octubre 22, 2013

Hace mucho tiempo, casi lo había olvidado, que los problemas entre hermanos se pueden dirimir sin dañarnos ni arruinar a la Iglesia.

21 de octubre de 2013
Pr. Manuel Alberto Morejón Soler.
Ap. Carlos A Montoya Palomino.
Distinguidos hermanos:
No puedo pasar por alto las circunstancias y solución que ha tenido el diferendo del cual ustedes fueron parte y que el Blog de Religión en Revolución dio a conocer.
Es desafortunado que informaciones como esas tengamos que darla a conocer…, ese es también el precio de la pasión por la libertad de expresión que tanto valoramos y exigimos en nuestro atribulado país. Pero dar a conocer una información, permitir el derecho de réplica y admitir que el libre juego de ideas en valido, aun en el desempeño de la Iglesia,  es algo que tenemos que asumir; es parte de una sociedad participativa.
Pero más que esto..., ustedes han dado una lección de dedicación, apego a la verdad y humildad manifiesta. Esta carta de perdón..., que no es otra cosa, y la aceptación por parte del hermano Morejón Soler y la consabida conformidad del hermano Montoya demuestra lo necesario que es solucionar cualquier desacuerdo en el mejor espíritu cristiano y con apego a la Palabra.
Hace mucho tiempo, casi lo había olvidado,  que los problemas entre hermanos se pueden dirimir sin dañarnos ni arruinar a la Iglesia. He tratado de recordar algo así en los últimos tiempos aquí y allá y no he encontrado asidero en mi memoria. ¡Qué bueno es ver a hermanos  que apelan a la reconciliación y el noble hacer!
Algo como este ejemplo nos  enseña que no todo es contienda.
Dios les bendiga a ambos y les proporcione el cuidado y la consagración necesaria en sus faenas en la Fe.
Saludos,
Editor del  Blog Religión en Revolución.