septiembre 14, 2009

La Tia Helen.

Por. Eloy A Gonzalez.*
Buscando información en la red, he encontrado en la página digital de la Confraternidad Interdenominacional de Ministros y Pastores Evangélicos de Cuba (CIMPEC) una serie de notas, entre la que destaca esta que me ha producido una reacción encontrada de impresiones y recuerdos, la información dice así:
El miércoles 2 de abril (2003?) a la edad de 84 años falleció en el Cardiocentro de la ciudad de Santa Clara, a las 10 p.m. Helen Black; por una complicación respiratoria, después de varias semanas de estar ingresada por debilitamiento de su corazón. Ya antes su mente había perdido algunas de sus facultades.Helen Black o Miss Helen como todos los que la conocían acostumbraban a llamarla, fue una misionera norteamericana que se había establecido en Cuba desde hacía más de cincuenta años. Toda su labor la desarrolló en la región central de la Isla. Fundó y dirigió un pequeño campamento, al que llamó: Mi Campamento, localizado muy cerca de la ciudad de Santa Clara.
Su nombre, ni antes ni después de su muerte dice mucho. Vivió con suficiente simplicidad y dedicación a Dios, como para que su vida no pase de dos referencias encontradas en los buscadores de Internet. Incluso los datos son contradictorios.
Helen Black llega a Cuba en el 1953, aunque también se señala que fue antes en la década de los 40’s. No hay un dato preciso sobre su filiación denominacional. Se asegura que pertenecía a la Iglesia La Biblia Abierta, mientras que un dato encontrado en Internet la señala como miembro “de una asociación bíblica”.
Conocí personalmente a Helen Black, - Miss Helen-, en la Navidad del 1968. Me habían invitado a un campamento, sí allí en Mi Campamento, en la última semana de ese año. Llegué en la tarde un día antes de comenzar las actividades y Miss Helen estaba sola en aquella pequeña propiedad rural; me presenté y me dijo con una sonrisa acogedora que era el día siguiente el señalado para el comienzo pero no importaba si me había adelantado. Me condujo hasta su pequeña y agradable casita y en pocos minutos llegaron las personas que le ayudaban en todas los quehaceres de aquella modesta instalación.
Caía la tarde y en aquel lugar se respiraba una calma poco usual. Había una sensación de recogimiento y santidad en aquel hogar donde Miss Helen, mientras preparaba la mesa para la cena, conversaba animadamente en tanto que hacía sentir a todos los allí presentes que eran importantes para ella. Miss Helen trasmitía una sensación de familiaridad y sus modales eran tan agradables que usted se sentía a gusto y aceptado en aquel lugar.
Así pasó una semana de actividades en las que compartí con algunos conocidos y otros que se fueron añadiendo. El Campamento podía acoger a una docena de personas, no más, Miss Helen lo había concebido así para que no hubiera demasiadas distracciones. Todos las actividades las hacia ella y consistían en estudios bíblicos muy bien conducidos que no producían aburrimiento alguno. Helen Black era una gran conocedora del Antiguo Testamento, y sabía enseñar muy bien. Lo demás eran sus palabras suaves, sus ademanes sencillos y su forma de conducirse elegante y sinceramente espiritual.
Solo recuerdo un leve roce en un intercambio de puntos de vista en relación con los territorios palestinos; fue muy contraproducente por mi parte introducir aquel tema, sin embargo ella manejó la situación con la certeza de la persona que sabe el tema que le ocupa y que solo tiene que exponerlo con serenidad.

