abril 29, 2010

Preguntas al Arzobispo de La Habana.

Preguntas que faltan a la entrevista al Arzobispo de La Habana, Cardenal Jaime Ortega.
Ciudad de la Habana, Cuba, abril del 2010 (http://www.cihpress.com/). —Como católico y cubano he escrito reiterados comentarios sobre la posición de la Iglesia respecto a la dictadura en Cuba que, en síntesis, juzgo de dependencia y colaboración, fingirla ciega, sorda y muda ante los males del pueblo, centrándose en estrechos intereses del clero, como donativos extranjeros, viajes al extranjero y permisos y materiales para reparar templos; en posición idéntica o subordinada a la política española de no hacer en espera de un diálogo que jamás llega.
En momentos de inmensa crisis nacional, cuando el Estado arresta a las Damas de Blanco por no acatar su prohibición a asistir a misa, y saboteó con altavoces una misa dominical en Banes el 11 de abril, Monseñor opina sin protestar de los atropellos y se esfuerza por poner en el mismo plano a víctimas y a victimarios. No en una posición de centro - que podría ser respetable - sino en un nadar entre dos aguas, pero favorable al Poder. Salomón corta al niño en dos, da un pedazo a cada mujer y disculpa a la secuestradora.
Si es indigno guardar silencio ante los atropellos y la opresión, peor es este hablar sin decir nada o dando la razón a ambas partes y glorificando como misión de la Iglesia a la inacción; contra el mandato de Jesucristo:"Sea el sí, sí y el no, no, que lo que de esto pasa, del maligno (o del mal) procede."
Preguntas que me gustaría respondiera el Arzobispo Cardenal, aunque reconozco que no puedo evitar "tratarlo como testigo hostil", son:
¿Monseñor, aunque el periodista Orlando Márquez tiene todo el derecho del mundo a entrevistarlo, y Ud. a darle entrevistas a quien desee, tengo entendido que Márquez es empleado del Arzobispado, es decir, de Ud., lo cual podría crearle conflicto al preguntarle sobre temas escabrosos por los que Ud. ha sido muy criticado desde 1998 (perdonen los dos, pero creo que le preguntó como quien lanza la pelota a un niñito)? ¿Por qué no convocó a toda la prensa? ¿Por qué no hizo su declaración Ud. sólo? Aun está a tiempo de que no parezca como las entrevistas que se hacía a sí mismo Fidel Castro:
¿Convocaría a la Prensa para aclarar las partes confusas de sus declaraciones?
Monseñor, el mal llamado bloqueo o embargo ya prácticamente no existe, puesto que Cuba compra muchos productos en los E.E.U.U. y se abastece allí de casi todos sus alimentos; yo también creo que debe cesar. Pero ¿cree Ud. que es causa de los actuales problemas económicos de Cuba? ¿Cuál considera la causa principal de la crisis cubana? ¿"El bloqueo" o las causas políticas internas? ¿Cree que el Gobierno dejará de violar los derechos humanos si le quitan "el bloqueo" sin esa condición? En desacuerdo Ud. con esa medida ¿desaprueba en Cuba la práctica internacional, aplicada con Sudáfrica e Israel, de sancionar a los gobiernos violadores de los derechos humanos? ¿Propone otro tipo de medida para lograr que el Gobierno respete los derechos elementales o cree que debe dejarse a la voluntad de éste?
Monseñor, Ud. censura, en todo su derecho, la gestión del presidente de los E.E.U.U., Barack Obama respecto a Cuba. ¿No tiene objeciones que hacer a la política del general Raúl Castro respecto a E.E.U.U. y respecto a Cuba? ¿No debiera exponerlas para aconsejar así al Gobierno, puesto que le pide haga reformas? ¿Por qué no le dice cuales cree Ud. que necesita? (Para no parecerse al chiste del americano que dijo que podía ver al presidente de los E.E.U.U. y decirle en su cara todo lo que él pensaba del presidente de los E.E.U.U. y el cubano le respondió con gran gallardía: "Pues yo también puedo ver a Fidel Castro y decirle en su cara todo lo que pienso sobre el presidente de los E.E.U.U.")
Monseñor, respecto a los huelguistas de hambre y el caso de Orlando Zapata que no murió, lo mataron con negarle el trato digno que exigía, y el posterior incremento de la represión, su entrevistador afirma:"el gobierno cubano responde con firmeza" y Ud. le responde: "Esta fuerte campaña mediática contribuye a exacerbar aun más la crisis/…/ es una violencia mediática a la cual el gobierno cubano responde con su modo propio". Monseñor, la firmeza es una virtud y "modo propio" es no decir nada, ¿qué quisieron decir? ¿No le parece demasiado eufemístico para acciones gubernamentales que torturan, ocasionan la muerte y escandalizan a la opinión?
Monseñor, Ud. insiste en que la Iglesia no puede tomar partido. ¿Calificar las denuncias de los atropellos de la dictadura como "violencia mediática", "propósitos desestabilizadores", de la que ésta se "defiende" y calificar los arrestos arbitrarios e insultos y golpes a las Damas de Blanco y la tozudez de no liberar a los presos de conciencia, aunque muera Fariñas, como "firmeza" y "modo propio" ¿no es una toma de partido a favor de la Dictadura empleando hasta sus mismos términos propagandísticos?
