enero 07, 2007

Obispos cubanos: ¿castrismo sin Castro?.

En la actual coyuntura cubana, preocupa la perspectiva de que, ante el desplome del dictador Castro, los obispos cubanos salgan en defensa de los supuestos "logros" de la revolución, transformándose en principales impulsores de un castrismo sin Castro, advierte Armando Valladares, ex embajador norteamericano ante la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra.
La revista "Espacio Laical", de la Arquidiócesis de La Habana, lamentó en reciente editorial las críticas que el Episcopado cubano estaría recibiendo por su "insuficiencia" en materia de "denuncia de violaciones de derechos" que se cometen diariamente contra el pueblo cubano, con una consecuente "falta de talla moral" de los Pastores. "Espacio Laical" elogia a los obispos cubanos, llegando a calificarlos como "gloriosos". La revista da como un ejemplo de entereza del episcopado y como un medio eficaz "para conocer, de fuente autorizada" el pensamiento de los Pastores contenido en el documento final del Encuentro Nacional Eclesial Cubano (ENEC), realizado en 1985.
En realidad, lejos de constituir una gloria, el ENEC representó una capitulación inédita en la historia de la Iglesia sometida a regímenes comunistas. En tópicos fundamentales del documento final del ENEC, los obispos reconocen que la jerarquía de la Iglesia cubana pasó "desde una aceptación de la realidad del carácter socialista de la Revolución" hasta la propia "coincidencia en objetivos fundamentales" en el campo socioeconómico (No 60). El ENEC impulsó un "diálogo constructivo" entre "católicos y marxistas" (No 158), proponiendo un "recíproco encuentro" y un "mutuo perfeccionamiento" que generen "síntesis vitales" con la seudocultura marxista (No 468). Esas "síntesis vitales", en realidad, sirvieron de camino e instrumento "dialéctico" hacia una meta final comunocatólica. Por ello, examinadas desde la perspectiva de la estrategia comunista de trasbordo ideológico inadvertido, las directrices del ENEC resultan desoladoras por los efectos sobre el rebaño católico, empujado por sus propios Pastores a entregarse a los brazos del lobo rojo, en nombre del "diálogo" (cf. "Dos décadas de acercamiento comunocatólico en Cuba", http://wwwcubdest.org/libros/HastaCuandoParteIII.doc , Miami, junio de 1990).
El malestar de los católicos cubanos ante la actitud colaboracionista de sus Pastores no es nuevo. Durante la realización del ENEC, el entonces arzobispo de Santiago de Cuba, monseñor Pedro Meurice, llegó a reconocer: "Nos consideraban una Iglesia de mártires y ahora algunos dicen que somos una Iglesia de traidores" (cf. "La Voz Católica", arquidiócesis de Miami, 14 de marzo de 1986.
Hoy continúa esa persistente política de los Pastores de acercamiento con el comunismo. Monseñor Carlos Manuel de Céspedes, vicario episcopal de la arquidiócesis de La Habana, en maratón de apoyo al dictador Castro, organizada por el Partido Comunista de Cuba (PCC) y trasmitida por la televisión cubana afirmó: "Para Fidel Castro, sus principios cristianos siempre han sido una inspiración en su lucha por la justicia social".
Nota del Editor: Este es un Editorial recibido por correo electrónico de: Destaque Internacional - Informes de Coyuntura - Año X - No. 207 - San José de Costa Rica - 4 de enero de 2007 - Resp.: J. González.