noviembre 07, 2016

El Papa Francisco reafirma el camino izquierdista de su pontificado y se olvida del drama del pueblo cubano.

Francisco, movimientos “populares” y cheque en blanco
El papa Francisco reafirma el camino izquierdista de su pontificado, en momentos en que las izquierdas latinoamericanas están sufriendo una esplendorosa derrota. Francisco parece querer asumir un papel de líder revolucionario, intentando revitalizar a las izquierdas latinoamericanas que están cayendo en el mayor descrédito. Realmente, no se sabe a dónde Francisco pretende llegar con esa insistencia en apoyar a las izquierdas, comprometiendo seriamente el prestigio de su pontificado y causando decepción en incontables personas.  Al mismo tiempo, Francisco parece olvidarse del drama del pueblo cubano, esclavizado por 50 largos años de dictadura comunista.
Ayer sábado 5 de noviembre, en el Auditorio Pablo VI, en el Vaticano,  el papa Francisco, con un discurso laudatorio dirigido a agitadores sociales provenientes de más de 60 países, en los cinco continentes, concluyó el III Encuentro Mundial de los Movimientos Populares (ver al final el link con el discurso completo de Francisco).
¿Qué dirá el Santo Padre que vive el Roma que les están apaleando a sus palomas? 
A conocidos agitadores comuno-católicos como el brasileño João Pedro Stédile, del “movimiento sin tierra”, impulsor de la violencia en el agro brasileño  y al argentino Juan Grabois, del “movimiento de trabajadores excluidos”, incentivador de la violencia en las periferias de Buenos Aires, Francisco los ensalzó denominándolos “poetas sociales” y hasta “imitadores de Jesús”.
A continuación, el pontífice  les dio un cheque en blanco para promover la revolución social: “Hago mío ese grito de ustedes”, dijo textualmente.
Francisco, después de susurrar  una discreta salvedad - “tal vez no estemos de acuerdo en todo” - les sugirió dejar de lado las “bellas frases”  y los “nominalismos declaracionistas” para partir a la agitación contra los actuales sistemas socioeconómicos, a los que el pontífice calificó de “terroristas”. A continuación el pontífice convocó a los denominados “movimientos populares” a no aceptar y a no dejarse “desmovilizar” por  “implantes cosméticos” o “planes asistenciales”, a no dejarse “arriar como ganado” y a rechazar la “tentación del corsé”, que reduciría a los agitadores a quienes se dirigía a un papel de “actores secundarios”.
De una manera difícil de entender, el papa Francisco reafirma el camino izquierdista de su pontificado, en momentos en que las izquierdas latinoamericanas están sufriendo una esplendorosa derrota. Francisco parece querer asumir un papel de líder revolucionario, intentando revitalizar a las izquierdas latinoamericanas que están cayendo en el mayor descrédito. Realmente, no se sabe a dónde Francisco pretende llegar con esa insistencia en apoyar a las izquierdas, comprometiendo seriamente el prestigio de su pontificado y causando decepción en incontables católicos y no católicos.  Al mismo tiempo, Francisco parece olvidarse del drama del pueblo cubano, esclavizado por 50 largos años de dictadura comunista. 
Información relacionada:
Texto completo del discurso de Francisco en el III Encuentro Mundial de los Movimientos Populares