verdadera renovación no está en las luces, sino en la humildad.

Hace unos días una persona de esas que se muestran la sencillez a flor de piel, se me acercó en la Iglesia para preguntarme, ¿cómo le hacía en eso de la oración en la congregación? Le dije que había aprendido de una vez cuando, cuando vii orando y dando Gracias a Dios a un anciano enfermo y desvalido en una sala de un hospital. Esto fue en vísperas de la Navidad del 2007, y yo también estaba allí.



Entonces escribí de aquello en un artículo titulado: “La oración del viejo Santiago”, se lo busqué en mi archivo , lo imprimí y se lo regalé. Creo que será el mejor regalo que hago o haré en esta Navidad. Que el encuentro con "La oración del viejo Santiago" sea el renuevo que tu alma necesita para este y el próximo año. Descubre el regalo de una fe que sana.

Eloy A González [15 diciembre 2025]
https://religionrevolucion.blogspot.com/2008/01/la-oracin-del-viejo-santiago.html

diciembre 13, 2025

Bajando del Pedestal: Los Peligros de la Pretensión, el Perfeccionismo y el Aislamiento en la Iglesia.

Bajando del Pedestal: Los Peligros de la Pretensión, el Perfeccionismo y el Aislamiento en la Iglesia.

Como parte de esta extensa exposición sobre el Síndrome del Pedestal” y lo que esto representa para la iglesia, propongo continuar con este resumen de los aspectos concernientes al “Paradigma del Pedestal” y concluir tan importante tema con la referencia del artículo de Dale O. Wolery y Dale S. Ryan. 


 “Pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad.» Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo.” (2 Corintios 12:9, NVI)

El "Síndrome del Pedestal" es una disfunción sistémica que encarcela tanto a pastores como a congregaciones, impidiendo el crecimiento espiritual auténtico. Este paradigma se manifiesta en la priorización del Engaño y la Simulación sobre la Verdad y la Gracia.

1. La Trampa de la Pretensión: El Engaño por Imagen 🎭

Las iglesias y pastores en el Pedestal trabajan arduamente para lucir bien, impulsados por la necesidad de ser "atractivos" y evitar problemas.

  • El Engaño Ministerial: Se exige al pastor simular una felicidad y perfección, ocultando luchas personales. El miedo subyacente es que un líder "defectuoso" socave la esperanza de la congregación. La simulación se vuelve más importante que la realidad.

  • La Esperanza Mal Colocada: La congregación contribuye a esta presión cuando supone que un pastor con defectos no puede ser bueno. Esto sugiere que la esperanza se ha basado en la capacidad del pastor para actuar, y no en la gracia inmutable de Dios.

  • El Antídoto: Abandonar la simulación lleva a la Verdad y requiere aumentar nuestra tolerancia a las imperfecciones de nosotros mismos, nuestras congregaciones y nuestros líderes. De lo contrario, solo queda la muerte espiritual.

2. El Perfeccionismo: La Defensa Impulsada por la Vergüenza ⛓️

El perfeccionismo es una dinámica dolorosa, impulsada por la vergüenza, que hace que cualquier defecto sea insoportablemente doloroso.

  • Rechazo a la Gracia: En lugar de abrazar la Gracia, el enfoque se centra en mantener un desempeño perfecto, creyendo que Dios "espera" la perfección. Esto lleva a líderes y congregaciones a intentar ser "tan buenos como Dios".

  • La Adicción a la Aprobación: El miedo y la vergüenza son cubiertos por la defensa del perfeccionismo. El pastor busca la aprobación idealizada como una droga poderosa, esforzándose por ganar lo que debe ser recibido gratuitamente.

  • El Mensaje del Evangelio: Necesitamos grandes dosis de Gracia. Jesús no vino por la gente autosuficiente, sino por los pecadores. El ministerio lo llevan a cabo personas quebrantadas, para personas quebrantadas, fortalecidas por la Gracia.

3. La Tiranía de "Estar en lo Cierto" y el Aislamiento 🛡️

Dos dinámicas adicionales refuerzan el pedestal: la necesidad de ser doctrinalmente superior y la soledad impuesta.

