febrero 20, 2011

Musulmanes en Cuba.

LA HABANA, Cuba, febrero del 2011 – Jamás había conocido a un musulmán y ayer me encontré con uno, mi viejo amigo Neolbys, recién convertido a esta religión, la más numerosa del mundo. Según Osservatore Romano, por intermedio de monseñor Vittorio Formentini, editor del Anuario Pontificio 2008, los católicos alcanzan el 17,4 por ciento de la población mundial, mientras que los musulmanes andan por el 19,2.
Noelbys vestía elegantemente, con un gorro blanco en la cabeza, barba, sin bigotes, y como siempre, cargaba en la mochila sus libros de cuentos, mecanografiados en su vieja Remington.
Me contó de su conversión al Islam, dijo de memoria versículos del Corán, dijo que Alá era el Dios verdadero, que la Biblia tenía tantas contradicciones y revisiones que era poco creíble. Me habló del profeta Mahoma, del evangelio de Bernabé ignorado por el catolicismo, del creciente número de fieles que se unía a diario a esta religión en Cuba, y la persecución que sufrían por parte de la policía política, porque un musulmán no tiene miedo a nada y con ellos no hay medias tintas.
Según Neolbys, los musulmanes están divididos por jerarquías. Primero los sabios, luego los imanes, después los fieles y por último los recién convertidos. Deben orar cinco veces al día, y pensar en Dios las veinticuatros horas. No son violentos como muchos dicen; no todos son fundamentalistas.
Su grupo ha realizado varias marchas por la calle 23 y la Avenida de los Presidentes. Su casa ha sido registrada en varias ocasiones, lo han detenido junto a otros jóvenes, que como él, abrazan el islamismo. Tienen un blog y una revista que editan rústicamente.
Le pregunté qué sabía de los paquistaníes rebelados en Matanzas. Narró que se debió a problemas relaciones con sus hábitos de vida y la alimentación. Los musulmanes tienen que cocinarse su comida y rezar las cinco veces establecidas, en el lugar que los sorprenda la hora del rezo. Eso era parte del convenio con Paquistán, que fue incumplido por la parte cubana, por eso se rebelaron. Para dividirlos los repartieron por todo el país y ahora es peor, predican en cada provincia.
Según Neolbys, en Cuba se persigue a los musulmanes también por razones económicas, ya que no pueden comer carne de cerdo, ni ingerir bebidas alcohólicas, dos fuentes de ingresos para el gobierno. Además, los musulmanes no pueden pertenecer a ninguna organización política. Mencionó los sucesos de Túnez y Egipto como pruebas de dictaduras derrocadas cuando los fieles se lanzan a las calles y gritan: ¡Hasta aquí!
*Frank Correa, Guantánamo, 1963. Narrador, poeta y periodista independiente. Ha ganado los concursos de cuento Regino E. Boti, Ernest Hemingway y Tomás Savigñón, todos en 1991. Ha publicado el libro de cuentos "La elección".
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Aquí les dejo un Video del Ramadán en Cuba, esto en el 2010