Monseñor, ante crímenes cometidos por dictaduras la Iglesia se ha pronunciado, recuerde la censura del Papa al dictador español Franco (católico) por fusilar en 1975 a 5 terroristas de la E.T.A. y del F.R.A.P.; en Cuba, en 1898, el obispo de Santiago de Cuba aconsejó rendirse al ejército estadounidense, en oposición al discurso oficial - casi idéntico al actual - de pelear hasta el último hombre, en 1958 la Iglesia de Cuba aconsejó finalizar la dictadura de Fulgencio Batista y en 1960 alertó en una pastoral, de la que debiera enorgullecerse pero que jamás menciona, el peligro del ascenso del comunismo dentro del Gobierno Revolucionario, consecuente con las sucesivas condenas al comunismo formuladas desde el siglo XIX por varios papas; el Papa Juan Pablo II censuró a la teología de la Liberación definiendo su error; recientemente los obispos colombianos condenaron a las guerrillas; en muchos países es la Iglesia quien recoge denuncias de violaciones de los derechos humanos y las tramita; en todos los países, menos en Cuba, la Iglesia le aconseja al pueblo en vísperas de elecciones que no deben votar por candidatos partidarios de leyes de aborto, de divorcio, de eutanasia y del llamado "matrimonio" homosexual. ¿Por qué entonces afirma Ud. "/… ¿qué puede hacer la Iglesia por el bien común? Ciertamente su misión le impide sumarse/…/ a una de las dos partes enfrentadas… "?
¿Las condenas papales al comunismo las cree injustas respecto al estado cubano? ¿No marcan claramente una toma de partido de la Iglesia contra "una de las dos partes", el estado cubano? ¿La única Iglesia en el mundo que hace lo correcto al no asumir posición es la de Cuba?
Monseñor, Ud. dijo:"Lo que nos corresponde como Iglesia es llamar a todos a la cordura y a la sensatez para que se pacifiquen los ánimos." Si se pacificaran, ¿el Gobierno estaría en condiciones de alimentar al pueblo, solucionar los problemas con reformas y deponer la represión? Si no es así ¿cuál razón tienen para pacificarse? ¿Qué medidas cuerdas y sensatas aconseja Ud.? Si el Gobierno no aplica "la cordura y la sensatez" y continua empeorando la situación ¿qué deben hacer el pueblo y la Iglesia?
Monseñor, San Agustín escribió que había gobiernos justos e injustos ¿Como calificaría Ud. al actual Gobierno? Puesto que, según Ud., la Iglesia no puede tomar partido, ¿los sacerdotes carecen de deberes cívicos y patrióticos (parecido a los Testigos de Jehová) o deben dar ejemplo de cumplimiento de esos deberes?
Monseñor, se acercan las elecciones, en el mundo entero la Iglesia aconseja no votar por candidatos con proyecciones contrarias a la moral cristiana. Puesto que el Gobierno de Cuba es comunista, es decir, condenado por la Iglesia; tan abortista que un vocero reconoce la muerte de cuatro millones de criaturas tan solo por legrado; promueve a través de la hija de Raúl Castro la homosexualidad y hasta habla de legalizar el "matrimonio" homosexual, se niega a la enseñanza religiosa. ¿Cómo aconseja Ud. votar a los fieles? ¿Considera Ud. conforme a la moral el que fieles que detestan el sistema y gestionan emigrar vayan a votar en contra de su conciencia? ¿Los dejará sin consejo?
Monseñor. Ud. insiste en orar; mandó a orar por Fidel Castro, pero anteriormente no hizo rogativas públicas por presos en huelga de hambre como le solicitó (entre otros) quien escribe ¿Ya dispuso Ud. orar públicamente por el huelguista de hambre Fariñas? ¿Por qué no? ¿Dispuso Ud. orar por los ancianos asesinados en masa por hambre y frio en el Hospital Psiquiátrico? ¿Por qué no? ¿Qué responde a Fariñas, quien, muriendo sin oración pública, le reprocha que Ud. no diera misa por el alma de Orlando Zapata? La Iglesia a la que, según Ud., "su misión le impide sumarse/…/ a ninguna de las partes enfrentadas" ¿Ora públicamente por el ex-dictador, llamando de paso a "conservar la paz y el orden", y no ora o lo hace en privado por las víctimas de la dictadura?
Monseñor, Ud. declaró, y no es la primera vez: "Si nuestra voz fuera escuchada…/" es decir, que el Estado no escucha a la Iglesia (aunque también dijo que por gestiones de la Iglesia liberó a miles de presos y, tal vez, cesó los "mítines de repudio" en 1980).Jesucristo era "hombre poderoso en obras y palabras".
¿Qué debe hacer la Iglesia para ser escuchada? Hagiógrafos de San Martin cuentan que, ya anciano y obispo, supo que un señor iba a matar en cruel tormento a unos condenados. San Martin fue y se tiró en la nieve ante la puerta del tirano en mudo ruego (!cuán parecido a una huelga de hambre! !cuán distinto de las predicas verbosas!) y obtuvo el perdón de los condenados, tal vez Ud. rechaza el martirio y por ello, con tanto crimen, en Cuba no hay curas mártires presos de conciencia, pero, si el Estado sigue arrestando a las Damas para impedirles asistir a misa. ¿Ha considerado acompañarlas para protegerlas, o ser golpeado o arrestado en defensa de ellas y de que el César no siga usurpando a la Iglesia el derecho de admisión o prohibición de la entrada a los templos?
Si decide hacerlo, invíteme, que, aunque cobarde, lo protegería con mi cuerpo si lo veo dispuesto a proteger con el suyo a su Iglesia desacreditada y a su Patria tiranizada.
*Periodista independiente. Agencia Hablemos Press. Ciudad de la Habana, Cuba.
Foto: Caricatura de Pong.