  • La Falsa Seguridad de la Rectitud: La necesidad de "tener razón" (en doctrina o interpretación) a menudo es la raíz del temor y la disfunción, creando una actitud de "nosotros y ellos". Esta falsa seguridad permite a las congregaciones evitar la autoevaluación.

    • El Antídoto: La humildad espiritual es el remedio. Es la capacidad de tolerar la Verdad sobre nosotros mismos: ser seres humanos profundamente amados y profundamente defectuosos.

  • La Soledad Destructiva: El aislamiento, a menudo visto como una parte "inevitable" del ministerio, crea un "espacio secreto" propicio para el fracaso. La combinación de vergüenza y aislamiento conduce a adicciones o a la adicción al ministerio.

    • "Si afirmamos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no tenemos la verdad. Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.” (1 Juan 1:8-9, NVI)

  • El Antídoto: La comunidad es esencial. Dios nunca tuvo la intención de que su pueblo viviera como individualistas. Debemos crear lugares seguros donde el amor y la Gracia puedan florecer libremente.

  • Peguntas que son un desafío:

  • ¿Qué áreas de tu vida (familiar, laboral, relacional o ministerial) estás cubriendo activamente con una "sonrisa amistosa" por miedo al juicio o a ser considerado "menos espiritual"?

  • ¿Qué parte de tu esperanza se basa realmente en el impecable desempeño de tu pastor o de tu iglesia, en lugar de en la Gracia incondicional de Dios?

  • ¿Qué miedo (al castigo, al rechazo) te impulsa a la necesidad de "Estar en lo Cierto" o a condenar a otros que "se equivocan"? ¿Qué cambio de mentalidad traería la humildad espiritual a esa área?

  •  ¿De quién has permitido que te aísle el ministerio o la vida? ¿Qué paso práctico darás esta semana para buscar la comunidad de la verdad, donde puedas ser una persona quebrantada y amada?

  • Información relacionada:

    “Superando el síndrome del pedestal…,”

    Esta es un recopilación y notas del editor del Blog Religión en Revolución.[ 13 de diciembre de 2025]


diciembre 10, 2025

El Síndrome del Pedestal en la Iglesia

 El Síndrome del Pedestal

El "Síndrome del Pedestal en la Iglesia" alude a una dinámica que ocurre cuando los miembros o líderes (pastores) son idealizados, colocados en un pedestal de perfección. Esto produce pretensión, miedo al fracaso y aislamiento, y genera una presión insostenible tanto para el individuo como para la iglesia; este último batalla por sostener una imagen inmaculada en lugar de ser genuino y vulnerable. A menudo, esto desemboca en crisis individuales o de congregación cuando la realidad entra en conflicto con dicha imagen idealizada.

Algunos líderes , sobe todo pastores, muestran una necesidad abrumadora de "lucir bien", evitar errores y no mostrar defectos o vulnerabilidades. Se esfuerzan por proyectar una imagen de éxito, rectitud y espiritualidad impecable. Promueven un falso perfeccionismo ocultando la realidad. Entre tanto los líderes como la congregación pueden aislarse y se hacen incapaces de ser honestos sobre sus contradicciones y temores.


Es una cultura de idealización que fomenta la represión emocional y la hipocresía, en vez de la autenticidad y la comunidad solidaria, donde los individuos no pueden ser ellos mismos.

Una de las causas que deteriora la fe de la Iglesia es cuando una familia, ya sea pequeña o grande, toma el control absoluto y decide todo lo que es importante. En tal situación, el propósito principal de la iglesia es satisfacer las necesidades y el control de una familia, en vez de servir al Reino de Dios.

Estas y otras causas hacen que la realidad de una iglesia afectada por el síndrome del Pedestal termine en una condición disfuncional, al punto de llegar a una situación de crisis y postración inminentes.

