agosto 04, 2006

La Comercialización de la Fe en Cuba.


Por: Dr. Carlos M. Céspedes Collazo.*

En un trabajo precedente, (Referente :Las Religiones, Religiosidad Y Religiosos En La Cuba Actual ), tratamos algunos tópicos relativos a este tema donde señalamos: “Actualmente la santería se encuentra en una explosión participativa de la cual se aprovecha el régimen castrista al permitir que numerosas personas vengan del extranjero a “hacerse santo"..., y de esa manera obtener una cantidad considerable de divisas, tan necesarias para el mantenimiento del decadente estado existente en Cuba...”; “...la santería se ha convertido en uno de los pilares a explotar para el bien de la economía cubana.“

“El caso de los Paleros no ha sido tan afortunado como el de los Santeros..., pero sí tienen una gran clientela sobre todo nacional, que a cualquier hora del día y de la noche acuden a consultarse con el Tata...”

“Con relación a estas religiones del “baño, despojo y limpiezas“, la economía del devoto se ve comprometida por los altos costos de los animales utilizados en los rituales de sacrificio —chivos, carneros, gallos, pollos, gallinas, jicoteas, palomas y en algunos casos hasta perros y gatos negros—.

Además, debemos añadir, que es preocupante el alto costo que tiene el realizar cualquier ceremonia al respecto, desde las elevadas tasas de los denominados
“derechos” a pagar a los sacerdotes denominados popularmente como “padrinos o madrinas”, como a los gastos que conlleva la compra de toda una sarta de cosas que deben emplearse en esos rituales además de las velas, yerbas, palos, mieles, aguardiente, ídolos, collares, calderos, ollas, soperas, etc. y los consabidos animales para el sacrificio.

Por otra parte, al parecer, la moneda nacional no existe para estos trajines ya que escuchamos que la mayoría de las conversaciones se mantienen en los términos de la divisa. ¿Será que los Orishas tienen un convenio con las CADECAS? (CADECAS: Casas de Cambios de Monedas instituidas por el estado cubano).

Otro tanto, aunque en menor proporción encontramos en las iglesias del culto judeocristiano donde se ofertan estampitas de mejor o peor calidad, ídolos que en muchos de los casos lejos de desear tenerlos dan ganas de desaparecerlos de la faz de la tierra, por la deprimente calidad que presentan; pero los caminos de la Fe tienen infinitos términos y hay quien los adquiere mas por un acto de fe que de estética, cosa que no debería ocurrir a nuestro entender, pero así van las cosas de Dios.

Es laudable el esfuerzo que realizan las comunidades de religiosos para suplir de esas cosas a los devotos, pero lo cortés no quita lo de valiente y deberían ser más meticulosos en lo referente al acabado, presentación y estética de los mismos.
Afortunadamente no tenemos noticias de la dolarización de estas iglesias, pero si de la desproporción de los precios de los artículos, folletos, fetiches, que son ofertados en estos centros de adoración a Dios.

Sabemos que las Iglesias utilizan el dinero recaudado para diversas obras de acuerdo con los diferentes ministerios que asumen dichas instituciones, pero ¡¡ojo!!, no se deben dejar aturdir por ganancias mundanas, recuérdese el pasaje bíblico de Jesús en el templo convertido en mercado y su infinita sabiduría al expresar: “Dar al Cesar lo que es del Cesar, y a Dios lo que es de Dios”.

Otra peculiaridad es la de la utilización de los templos e iglesias para predicar con matices netamente políticos, tanto de uno como del otro lado de la opinión política actual en nuestro país. Un ejemplo nada edificante es la labor proselitista a favor del gobierno cubano desplegada por la llamada “agrupación” o “asociación”: “PASTORES POR LA PAZ” o sería mejor denominarlos “Milicia Pro-Castrista de Evangélicos Norteamericanos” ya que la proyección izquierdista de los mismos los aparta definitivamente de la labor evangelizadora que dicen y debían realizar.

Y aunque en este ejemplo no se vea el dinero per se, el final del cuento es suplir al gobierno con cosas que pueden amortiguar las medidas restrictivas que se toman desde el exterior contra el régimen cubano, a expensas de la confundida buena voluntad de sectores de la sociedad norteamericana fundamentalmente.

Los musulmanes en nuestro medio se comportan de manera más conservadora. Ellos son más mesurados y prudentes en la distribución de elementos propagandísticos mediante la venta, ya que por consenso y dogma de dicha religión, sería considerada una grave afrenta para dicha doctrina el especular y lucrar mediante la venta de elementos religiosos.

En cuanto a las adoraciones de las religiones politeístas chinas, la comercialización de elementos representativos a los dioses Mono, Tigre, etc.; inciensos, luminarias y otros útiles; los podemos encontrar en los numerosos quioscos existentes en el Barrio Chino de la capital cubana, a precios en moneda libremente convertible (el ya famoso “chavito” o CUC), la cual no es de tan libre y fácil adquisición por el cubano de a pie (un chavito es igual a 24 pesos cubanos MN.).

Como se puede percibir, el panorama es alarmante y consecuencia a la vez de la atroz situación económica por la que transita el país, debido a un incontrolado plan financiero que no ha respondido por mas de casi medio siglo a una metodología insensata de no producción de bienes gananciales individuales, pero que tampoco ha logrado éxitos en la creación de patrimonios colectivos eficaces.

* Periodista independiente. Agencia Cuba Verdad. Foto del autor.