mayo 04, 2009

Los clérigos del Comandante.

Por: Odelin Alfonso Torna.*
Arroyo Naranjo, La Habana, abril 30 de 2009, (SDP). Aníbal Alemán Jiménez es un devoto que tuvo que abandonar la iglesia que frecuentaba. Su líder bautista conocía de antemano que éste participaba en actividades de la oposición interna.
Aníbal asistía al Ministerio Alcance Victoria (Victory Outreach International), bajo la guía pastoral de Abel Rodríguez. Dicho presbítero se congrega provisionalmente en la Iglesia Bautista, cita en Carlos III entre Oquendo y Marqués González, en Centro Habana.
Aníbal no es el único devoto presionado a deponer su asistencia al templo. Al contrario de lo que pudiera pensarse, existen engranajes represivos al servicio del régimen de La Habana que influyen sobre determinados grupos religiosos.
El oficialismo hace más intransitable el acercamiento de las iglesias hacia el resto de la sociedad civil. Busca el maridaje con algunos líderes religiosos, católicos o protestantes, cautivados por los discursos y el sentido “humanista” de la revolución.
Estas prácticas, auspiciadas por la Comisión de Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Único, van más allá de prohibir reuniones en casas de culto mientras dan licencia para la construcción de un templo de la Iglesia Ortodoxa Rusa en pleno corazón de La Habana.
El pasado 13 de abril, tres días antes de que Raúl Castro anunciara en la Cumbre Extraordinaria del ALBA en Cumaná, Venezuela, que estaba dispuesto a “discutirlo todo”, una delegación norteamericana integrada por miembros de la Comisión para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF), se quedó con las maletas echas.
El gobierno cubano, como era de esperar, prohibió que esta delegación se reuniera en la isla con representantes eclesiásticos y gubernamentales. Las autoridades no se pronunciaron respecto a la negativa.
La USCIRF se dedica a monitorear las violaciones a la libertad de culto y religión en el mundo. El próximo primero de mayo dicha comisión emitirá su dictamen anual respecto al tema.
En carta dirigida a la Comisión de Asuntos Religiosos del Partido Comunista de Cuba y a la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA), Aníbal Alemán Jiménez relata como su líder de casa culto se negó a promoverlo a la membrecía del Ministerio Alcance Victoria.
Aún cuando yo había llegado de traslado de la Iglesia Bautista de Arroyo Apolo, el pastor ya conocía de antemano que era opositor y siempre anduvo receloso con mi entrada en su congregación”, dijo.
El artículo 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, del cuál Cuba es firmante, dice que: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de tener o de adoptar la religión o las creencias de su elección, así como la libertad de manifestar su religión o sus creencias, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, mediante el culto, la celebración de los ritos, las prácticas y la enseñanza.
El gobierno cubano ha impedido que se legalice una pequeña congregación de cristianos fundada hace más de 16 años, con sedes en Pinar del Río, Isla de la Juventud, Ciudad de La Habana, Holguín y Santiago de Cuba. Su principal casa de culto, ubicada entre las calles 4ta y 2da, en el reparto Parcelación Moderna, municipio capitalino de Arroyo Naranjo, ha sido cerrada por las autoridades locales en reiteradas ocasiones.
En los tiempos que vivimos eso es relativamente normal, aún cuando el gobierno de La Habana dice ser tolerante al libre ejercicio de cualquier religión. Sin embargo, además de manipular a los principales líderes de las comunidades religiosas, expande e irradia la no aceptación de un individuo determinado”, explica Aníbal en su misiva.
Estamos en presencia de una comisión religiosa que responde a los intereses de la dictadura y en donde los clérigos del Comandante, escogen a sus fieles.
*Periodista independiente cubano. Asociación Pro Libertad de Prensa, Ciudad de la Habana Cuba. E-mail: odelinalfonso@yahoo.com
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