Dale O. Wolery y Dale S. Ryan en su artículo: “Superando el síndrome del pedestal…,” señalan lo siguiente:

Esto es especialmente cierto si la persona que se tambalea en las aguas de la crisis y el fracaso es su pastor. ¿Qué pasa entonces? ¿Qué está haciendo allí? ¿Cómo sucedió esto? Esto no se supone que suceda. ¿No se supone que él debe ser un modelo a seguir? ¿No tiene el cargo de pastor unos estándares más altos? ¿No debería estar por encima de este tipo de problemas? Estas y otras mil preguntas dolorosas surgen en rápida sucesión cuando los fracasos de un pastor se hacen públicos. La lista de emociones dolorosas que subyacen a estas preguntas también es larga: decepción, traición, desesperanza, ira, incredulidad. Las congregaciones pueden encontrarse ahogándose en un mar de emociones dolorosas. ¿Cómo puede uno lanzarle una soga al otro si ambos se están ahogando? Lo hemos visto muchas veces: el ahogamiento innecesario y evitable de personas e iglesias talentosas que de otra manera podrían haber contribuido significativamente a la obra del Reino de Dios.

Comencemos por cuestionarnos: ¿cuál es la causa de la crisis pastoral y del trauma congregacional? Es fundamental entender que la vida de cualquier persona, sistema familiar o comunidad eclesial está en alguna parte de un continuo entre la incertidumbre y el orgullo, por un lado, y el amor y la gracia, por otro.

El Paradigma del Pedestal.

Los autores antes mencionados señalan lo que catalogan como: El paradigma del pedestal. Lo que resumo de la siguiente forma:

"Cuando la vergüenza y el temor afectan a un pastor o a una congregación, se distorsionan las intenciones de Dios, creando un 'Paradigma del Pedestal'. Esta malignidad sistémica se compone de dos elementos: primero, la iglesia se coloca inconscientemente en un pedestal, creyéndose excepcionalmente 'correcta' o bendecida; y segundo, se asume, aunque no formalmente, que el pastor es más que un simple ser humano, un líder espiritual 'por encima' de las luchas y fracasos comunes. Esta arrogancia es a menudo una tapadera para la vergüenza y el miedo profundamente arraigados."

Una cita que contrarresta directamente la idea de que cualquier ser humano (incluido un pastor) esté "por encima" de los demás o libre de luchas es: Santiago 5:17 (Nueva Versión Internacional - NVI) "Elías era un hombre con debilidades como las nuestras. Con fervor oró para que no lloviera, y durante tres años y medio no llovió sobre la tierra." Esta cita subraya que incluso los grandes siervos de Dios son fundamentalmente humanos, lo cual es un antídoto contra el "Paradigma del Pedestal" y la suposición de que el pastor no lucha o no fracasa.

Continuará…,

Recopilación y notas de Eloy A González. [10 de diciembre de 2025]

Tengo miedo de que, en el futuro, tengamos que pedir perdón por no hablar

 


Por: Iván Daniel Calás Navarro*

Tengo miedo de que la iglesia cubana sea como una parte de la iglesia alemana de los años 30 y 40 del siglo pasado… si no es que ya lo somos.

Tengo miedo de que callemos ante las injusticias y, lo que es peor, que callemos con la justificación de que es para que podamos predicar el Evangelio. Tengo miedo de que prediquemos al prójimo y no hagamos nada por el prójimo. Tengo miedo de que nuestras palabras —o, mejor dicho, Su Palabra— no sea conocida porque estemos en una burbuja… incluso sabiéndolo.

Tengo miedo de que nuestras oraciones cubran solo nuestras necesidades, pero, a tu derecha y a tu izquierda, hay otros que, como tú, necesitan agua, comida, corriente eléctrica, comunicación… libertad.

Tengo miedo de que, en el futuro, tengamos que pedir perdón por no hablar. Tengo miedo de que pequemos por callar. Tengo miedo de que no usemos la mente y la boca que Dios nos ha dado. Tengo miedo de que solo señalemos el pecado cuando nos convenga.

