marzo 12, 2008

Todo el mundo es Santo.

Existen indicios que los cambios comenzaron con la visita a Cuba del secretario de Estado del Vaticano, Tarsicio Bertone. El nuevo compañero Bertone, inauguró una estatua del también compañero Juan Paulo II, en un lugar conocido como Loma del Capiro, el lugar más alto de la ciudad de Santa Clara. En este lugar también se encuentra, el monumento al guerrillero heroico Ernesto Che Guevara.
La tolerancia o la incoherencia, dependiendo del punto de vista, aquí confluyen. Che el comunista ateo y el Papa anticomunista dogmático, juntos armoniosamente en monumentos por la obra y gracia del Comité Central del Partido Comunista y el Vaticano. No existen evidencias de alguna intervención divina del Espíritu Santo. En el cielo o en el infierno, también dependiendo del punto de vista. Los dos, Juan Pablo II y Che discutiendo, uno rompiendo el fusil, el otro rompiendo el báculo. “Tu acabaste con el comunismo y reinstalaste los dogmas” dice el Che. “Tu perseguisteis los católicos y los prohibisteis” dice Juan Pablo II. “¿¡Pero qué lugar es este en que nosotros dos estamos”!? Dicen al unísono y termina el dialogo.
Santa Clara es una ciudad llena de historia. Aquí fue la famosa batalla donde el Che capturó el tren blindado, de la fuerzas del dictador Fulgencio Batista. Fue también el lugar de la primera caída de Fidel Castro en público, en vivo y en colores. Después de este punto de partida o de caída, Fidel nunca más consiguió levantarse. Se comenta que fue una zancadilla del espíritu revolucionario del guerrillero.
Es muy extraña esta apertura, si es que puede ser llamada de apertura una aproximación con la Iglesia Católica. Esto parece un concordato. Fidel Castro siempre dijo que no era comunista, quizás nunca lo fue. En el fondo lo que siempre le interesó, a cualquier costo, fue el Poder. Ahora en su estertor llama desesperado al cura para la confesión. El compañero Bertone prepara el viaje de Su Santidad Benedicto XVI. El propio Fidel ve en sus ojos una “expresión de ángel”. Los ángeles se reconocen mutuamente. Después de confesar sus pecados, el Comandante en Jefe será absuelto como es de praxis en estos casos. Quizás también será convertido en un Beato a camino de la santificación. Mantener un pueblo vivo sin comer y sin opinar son dos milagros convincentes. Los méritos a Fidel no le faltan, fue bautizado y estudió en un colegio jesuita. Además un santo más o un santo menos no hacen mucha diferencia.
El Vaticano el año pasado emprendió una campaña de beatificación en masa. En el 2007 Benedicto XVI beatifico 450 mártires de la guerra civil española. Quién sabe, quizás algún día tendremos un San Fidelis. El santo protector de los camaleones, mandando eternamente en el Infierno o en el Cielo, depende del punto de vista.
Fuente: Centro de Medios Independientes.