octubre 27, 2008

¿Seremos Ortodoxos?

Por Esteban Casañas Lostal.
“La religión es el opio del pueblo”, otras veces decía de la humanidad, ¿lo habrán olvidado? Funcionó como divisa ideológica durante varios años, las mismas que sirvieron para discriminar y reprimir cualquier manifestación religiosa en la isla. Esa expresión, cuya autoría se adjudica a Karl Marx, tuvimos que consumirla agotadoramente en discursos, vallas, periódicos, libros y todos esos noticieros que siempre nos hablaban de victorias. No fue hasta el año noventa y uno que las cosas cambiaron para los que se desviaban del camino intransigente de los comunistas, ya había caído la férrea muralla que existía en Europa del Este. Los vientos han cambiado, no solo se ha visto afectada la naturaleza por la acción destructora del hombre, la mente humana es una de las más dañadas.
Todo parece indicar que nuestra isla será invadida por todo el opio del mundo, ¿quién lo imaginaría una década y media atrás? Hoy le toca el turno a la iglesia ortodoxa rusa. Antes nos enviaban cohetes, métodos de represión sofisticados aún en vigencia, doctrinas extremistas y toda una serie de productos de pésima calidad que nos obligaron a consumir y a celebrar. Pues sí, acaban de inaugurar un templo que se dedicará entre otras cosas a convertirnos a esa religión algo extraña para nosotros. Lo peor de todo no es el estilo bizantino de esa obra enclavada en el casco histórico de nuestra capital, ni las cinco cúpulas doradas que nos anuncia la presencia de una virgen importada desde nuestra antigua metrópolis. Lo más denigrante de su impuesta existencia, radica en la condecoración otorgada por la alta jerarquía de esa iglesia a los hermanitos Castro. ¿Cómo es posible que religión alguna, pueda condecorar a dos individuos con tan amplios antecedentes de crímenes? Ciertamente se le debe dar algo de razón a Carlitos Marx, no solo son el opio de la humanidad.
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