Tengo miedo de que no nos acordemos de los presos. Tengo miedo de que solo denunciemos cuando el “preso injustamente” es uno de los nuestros. Tengo miedo de que los viajes y los recursos sean más importantes que los principios. Tengo miedo de que pensemos que la neutralidad es la forma correcta.

Tengo miedo de que Dios me pregunté qué hice por el prójimo, o por mi tierra, cuando todo era un caos. ¿Qué le puedo responder?

¿Miedo? Ya lo estoy perdiendo. ¿Y tú?

Espera, me queda un miedo grande:

Tengo miedo… de que tengamos miedo.

*Facebook

diciembre 07, 2025

CUANDO UNA IGLESIA ES DISFUNCIONAL

 

En mi artículo anterior, “Una mirada despierta y atenta”, que por ahora solo aparece en Facebook, señalé que: “estar atentos y discernir las intenciones de los demás es necesario para no caer en trampas ni enredos. Es una decisión, ver aquello que el egoísmo se afana en ocultar, lo que el mundo enmascara y la necedad tiene por justo —tutelajes y ventajismos—, sin olvidar la voz que el corazón se empeña en mostrar”.

Hoy comparto esta información acerca de los síntomas de una iglesia disfuncional, un artículo resumido de Thom S. Rainer. Mi intención es desarrollar el concepto de un artículo que, se publicará en breve aquí, en el Blog Religión en Revolución, y que trata sobre los temas sin apartarse del término, “síndrome”, el término proviene del griego "syndromē," que significa "concurrir" o "juntos"). Esperen los artículos de: El síndrome del Pedestal y el Síndrome de Salomón , de próxima aparición. Hasta tanto aquí les dejo los síntomas de una iglesia disfuncional.

Síntomas de una Iglesia Disfuncional

El siguiente es un resumen de las ideas de Thom S. Rainer sobre las características de una congregación que se ha apartado de sus propósitos bíblicos esenciales, adoptando un tono de reflexión y llamado a la corrección.

Thom S. Rainer, en su análisis, define una iglesia disfuncional o enferma como aquella congregación que ha dejado de cumplir los propósitos bíblicos fundamentales para los que fue establecida. A pesar de que encontró numerosos ejemplos de esta realidad, identificó seis síntomas recurrentes que manifiestan que una iglesia no está funcionando conforme a la voluntad de Dios.

Seis síntomas de la Disfunción Espiritual

1.   Errores Teológicos Graves: La disfunción se evidencia cuando se niegan las verdades esenciales de la fe cristiana, como la exclusividad de la salvación que se obtiene solo por medio de Cristo Jesús.

2.   "Devoradora de Pastores": Es una congregación que de forma habitual y abrupta termina con la labor de sus líderes pastorales, presionándolos a marcharse. El tiempo de servicio de un pastor en estas iglesias es siempre breve, reflejando una inestabilidad crónica.

3.   Conflicto Grave Crónico: Si bien el conflicto es natural en cualquier grupo social, la iglesia enferma experimenta este a un nivel superior, manifestándose en frecuentes explosiones emocionales entre miembros y líderes, minando la paz de la congregación.

4.   Ausencia de Impacto Comunitario: El desconocimiento de la existencia de la iglesia por parte de los habitantes cercanos es un signo claro de que la congregación no está cumpliendo su llamado de ser luz y testimonio en su entorno inmediato.

5.   Disminución en una Comunidad Creciente: Un claro contraste entre la tasa de crecimiento de la comunidad local y la disminución en la asistencia de la iglesia es una señal de que esta no está alcanzando a los perdidos ni está siendo relevante en su contexto.

6.   "Propiedad Familiar": Ocurre cuando una sola familia, o una extensa, asume el control total, tomando todas las decisiones importantes. En este caso, la iglesia existe primordialmente para satisfacer las necesidades y el dominio de una familia en lugar de servir al Reino de Dios.

Rainer concluye señalando que la presencia de al menos tres de estos síntomas en una congregación es un diagnóstico de su enfermedad, si bien anuncia que está preparando un análisis de las posibles soluciones a este estado espiritual.

Fuentes: The Christian Post

Editado por: Protestante Digital 2014