Helen Black
El último día de aquella semana memorable, al menos para mí, fue llevarnos el 31 de diciembre para la festividad de fin de año en la Iglesia Bautista de Santa Clara. Al día siguiente partí para La Habana…, las vacaciones de fin de año se habían terminado. Tendría que pasar 27 años para que volviera a encontrarme con Miss Helen.
Fueron en los días angustiosos de la década de los 90’s. En uno de esos viajes que hacía a mi pueblo natal en el centro de la Isla, buscando escapar más que nada del hostigamiento de la policía política; ya de regreso y como venia conduciendo mi auto sin estar apremiado por el tiempo, entre a Mi Campamento.
Estaba muy cambiado el lugar, había nuevas construcciones y puede alcanzar al ver a las siempre leales y amables Caruca y Ruth; pregunté por Mis Helen y por un momento esperé una respuesta nada agradable. No fue así, mi admirada Miss Helen, con paso seguro venia desde la casa a saludarme. Conversamos brevemente, la conversación se malogró cuando le pregunté por una persona muy querida para ella, sus ojos se llenaron de lágrimas. Regresé a La Habana. En Mi Campamento quedaba la mujer ejemplar, de fe y bondad, que era capaz de llorar por un hijo espiritual descarriado.
¿Quien fue Helen Black? En una breve nota aparecida en un libro de referencia se puede leer que, Helen Black llegó a Cuba para trabajar como misionera para una sociedad bíblica. Al triunfo de la Revolución y cuando se produce el éxodo de misioneros y misioneras extranjeros (sobre todo norteamericanos), ella permanece en Cuba. Hay un dato en relación a los norteamericanos que como ella permanecieron allí en la década de los 60’s, se refiere en estos términos:
…..solo permanecieron en sus puestos en esos tiempos, un pequeño conjunto de bautistas occidentales (Herbert Caudill y David Fite con sus esposas, las misioneras Ruby Miller y Lucille Kerrigan), la presbiteriana Louis Kroehler, los pentecostales Floyd Woodworth y Donald Elliot con sus mujeres, la pinera Elizabeth Parkhurt y Helen Black de una asociación bíblica.Miss Helen, fue una mujer que volvió su rostro a Dios, tomó el camino del servicio como misionera y ni los profundos cambios sociales y políticos que se produjeron en Cuba le hicieron cambiar en su decisión de compartir su vida de dedicación y entrega a Dios con los cubanos. De una decencia sin par; distinción y cuidado ponía en su hacer. Tenía el raro privilegio de aquellos que sirven con humidad y muestran una alta estima a todo el que se le acerca; no importaba si era un líder religioso, un adolescente o un campesino de la zona. Ponía un cuidado especial en las relaciones con los demás y solo su presencia producía una paz inesperada.
No fue parte de denominación alguna, pero todos sabían apreciar su trabajo. Por Mi Campamento pasaron personas de todas las denominaciones. Tampoco hizo causa común con los muchos religiosos rastreros que se sumaron al carro de la Revolución. En más de una ocasión escuché críticas hacia ellas provenientes del bando procastrista. Su intención siempre fue conducir a otros a Jesús y su labor sencilla de enseñar por tanto años, dio sus frutos. Estoy seguro que hoy muchos la recuerdan y la admiran.
La nota que aparece dando la noticia de su deceso , viene acompañada de algunos datos , que en tanto poco se dice de ella, prefiero insertarla en este articulo con la finalidad de que abunde el conocimiento sobre este misionera , la nota continua diciendo:
Misionera norteamericana radicada en Cuba desde la década de los años 40. Fundó Mi Campamento, centro interdenominacional para actividades de verano. Fue una experta en el trabajo con la juventud y formadora de varias generaciones de cristianos. Por allí pasaron muchas figuras conocidas de las iglesias cubanas. Además de otras ocupaciones, su labor de educadora la llevó a ser profesora de varias asignaturas por muchos años en el Seminario Evangélico “Los Pinos Nuevos”. Mujer inteligente y capaz; pedagoga universitaria, dominaba Las Escrituras y las técnicas de la enseñanza con singular maestría. “Sabía sacar de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas”. Dedicó su vida entera al trabajo misionero en nuestro Patria y solo por eso merece el respeto y la consideración de todos. Sin perder su identidad, se adaptó admirablemente a nuestra idiosincrasia y cultura; amó a Cuba, a los cubanos y a Dios sobre todas las cosas por lo que se ganó el respeto de todos. Por su abnegación y magisterio. Tía Elena, como se la conocía, será recordada por sus discípulos y amigos, hasta que volvamos a verla en el Reino de los Cielos.Mujer de alma generosa dada a servir, dio de sí lo mejor. Entregó toda su vida en hacer prosperar el Evangelio en una tierra aparentemente estéril y en un tiempo de sequia espiritual prolongada. No desmayó, siendo su conducta justa, las bendiciones de Dios les fueron propicias.
Hay una canto de gratitud de todos los que conocimos a Miss Helen Black, es el canto de los que habiendo vivido tiempos tormentosos, encontramos en la rectitud de otros y en la limpieza de su conducta suficiente motivo para seguir adelante.
Dios guarda a los sencillos; eso fue lo que hizo con Miss Helen. Fue venturosa su existencia en tanto anduvo en los caminos de Dios. Vivió la Paz de los justos y encontró reposo en la tierra que tanto amo y tanto sirvió.
Sí, debe haber un cielo nuevo y una tierra nueva; de lo contrario no tiene sentido que los justos sean malogrados por la muerte.
©2009
Nota del autor: En la preparación de este articulo, no hemos contado con muchos datos, menos aun alguna foto de Helen Black o de Mi Campamento para acompañar la información. Espero que al publicarse, algunas personas me hagan llegar información adicional o alguna foto. Pueden enviar a: cubareligion@yahoo.com
* Médico Especialista de I Grado en Oncología, graduado de la Universidad de la Habana y del Instituto Nacional de Oncología respectivamente. Profesor Instructor de Farmacología de la Universidad de la Habana. Fue Asesor Nacional del Colegio Médico Independiente de Cuba. Columnista del Diario Digital Independiente cubano, NotiCubaInternacional .En la actualidad contribuye con artículos de opinión sobre Cuba en distintos sitios Web con temas de Salud y DDHH entre otros. Es columnista habitual del Periódico Panorama de Fort Worth, Texas, y sus artículos abarcan temas variados. En los últimos tiempos ha trabajado para la Secretaría de Salud del Estado de Tamaulipas en México y como Consultor para Gerson Lehrman Group. 

No hay comentarios: