abril 27, 2013

Una oficina que sobra, y que nunca debió estar.

Por: Pr. Mario F Lleonart Barroso.*
Yo, el presbítero Mario Félix Lleonart Barroso, pastor de la iglesia Bautista Eben Ezer en el poblado de Taguayabón, Cuba, me veo en la penosa y extrema necesidad de condenar ante el mundo hasta donde llegan los descalabros de la manipulación y chantaje de la denominada Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba hacia mi persona, familia y ministerios; al menos para que estos no ocurran impunemente:
Pr. Mario F Lleonart Barroso
- Desde mediados de 2009 dicha Oficina acosa a los líderes de la Asociación Convención Bautista de Cuba Occidental para que tomen medidas en contra de mi persona y ministerios. Estos líderes constantemente son llamados a dicha Oficina para recibir regaños y presiones por no interferir en mi ministerio pastoral, ni en las decisiones como iglesia autónoma que es la nuestra, pero asociada a dicha Convención Bautista, como es propio de la doctrina y práctica eclesial de nuestras iglesias en las que esta Oficina política del Comité Central intenta interferir a toda costa violando nuestro principio fundamental de separación Iglesia-Estado.
-En enero 2010 esta Oficina utilizó sus redes y voceros para interferir mi traslado como pastor de la iglesia en Taguayabón a la iglesia bautista en Bejucal, entonces provincia Habana, ahora Mayabeque. Según el vocero que utilizaron para comunicarse con el pastor Iván Elio García Muñoz quien me invitaba con el apoyo de esta congregación a ser su copastor: «En Taguayabón se le ha tolerado, pero no lo harán en Bejucal». Lo cual constituyó toda una amenaza e intimidación al libre ejercicio de la libertad religiosa a la iglesia bautista en Bejucal. Ante esta coacción yo mismo dirigí carta de agradecimiento a dicha iglesia por tenerme en cuenta pero respondí que ante las amenazas referidas yo rehusaba a su invitación para evitarles las presiones anunciadas.
A la derecha el Pastor Lleonart Barroso participa en el funeral del disidente asesinado Juan Wilfredo Soto.
- Desde 2007 mi esposa Yoaxis  Marcheco y yo fungimos también como profesores adjuntos del Seminario Teológico Bautista «Luis Manuel González Peña» de la iglesia Bautista «La Trinidad» de la ciudad de Santa Clara.  A esto también se opone la magnánima Oficina, y no solo lo ha dado a conocer verbalmente, sino que lo evidencia mediante la inoperatividad de la  cuenta bancaria de esta como cliente No. 287 en el Banco Financiero Internacional (BFI). Se trata de la cuenta en divisas de alrededor de 27000 USD que permanecen inaccesibles bajo el No. de cuenta 030000000028738. Por supuesto, aquí las sanciones políticas también son compartidas con el Reverendo Homero Carbonell, rector de este Seminario, y quien por más de veinte años fuera pastor de dicha iglesia, y también contra su familia que comparte sus ministerios; históricamente ellos también han sido objeto de presiones que ya en su momento denunció el Rev. Homero al jubilarse el 31 de octubre de 2011 mediante su «Carta abierta a quienes aman a nuestro Señor Jesucristo».
- En diciembre de 2012 por presiones de esta Oficina la vicepresidente del Consejo de Iglesias de Cuba en Villa Clara me excluyó de los equipos de capellanía que fueron organizados en ese mes para visitar las principales prisiones en Villa Clara, a pesar de mi participación activa desde el principio en el curso que desde dos años antes se impartía para tales efectos. Contradictoriamente fueron incluidas personas no matriculadas en dicho curso pero que al parecer poseían una cualidad que yo no tengo: la de ser Personal Confiable para la Oficina.
A la derecha carteles de denuncia del Pastor Lleonart Barroso cuando estaba bajo arresto domiciliario.
- En el último año mi esposa Yoaxis Marcheco y yo participamos de un curso de nivelación como aspirantes a un doctorado en teología (PhD) ofrecido por el Instituto Teológico FIET en colaboración con la FTS de Londrina. Es primera vez en la pobre historia de la educación teológica en Cuba que un grupo de personas puede realizar un doctorado sin tener que salir del país, es una vergüenza que a estas alturas de la historia esta sea la primera experiencia, y peor aún, que haya por ello que dar una palabra de agradecimiento, como se intentará hacer a la pretendida «omnipresente» Oficina en culto de apertura el próximo 9 de junio. Aunque desde el comienzo sabíamos que el participar de la nivelación era obligatorio y se consideraba parte del proceso, pero que no implicaba la aceptación en el programa doctoral, nos llama la atención que a pesar de cumplir con todos los requisitos exigidos, y poseer los currículos mínimos necesarios, las únicas personas de entre quienes asistieron desde el principio a los encuentros, que fueron rechazadas, fuimos mi esposa y yo. Para nosotros la evidente discriminación ha sido por motivos políticos y no tenemos que ser adivinos para saber que esta Oficina que en materia religiosa todo lo pretende dirimir en Cuba se encuentra detrás de la infeliz decisión. Claramente se percibe la manipulación a hermanos nuestros que han tenido que escoger entre nosotros o la materialización de este ansiado proyecto, que supuesto en el orden personal no deseamos sea sacrificado por nuestra causa.
