mayo 06, 2016

Música Cubana... ¿en la Iglesia?

Cuando los Pastores Adolfo Rodríguez y Noelia Pereira del ministerio Amor, Precio y Poder en Antón (Vertientes, Camagüey) me invitaron a dar la Campaña de Milagros, no pasó por mi mente que pudiese encontrarme con la Música Cubana... en la Iglesia.
No sé los años que hacía que no me acercaba a algo tan cubano como la tumbadora, el guayo de güira y las claves. Me fui acostumbrando a adorar a Dios con música foránea y olvidé la voz de mis raíces.
Alabanza DC, grupo musical bautista que interpreta
 musica cristiana
con ritmos de la musica pupular cubana
en su presentacion en los EE.UU
 Observen que incluye maracas, bongo y tumbadoras.
Pero lo que más me impactó no fue la congregación que alabó sin miedos, sin restricciones y con las canciones que todos conocemos adaptadas al ritmo de la percusión autóctona. Ni la poderosa adoración celestial con sabor a rumba.
Lo que cautivó mi mente fue un hombre de 63 años, llamado Rolando Rodríguez Almaguer que detrás de la tumbadora me hacía recordar al Rey David danzando desenfrenadamente ante la presencia de Dios.
Tanto ímpetu le impregnaba a sus movimientos musicales que sus manos revoloteaban seguras y precisas como un zunzún.
Cuando terminamos acepté la invitación a visitar su humilde casa; compartimos el abundante café guajiro (cosechado por él) y conversé con su esposa Ana Elva (18 años de casados). Me hablaron de sus victorias ministeriales como mentores.
Finalmente hice la pregunta: ¿y la tumbadora? Allí me contó que siempre tuvo inquietudes musicales y llegó, de joven, a dominar (empírico) el tres.
He tenido fuerte oposición con la tumbadora... Yo venía a llorar aquí cuando, en la Pentecostal, me la quitaron. Según su criterio porque no aceptan mi "toque" que "repica” y "maromea".
Pero yo sé que no es sólo eso. La raíz se mete en el miedo de usar lo que el diablo usa; pero ese sonido cubano no es creación del diablo sino de Dios. No temamos usar para alabar a Dios, lo que Él creó, aunque el diablo lo haya robado.
Con cierta alegría el pequeño valiente, blanco y cargado de años, me confesó que el reconocimiento que yo hice de su ministerio delante de la congregación sirvió para callar muchas voces que todavía murmuran.
Termino esta crónica con una frase muy suya, pero que parecería tomada del Rey David, con respecto a la pasión: Me gusta vivir lo que hago para Dios.
*Editor del  Semanario digital “Fuego y Dinámica”. Movimiento apostólico en Cuba. E-mail: ricardoynidiana@nauta.cu