agosto 11, 2011

MUERTE Y BUROCRACIA.

Conmocionado por la muerte de mi amigo Juan Wilfredo Soto García, el Estudiante; con la imagen fresca todavía de aquel bicitaxi que se alejó con mi amigo para siempre; resonándome aún sus palabras que en aquel momento no calculé tan literales de: -Me han matado-; con el efecto mediático no planeado de aquel tweet que envié mitigando mi impotencia y que allí está en @maritovoz, 5 de mayo, 11.55 am; sacudido por la tristeza de sus dos jóvenes hijos; rodeado del dolor de sus hermanos de lucha pacífica; impresionado por la frialdad y crueldad del régimen homicida; asombrado de tanta desidia, manipulaciones y chantajes; sin confianza en instituciones fantoches de justicia; pero ávido de hacer algo; y en homenaje al menos por cumplirse un mes entonces de su muerte; acompañado del pastor Ricardo Santiago Medina Salabarría, doliente desde los ´90 de un tío, santaclareño también, incluido en la larga lista de los asesinados; me trasladé hasta La Habana y el 8 de junio entregué carta -publicada entonces en http://www.cubanoconfesante.com/ y en otros diversos medios- dirigida a la Fiscalía General de la República.
Debo reconocer que ya no esperábamos, ni Ricardo ni yo, respuesta alguna; pero en el día de ayer me sorprendí doblemente. Primero porque no esperaba nada. Segundo, por la frialdad burocrática de la respuesta a mi alarmada solicitud de investigación ante una muerte violenta: el modelo usual para “contestar” la mayor parte de las solicitudes, solamente con las rayas para llenar la fecha (emborronada por cierto), para mi nombre y dirección, para el número de referencia en el archivo, y para el nombre de la provincia a la que me “pelotearon”. ¡Cual si estuvieran respondiendo el trámite de una olla eléctrica de su ridícula “Revolución energética”!
Pero debo admitir que no ha sido esta la respuesta que más me ha pasmado, repito que ya ni siquiera la esperaba. Han sido las golpizas que no cesan, ahora en alarmante grado al Oriente del país y que hoy en entrevista radial muy atinadamente mi muy apreciado amigo, el pastor católico José Conrado, ha calificado de barbarie. Palma Soriano, Palmarito de Cauto, Moa, Gibara, Caimanera, son ejemplos recientes de la respuesta del régimen a mi solicitud: más violencia, más endurecimiento, más desfachatez, más indolencia… que me hacen preguntarme ¿quién será la próxima o el próximo Juan Wilfredo?
Pero a pesar de todo, todavía me sostiene la bienaventuranza del Sermón del Monte que me alienta: "Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos serán saciados".
Las fotos del autor corresponden a la respuesta dada por la Fiscalía de la Republica a la demanda para que se realizara una investigación de la muerte de Juan Wilfredo Soto.
 *Pastor de las iglesias bautistas en las comunidades de Taguayabón y de Rosalía, en Villa Clara. Profesor de Nuevo Testamento en el Seminario Teológico Bautista Luis Manuel González Peña. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de la Habana y Master en Teología por el Seminario Evangélico Los Pinos Nuevos y por la Facultad Latinoamericana de Estudios Teológicos (FLET, hoy Laurel University). Colabora con el Blog Religión en Revolución. Su mensaje profético ante el gobierno es ejercido desde su Blog personal http://www.cubanoconfesante.com y desde su cuenta twitter @maritovoz