- Los miembros de nuestra iglesia son víctimas de proceso constante de presiones, intimidaciones, chantajes, coacciones e incluso reclutamientos en medio de una guerra fría y psicológica cuyo objetivo final sería mi ansiada renuncia o revocación como pastor. Esto demuestra el doble rasero de este régimen cuyos agentes, en detención arbitraria que se me realizó el miércoles 12 de octubre de 2011, y en su afán de presionarme para que firmase un Acta de Advertencia, a lo cual por supuesto no accedí, me conminaban a que me concentrara en mi actividad pastoral y dejase a un lado mis preocupaciones sociales, cual si estas no fuesen dos caras de la misma moneda. Lo triste es que en la práctica son estos mismos agentes, amparados por la nunca mal ponderada Oficina política en La Habana, quienes dificultan y entorpecen todo lo que intento realizar en mi comunidad, en las bases. 
- Pero el colmo de los colmos que como pastor me veo en la penosa decisión de denunciar, es que dicha Oficina, no satisfecha con esta sucia política de interferencia constante a mi trabajo pastoral, que por demás todavía no ha dado el resultado esperado, aprovechando su poder de otorgar o rechazar permisos, extender o retirar privilegios, en extrema crueldad, y en la imperdonable postura de «echar a pelear a los creyentes»,  para interferir en nuestra misión evangelizadora para con el pueblo (Juan 17.21), ha extendido permisos y privilegios a otra congregación «evangélica» para que, en una primera fase, prohibiera a sus fieles cualquier tipo de relación no solo conmigo o mi familia, sino para con cualquier miembro de nuestra iglesia; se les prohibió invitarnos a sus actividades, o asistir a las que nosotros cordialmente les invitábamos. Tras esta postura discriminatoria y segregativa para con los hermanos, dignas de las palabras de la Segunda Epístola del apóstol Juan (versos 9-10) referidas al liderazgo tiránico de Diótrefes; lo más triste es que esta congregación con privilegios que no resultan difíciles de advertir para nuestra comunidad y todo el mundo sabe a costa de, ha pasado a una fase más triste que consiste en priorizar por encima de una evangelización para la que existe terreno más que suficiente en nuestro pueblo («La mies es mucha pero los obreros pocos»), un proselitismo agresivo y sin disimulo evidentemente dirigido a los miembros de nuestra iglesia local con el objetivo de captar a cuanto hermano nuestro pueda (que en el argot evangélico cubano se conoce como «pescar en vivero ajeno»), sin tener en cuenta ni la más mínima regla de ética,  y en lo cual tristemente ya han cosechado algunos frutos.
Algún día se escribirá la historia de esta triste etapa del cristianismo en Cuba, en el cual nuestro caso lamentablemente no constituye una excepción, y será fuerte descubrir datos y hechos que dejarán pasmados a los más escépticos. Entonces tal vez se sabrá cuánto daño ocasionó esta Oficina, que sobra, y que nuca debió estar, a la iglesia en Cuba, «si bien sus puertas no prevalecerán contra ella».  Entre tanto cuento con lo más preciado, ese Dios quien es mi ayuda y fortaleza y el cual me es también testigo de estas breves denuncias que solo constituyen un punto en la cúpula del iceberg que son las violaciones de la libertad religiosa en Cuba.
*Pastor de las iglesias bautistas en las comunidades de Taguayabón y de Rosalía, en Villa Clara. Profesor de Nuevo Testamento en el Seminario Teológico Bautista Luis Manuel González Peña. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de la Habana y Master en Teología por el Seminario Evangélico Los Pinos Nuevos y por la Facultad Latinoamericana de Estudios Teológicos (FLET, hoy Laurel University). Colabora con el Blog Religión en Revolución. Su mensaje profético ante el gobierno es ejercido desde su Blog personal http://www.cubanoconfesante.com y desde su cuenta twitter @maritovoz