julio 28, 2011

El auge de las religiones en Cuba: una derrota asimilada por el castrismo.

El crecimiento de todas de las agrupaciones religiosas en Cuba es realidad innegable que el régimen cubano no tuvo más remedio que admitir. Su política abierta de represión entre los ´60 y los ´80 contra todas las religiones y sectas dio un resultado contrario al esperado. El balance de tres décadas de hostilidad no fue otro que el gran avivamiento de los ´90.
Aún los grupos más reprimidos consiguieron sus índices más altos de crecimiento, como el caso paradigmático de los Testigos de Jehová. Todo el mundo concuerda en que fue este el grupo religioso más represaliado. En las Unidades Militares de Apoyo a la Producción (UMAP) fueron los que más sufrieron, en 1974 les fue retirado el reconocimiento oficial que habían obtenido apenas en 1958, sus propiedades fueron decomisadas y se les dedicó una monografía ponzoñosa que circuló, sin derecho a réplica, bajo el título de «La verdad sobre la secta Testigos de Jehová». Aún cuando hasta el presente a esta agrupación no le ha sido devuelto su retirado derecho legal en el Registro de Asociaciones, y lo único que se le ha concedido es el uso de los locales donde radica su sede nacional, esta parece ser precisamente la agrupación de crecimiento más exponencial, a fines de los ´90 se declaraban en 80 000, su más reciente anuario informa que hoy son 92834 con un total de 3778 bautizados en 2010 y 1254 congregaciones. Y todo esto a pesar de que para realizar su trabajo no cuentan con más recurso que la predicación de puerta en puerta.
El régimen fue el primero en reconocer el triunfo de las religiones sobre el sistema ateo e irreligioso. Esto se demuestra con hechos irrefutables, que expresan a la vez un cambio astuto de política:
• Según acuerdo del IV Congreso del PCC en 1991 se eliminan los impedimentos en sus estatutos para posibilitar el ingreso de creyentes «con condiciones para ello». Nunca se ha comprendido muy bien, ni por los propios comunistas, ni por los creyentes, cómo es posible que alguien pueda adoptar a la vez dos posiciones francamente excluyentes ideológicamente. Lo que está claro es que tal medida facilitó la penetración de las iglesias, e influenció en su práctica y doctrina. Si se hubiese sido consecuente, más allá de un cambio de estatutos, el Partido necesitaba que le cambiasen hasta el nombre. Lo ideal hubiese sido que el partido comunista siguiese siendo comunista, sin enmascaramientos, pero que se permitiera la existencia de otros partidos al cual los creyentes que lo quisiesen pudiesen adscribirse u organizarse.
• Una reforma constitucional en 1992 para declarar el carácter laico del Estado quedando explicita la no discriminación por creencias religiosas. Constituye una derrota rotunda para el castrismo obligado a tener que asimilar la diversidad de creencias que un día se propuso destruir, aún cuando en la práctica cotidiana esta discriminación haya continuado latente en diversas facetas de la vida. Fue un cambio de imagen insoslayable para el régimen, pero dio paso a modos más sutiles de manipulación.
• La visita del Papa a Cuba del 21 al 26 de enero de 1998. Esta visita rebasó los marcos de la iglesia católica para representar el triunfo de las creencias sobre el ateísmo, por lo que simbolizaban por un lado el Papa y por el otro el régimen, pero lamentablemente generó compromisos lacerantes que comenzaron por la propia iglesia católica.
Luego de la explosión religiosa de los ´90 las estadísticas de casi todas las agrupaciones religiosas se han mantenido en crecimiento, aún cuando no podamos hablar de un boom como el que representó un viraje como aquel. El régimen cubano manifiesta que la persecución religiosa que desató abiertamente entre los ´60 y los ´80 constituye una página ya volteada, aún cuando emite todavía justificaciones al respecto y carga parte importante de la responsabilidad en las propias iglesias que ultrajó. Lo que sucede en la práctica es que lo que ayer el régimen no pudo destruir hoy lo pretende controlar con procedimientos que no han dejado de darle resultados. Recuérdese que ha sido así a lo largo de la historia, lo que el Imperio Romano, por ejemplo, no pudo destruir con sus persecuciones, logró manipularlo con la denominada cristianización de Constantino.
*Pastor de las iglesias bautistas en las comunidades de Taguayabón y de Rosalía, en Villa Clara. Profesor de Nuevo Testamento en el Seminario Teológico Bautista Luis Manuel González Peña. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de la Habana y Master en Teología por el Seminario Evangélico Los Pinos Nuevos y por la Facultad Latinoamericana de Estudios Teológicos (FLET, hoy Laurel University). Su mensaje profético ante el gobierno es ejercido desde su blog personal http://www.cubanoconfesante.com/ y desde su cuenta twitter @maritovoz.