noviembre 01, 2012

Templos y casas del movimiento apostólico en Santiago de Cuba destruidos por el huracán Sandy.

Lo que el viento se llevó.
Jesús dijo a sus discípulos que en el Mundo tendríamos aflicción; desde que nací, la vida no me ha sido nada fácil, desde niño tuve que crecerme para salir adelante en la vida, aprendí a buscarme la vida, he atravesado momentos difíciles, hambre, necesidades de todo tipo, desnudes, soledad, despojo, enfermedades, traición de todo tipo, pero nunca había batallado con la muerte como el 24 de Octubre de este 2012.
Producto del pecado de mi Nación, el cual llegó a la presencia de Dios, nuestro Señor y Gran Rey permitió que nuestra Ciudad y sus alrededores, como parte de Holguín y sus habitantes sintiéramos de muy cerca la furia y el odio de los demonios y la inclemencia del tiempo; solo bastaron unas tres horas para que toda la provincia de Santiago de Cuba fuera destruida. Según las informaciones del Instituto de Meteorología, Sandi era una tormenta tropical que entraría a Cuba siendo un Huracán categoría uno, nuestra casa, pudimos mejorarla y creímos que soportaría este fenómeno, pero para nuestra sorpresa, el Estado quito el fluido eléctrico y quedamos expuestos a la tragedia, a las 12 de la noche ya la lluvia y el viento estaban arrasando con todo lo que encontraba en el camino, el viento aumentaba cada vez más y entendimos que nuestras vidas corrían peligro en aquel lugar, a la llamada del Apóstol Mario Jorge Travieso (Mayin), ya estábamos listos para salir, pero el viento no lo permitía, Dios permitió que se suavizara por un instante y entonces salimos.
El hermano que estaba de guardia esa noche cargo a una de mis niñas y yo la otra, junto a Ester, la primogénita con mi esposa y mi esposa salimos, ya de camino, temblando pero confiados en Dios, pudimos ver como todo era destruido, todo caía al piso y muchas cosas volaban, corrimos casi un kilómetros hasta la casa de unos hijos espirituales, cerca de la parada del Bus, hicimos varias paradas en el camino para preservar la vida. Al llegar, yo y el custodio tuvimos que volver, ya que en casa quedaba su hijo de unos 12 años y Xiomara, la hermana que nos ayuda en casa, la cual no quiso irse con mi familia para acompañarme en casa a pasar el ciclón, cuando llegamos a las 12 y algo de la noche, entonces fue cuando Sandi dijo aquí estoy yo, el viento sostenido y sus rachas arremetieron contra nosotros con toda su furia.
Caímos de rodillas, nos encomendamos a Dios, luego tratamos de asegurar la casa y todo lo que se podía, nos refugiamos en un lugar de la casa el cual creímos seguro, en la sala, cuando esta comenzó a sufrir la furia del huracán y el techo comenzó a zafarse, corrimos a la cocina, pero a los minutos todo dentro comenzó a sacudirse y tuvimos que correr al cuarto de la niña, al instante todo comenzó a caer, la cocina se la llevo el viento, el techo de la sala y de mi cuarto también comenzó a desprenderse, el cuarto de las niñas donde estábamos, las paredes comenzaron a temblar y a caer pedazos de ladrillos y el techo se sacudía también, ahí sentimos como todo nuestro templo se desplomo, ya no teníamos donde refugiarnos, no podíamos salir porque ya a esa hora de la noche, 2:00am aproximadamente el viento soplaba a unos 230 km por hora, sabiendo que al estar a unos 7 km de frente al mar, y no tener nada que aguantara el viento, comenzamos a entender que podíamos morir.
Di un salto del closet donde estábamos metidos y le dije al custodio que amarraríamos el techo, que no permitiría que el viento se lo llevara, mis niñas no podían ver lo suyo una vez más destruido, ya temblando de frio, sin mucha esperanza de vida clame a Jesús y al terminar de amarrar el techo nos colgamos del mismo sujetándolo con nuestras manos para hacerle fuerza hacia abajo, clamando, así estuvimos hasta las 4:00 de la mañana que el viento comenzó a ceder, suspirando fuertemente, y tragándome las lágrimas y reprimiendo los sentimientos para que mis hijos allí no desmallaran en la fe, comenzamos a cobrar nuevamente el sentido de la vida y la esperanza.
Temblando, sin casi aliento en mí, sin fuerzas, furioso con las tinieblas, con todos mis  sentimientos afectados, pero agradecido a Dios por preservarnos la vida, quede sentado dentro del closet de mis hijas hablando con el Rey Jesús y dándole las gracias por preservarnos la vida, y sin poder casi ni hablar al amanecer solo decía mientras mis ojos se cerraban, JESÚS GRACIAS POR NO OLVIDARTE DE NOSOTROS. Ya al amanecer, hermanos llegaban para ver como estábamos, los vecinos lloraban, al salir del cuarto y ver todo destruido, el templo caído, todo el vecindario hecho pedazos, mis vecinos sin casa en pie, entre en una agonía que me derrumbo, nunca antes había llorado así por la condición de los hombres ni por mi ciudad, por un momento los hechos me turbaron, no entendía lo que estaba pasando, y fue cuando mis vecinos me miraban y gritaban con los brazos abiertos diciendo, PASTOOOOOR, no sabía que decir, con rostro firme, aunque muriéndome por dentro trate de estimularles la fe en Dios, pero todos estaban en pánico.
Cada vez que pensaba en la llegada de mi esposa y mis hijas a casa gemía a Dios, PADRE, NO PUEDO CON ESTO, AYUDAME, QUE TU PUEBLO Y MI FAMILIA NO PIERDA LA FE Y LA FUERZA, vi a mi esposa entrar y llorar como una niña, no por la perdida, sino por el pueblo que se esforzó para levantar lo que teníamos y ahora se perdía por segunda vez, oramos y les dije a todos, AHORA, DIOS NOS HARÁ ENTRAR EN LA EXELENCIA. Todos cobraron fuerzas y comenzaron a limpiar todo, pero yo estaba a punto de derrumbarme, fue cuando entendí que debía entrar a solas con Dios, visite a mi mamá, mi hija mayor Susana y mi nieto, al ver que estaban bien, regrese y me encerré con Dios, pude dormir, orar, pero no fue hasta la mañana del otro día que Dios me hablo con palabras muy suave pero firmes y sentí que entro en mi al poder del altísimo y grite, NO TEMO A NADA NI A NADIE, Y MI DIOS ES FIEL, NUNCA FALLA (Continuará)
Las fotos fueron enviadas por el Ap. Toledano y corresponden al Templo y a su casa habitacion.
*Dirige la congregación de la Iglesia Emmanuel  en la Ciudad de Santiago de Cuba, uno de los más prominentes líderes de las cerca de 20 redes del Movimiento Apostólico Internacional en Cuba.