marzo 26, 2012

Para leer antes de la Misa en la Plaza de la Revolución el miércoles.

Es día domingo 25 de marzo y han pasado las cinco de una tarde hermosa y fresca, he dejado a mis amigos y voy en trayecto a la Habana pero de pronto me doy cuenta que voy a cruzar frente a la plaza de la involución, perdón, revolución es como se escribe, pero en realidad y para hacer justicia debía ser DEVULUCION, ALLI han colocado el arca del pacto al frente del Martí abochornado, perdón, cometo muchos errores al traducir las lenguas de las dictaduras, debe decirse arrodillado o humillado, más abajo y delante han ubicado el circo romano, me asusto, me estremezco y giro el timón hacia cualquier lado, no quiero ni siquiera cruzar frente a la plaza donde la multitud amaestrada en solo unas horas, pedirá en una acción repetitiva y absurda, suelten a Barrabas y Crucifiquen, Krucifiquen, Grurcifiquen, crusifiquen, grusifiqem. Ya lo han venido haciendo desde hace décadas pero lo harán una vez más, ahora con el consentimiento papal, que digo? más que consentimiento, el papa pondrá el dedo hacia arriba o hacia abajo, cualquier posición es igual: ya el Cristo está sangrando y el vinagre tocando sus labios, pero hoy no muere, sigue respirando, viviendo ahogándose en el sacrílego acto de bendecir maldiciones, quien tenga oídos escuche, quien tenga ojos vea, quien tenga lengua santa defienda con ella al samaritano y de una palabra de amor a su prójimo antes que llueva fuego del cielo y consuma a esta Sodoma abanderada. Podrán engañar al papa, pero a Dios jamás. Deu 32:15 Y engrosó Jesurún ([el recto]), y tiró coces; te engordaste, te engrosaste, te cubriste; y dejó al Dios que le hizo, y menospreció al Fuerte de su salud.
Fuente: Dekaisone